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jueves, 5 de agosto de 2010

Un gran seminario en Caracas

Conocí a Carmen Riera hace ahora diez años, cuando andábamos por Caracas echando una mano en los periódicos de la Cadena Capriles y ella fue fichada para hacerse cargo del área gráfica de Últimas Noticias y El Mundo, cabeceras a las que luego les nacería un hermanito deportivo, Líder. Carmen es una de las miles de causas por las que me enamoré de Venezuela ya en mi primer viaje y donde intuyo que pasé una vida anterior, porque si no no entiendo cómo es posible querer tanto a un país.

En esta década he tenido la fortuna de verme bastante a menudo con Carmen, bien porque yo iba hasta su casa o porque ella venía a la mía, a los congresos organizados por la SND (Malofiej, ÑH) en Pamplona, Zaragoza y Barcelona, amén, claro, del constante contacto gracias a esto de internet. Carmen tiene muchas, muchísimas virtudes, pero para no ponerla colorada destacaré solo tres: que le acompaña un gran talento, que tiene una capacidad de trabajo increíble y que se está riendo todo el santo día.

Imagino que animada por los congresos a los que asistía en Europa y América, Carmen se lio la manta a la cabeza en forma de Cadena Capriles y desde 2007 organiza en Caracas y para todos los periodistas venezolanos el Seminario Diseño de la Información, al que este año, en su cuarta edición, mi amiga me invitó como ponente y sobre la que ya dejé algo escrito aquí.

:: EL FACTOR HUMANO

Y de lo que allí hablamos durante dos intensos días poco voy a decir, porque ya hay excelente información en la página web del Seminario, donde se puede consultar desde el completo programa que cumplimos hasta los resúmenes de todas y cada una de las ponencias. Me quiero centrar en el contacto humano, porque fue increíble el poder compartir conocimientos con un variopinto auditorio cercano a las cuatrocientas almas entre estudiantes y profesores de Comunicación y periodistas de prensa, radio, televisión e internet de todo el país.


De pie: Miguel Ángel Capriles, Mauricio González Venegas, Diego Méndez, Toni Piqué, Paco Sancho, Andrea Hoare, María Eugenia Arias y Gabi Schmidt. Agachados: Nathalie Alvaray, Carmen Riera, Gonzalo Jiménez, Claudio Napolitano, Christian Espinosa y Chiqui Esteban.

Además, junto a Carmen pude volver a reunirme con viejos y buenos amigos de la Cadena, con Miguel Ángel Capriles a la cabeza, y con profesionales como la copa de un pino y con los que en distintas etapas he trabajado codo con codo. No quiero dejarme a nadie pero necesito citar a la gesticulante Nathalie Alvaray, metida ahora en todo el proceso de integración de redacciones, y que es tan buena amiga como fiera ejecutiva; al incombustible Erys Alvarado, capaz de hacer cuatro cosas a la vez y todas bien; y, por supuesto, a mi Hilda Carmona, un ejemplo de trabajo y creatividad periodística en estado puro.

Estos congresos, además, sirven para volver a ver a colegas amigos, desvirtualizar a otros y conocer a algunos, tan buenos, que uno se pregunta por qué no sabía nada de ellos. Entre los primeros estaban Toni Piqué y Chiqui Esteban, con quienes formé el trío de los españolitos, y Christian Espinosa, el amigo ecuatoriano que más sabe de telefonía móvil al servicio del periodista. Desvirtualicé a la gran Gabi Schmidt, diseñadora mexicana a la que llevo tiempo siguiendo su trabajo, a Diego Méndez, un muy buen diseñador de Puerto Rico, a Mauricio González Venegas, cabeza visible de un enorme equipo de periodistas del colombiano El País que está ganando, con justicia, todos los premios con su Reportaje 360 (por favor, échenle un vistazo), y a Luis Carlos Díez, el rey de las redes sociales en Venezuela. Y, en el capítulo de primeros encuentros, conocí a Gonzalo Jiménez, de la Cadena Capriles, a las académicas María Eugenia Arias y Andrea Hoare y, del mundo de la publicidad, al fotógrafo Claudio Napolitano y a la ejecutiva María Elena Días Teixeira.

:: EL FACTOR PROFESIONAL

Ya llevo rato haciendo mantequilla, pero es lo que hay, la pura realidad: profesionales excelentes que nos abrieron los ojos pero, sobre todo, las mentes. Fue curioso el comprobar que, sin estar en absoluto de acuerdo, todos terminamos insistiendo y resaltando cuestiones imprescindibles y globales para el ejercicio profesional y que van mucho más allá del diseño de la información o, mejor dicho, de los aspectos estéticos del diseño de la información. Con ejemplos, con discursos, de cualquier forma todos coincidimos en la primacía de la formación intelectual sobre la técnica, el trabajo en equipo, el empeño por aprender, la constancia y un puñado de cuestiones tan interesantes que les invito a que las lean todas y cada una en la web del Seminario a la que ya he dejado enlace.

Un placer y un honor formar parte ya del SDI. A Carmen, mi reinamora, y a todo su equipo, un millón de gracias por su organización. Mejor, imposible.

lunes, 12 de julio de 2010

No me lo digas antes, cuéntamelo mejor

El domingo 25 salgo para Caracas, invitado a participar en la cuarta edición del Seminario Diseño de la Información (en Twitter, #SDI2010) con una ponencia que se me ha ocurrido titular “No me lo digas antes, cuéntamelo mejor” porque quiero defender el periodismo profundo frente al precipitado, el veraz frente al chafardero, el profesional frente al presunto periodismo ciudadano.

Y como aperitivo, el diario Últimas Noticias de Venezuela publica hoy una entrevista que Ana María Carrano le hizo a este humilde servidor.

Usted ha trabajado en el relanzamiento de medios europeos y latinoamericanos. ¿Qué diferencias ha encontrado en el modo de hacer periodismo?
No hay muchas diferencias. Por supuesto, cada uno tiene sus características, pero no sólo entre países sino incluso entre ciudades del mismo país. Al final, como escribió David Randall, solo hay dos tipos de periodismo: el bueno y el malo, y ambos son universales.Tanto es así, que un alto porcentaje de problemas, inquietudes, aspiraciones y dificultades es común en medios europeos y americanos. Por ejemplo: problemas de organización, inquietudes por cómo llegar más y mejor a la audiencia, aspiraciones por convertirse en el medio de referencia de su mercado, o dificultades para entender y aprovechar el gran potencial que supone internet para cualquier medio.

¿Qué elementos pueden predecir el éxito de un relanzamiento?
Fundamentalmente, la organización, y no sólo de la redacción, sino de todos los estamentos de la empresa. Me he encontrado con medios que han hecho un auténtico esfuerzo inversor en lo tecnológico pero que, sin embargo, han descuidado el factor humano, sin duda el principal capital de la empresa.Yo siempre digo que la primera reestructuración que hay que hacer es la mental porque, si no, el resto de medidas (integración de redacciones, reorganización editorial) no sirve de nada. En resumen, el éxito del relanzamiento de un medio radica en que todas las personas que integran ese medio no sólo acepten sino que además quieran hacerlo. El resto es trabajo y entrenamiento.

¿Cuáles son las mayores dificultades a la hora de abordar este tipo de trabajo?
Por lo que le acabo de decir, entenderá que son las voluntades personales. Si en un medio el director lidera el cambio, pero sus redactores son reacios, hay un serio problema; si los gerentes o directores generales de los departamentos no colaboran, será difícil avanzar; si el presidente de la compañía quiere un relanzamiento pero la redacción ve con temor cualquier reordenación, el trabajo se hace muy cuesta arriba. Le pondré dos ejemplos opuestos: un caso en Latinoamérica (que no citaré por razones obvias), donde presidente y director querían el relanzamiento, pero la mayoría de la redacción, acomodada por años a un trabajo rutinario, se negaba a secundar, eso sí,de forma disimulada, sin colaborar. Al otro extremo se sitúa, y aquí sí puedo citar, el caso del diario Última Hora de Paraguay, donde desde el primero hasta el último de los integrantes de la plantilla creyeron en su futuro y hoy, después de meses de gran trabajo, se convierten en los líderes de su mercado.Ha sido uno de mis trabajos más satisfactorios.

Con la inmediatez que ha derivado de las redes sociales, pareciera que ha quedado de lado la profundidad. ¿Qué tipo de periodismo vendrá?
Yo soy un defensor extremo de la profundidad y no creo que haya descendido la demanda. Por mis sondeos e investigaciones puedo decirle que cuando la profundidad merece la pena, el ciudadano le dedica su tiempo. Ahora bien, si la presunta profundidad es en realidad un fuego de artificio, es normal que los usuarios huyan de la web. Por ahí irá mi intervención en Caracas: “No me lo digas antes, cuéntamelo mejor”.

¿Cómo considera que ha influido el periodismo ciudadano en la manera de contar historias?
Pues mire, igual que le acabo de decir que defiendo hasta el final el periodismo de profundidad, no creo para nada en el llamado periodismo ciudadano, si por tal se entiende que es el ciudadano el que aporta contenidos al medio. Esto es lo de siempre, es decir, que el ciudadano es una fuente que aporta datos al periodista, pero nunca podrá apurar una información como lo hace un profesional. Ahora tiene más medios, sí, porque además de llamar al medio puede enviar fotos y videos pero, insisto, eso no pasa de ser una fuente más. Mejor equipada, pero una fuente más. Para mí el periodismo ciudadano es el que desarrollan los profesionales de la información al servicio único y exclusivo de su comunidad, de sus vecinos, no de los poderes políticos y económicos, que por desgracia es también una práctica casi universal.

¿Qué nuevas narrativas se generan con el periodismo multimedia?
Hay un debate abierto, más académico que profesional, sobre el concepto de nuevas narrativas.A mí, personalmente, los nombres o las definiciones me importan más bien nada. Lo que está ocurriendo, gracias a los avances tecnológicos y de telecomunicaciones, es que el periodista tiene cada vez más y mejores herramientas para enviar su mensaje al receptor. En estos momentos el video sigue siendo el rey de internet, junto a infografía interactiva, y se están dando pasos en busca del video interactivo. Las redacciones son un constante laboratorio de experimentación. La interactividad, cada vez más, se está imponiendo: ahora las retransmisiones en directo de un evento ya es normal que vayan acompañadas de los comentarios de los usuarios a través de su identidad en las redes sociales.

¿Hacia dónde debería reformularse el periodismo en papel?
Es el debate sempiterno. Yo vengo del papel, llevo tinta en las venas, y me duele más que a nadie ver periódicos languideciendo, indecisos y, si se me permite, hasta cobardes. Yo no creo para nada en la muerte del papel, pero está claro que una gran mayoría sigue sin reaccionar. Mi defensa apasionada del periodismo impreso pasa por el destierro de información caducada, de declaraciones interminables, de agenda pública llena de intereses creados y otras metástasis que arrastra desde hace tiempo. Cuando el periódico recupere lo que se espera de él, que es el análisis, el contexto y la profundidad, además de complementarse con la edición digital, entonces volveremos a ver su futuro.

sábado, 13 de marzo de 2010

Reflexiones oscenses

No lo iba a hacer, pero más de uno (dos) me ha presionado para hacerlo, así que recopilo aquí el balance provisional y personal del XI Congreso de Periodismo Digital y que anoche volqué en Twitter, recién llegado de Huesca, donde lo hemos pasado en grande, aprendiendo mucho y durmiendo poco, riendo como críos y hasta jugando (y ganando :) al futbolín en equipo con mi compadre @rsalaverria. Allí estuvimos los dos con 18 estudiantes de fcom (estudiantas, 16; estudiantes, 2) que han brillado con luz propia, y que conste que no lo digo para hacerles la pelota y me empollen más, sino porque es verdad: hicieron preguntas certeras a los ponentes, defendieron apasionadamente su futura profesión y, sobre todo, ejercieron el análisis y la crítica con acierto y argumentos a la hora de juzgar a los mejores y los menos mejores sobre el escenario del magnífico Palacio de Congresos de Huesca.

Es como para estar orgullosos de que estudiantes de 21-22 años sepan ya aventar el buen periodismo de la paja mental que exhiben algunos apoltronados responsables de medios, siempre empeñados en echar la culpa de todos sus males a todos y a todo, menos a ellos. La autocrítica profesional sigue brillando por su ausencia.

Así que de los buenos y muy buenos contenidos que hemos escuchado en el Congreso durante jueves y viernes no voy a escribir porque ya lo han ido haciendo requetebién Rosa para El País y @juanlarzabal para 233grados y mucho más para su periodismo al pil pil. Y, además, ya se han publicado las conclusiones aunque yo, personalmente, preferiría llamarlas resúmenes de lo dicho porque conclusiones, lo que se dice conclusiones... si lo fueran, algunas serían terribles. Bueno, la verdad es que también pueden considerarse como tales algunas de mis reflexiones después de lo visto, oído y vivido y que son éstas:

Reflexión visual: los editores gráficos con calcetines cian provocan que más de uno se ponga magenta.
  1. Triunfa el ponente que expone con humildad su camino, no el ingeniero con planos.
  2. El periodista que lleva 15 años hablando de nuevos medios es que ni los ha visto.
  3. Si un periodista va a un Congreso sin saber qué va a decir es que nunca sabe qué va a decir.
  4. El periodista que se hipnotiza con el retrovisor se la pega, seguro, porque nunca ve lo que le viene.
  5. La cuestión no es el periodismo digital: es si los periodistas entienden el periodismo.
  6. El periodista charlatán es un cansalmas.
  7. El periodista profeta es un estafador.
  8. Si el periodista no entiende "lo" de internet... cómo carajo va a entender a su público.
  9. Al periodista, hoy y siempre, se le reconoce porque tiene algo que decir, no por dónde lo va a decir.
  10. Los periodistas que lloran porque han perdido sus fuentes es porque nunca las tuvieron.
  11. Los periodistas que no avanzan por culpa de sus empresas, que cobren y callen, pero no lloren.
  12. El periodismo no es digital. Es vital.
  13. El 13 es inevitable: el periodista venido a empresario y/o el empresario venido a periodista es la mecha.
  14. Delibes escribió al camino, Machado lo versó, Serrat lo cantó. Y yo camino por el periodismo.
  15. El mejor periodismo sigue emanando de suelas desgastadas: world press noquea a wordpress.
  16. Por favor, no me lo diga antes. Dígamelo mejor.
  17. El periodista de papel sorprendido porque el lector ahora le puede contestar fue un virrey indigno.
  18. Los periodistas intermedios (en edad y rango) andan perdidos y pierden a los que vienen andando.
  19. Para enseñar alguna vez periodismo tienes que estar toda la vida aprendiendo.
  20. El periodista que llega a decir "yo llegué hasta aquí porque..." es porque nunca llegó ni llegará.
  21. Si un periodista de 37,4 años le dice "es que antes las cosas eran distintas"... huya y llame al 112.
  22. El ponente que dice tacos en su intervención está faltando al respeto al público que le escucha.
  23. El ponente que se espatarra en su butacón sobre el escenario está faltando al respeto al público que le escucha.
  24. El periodista que se expresa con palabras inexistentes ante un auditorio de profesionales y futuros profesionales deprime.
  25. ...?
Gracias por su atención y gracias especiales a Toni, periodista de raza que como tal ha publicado este balance en primicia mundial porque en principio yo no iba a hacerlo y le pedí que lo hiciera él. Además de colegas, amigos.

[Actualización a petición de Javier F. Barrera (@juanlarzabal): "Te rogaría incluyeras http://cort.as/HNE http://cort.as/HNC http://cort.as/HA3 http://cort.as/HND para que no se mosqueen mis jefes". Eso, como si tus jefes me fueran a leer... O_O].

jueves, 4 de marzo de 2010

Requiem in pacem

Si por ellos fuera, por los directores del periódico de papel, por los guardianes del futuro del medio por excelencia, estaríamos al pairo. Esto dicen los tres directores de los tres supuestos principales periódicos de papel. Ni siquiera creen en lo que hacen (por lo que cobran mucho) y se suman a los argumentos tan obvios como tópicos. Es el abc de un país que vive en un mundo que no tiene ni zorra de por dónde le viene el aire. Atentos al tópico del ignorante que carga las culpas en el mundo mundial menos en su propia responsabilidad de haber perdido la fe de su comprador. "Si perdemos –vienen a decir– es por el exterior, pero nada tiene que ver con nosotros". De verdad que...

(El vídeo que sigue es una edición personal del reportaje emitido por Informe Semanal el sábado 27 de febrero de 2010).

domingo, 24 de enero de 2010

Ni uno más ni uno menos

Como ya me están lloviendo (y no podía ser menos) por señalar con el dedo a los que equiparan el precio del periódico con el precio del periodismo, me empeño como maño que soy en seguir la pista a los presuntos beneficiarios de mi denuncia. Y hete aquí que uno de los que se ha plantado los domingos en dos euros, como al siete y medio, hace un ejercicio de precisión digno del que quiero suponer (pero va a ser que no) medio de comunicación que ha invertido en enviados especiales, fuentes acumuladas, redactores de investigación, equipos de apoyo, analistas, infiltrados en todas las organizaciones internacionales que se les ocurran, la morgue y yo qué sé. Y como quien les escribe es un fanático del periodismo de presición, a ver quién es el guapo que contesta, contradice, rebate, matiza, desmiente, temporaliza o redondea con su cuñado esta cifra de cabecera a toda plana y en portada dominical, acompañada, eso sí, por chicas sonrientes y descontextualizadas (pero están ahí) que por tiranías del diseño miran muertas de la risa al titular:


Es domingo 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, y me sigue pareciendo que por mucho que le recemos todavía tenemos rosarios por delante, aunque no sabría decirles cuántos.

jueves, 21 de enero de 2010

El precio del periódico

Esto podría titularse 'El precio de la información', pero no. Sería quedarse en la materia prima. Todo es información, desde lo oculto a lo evidente. Lo que da valor a la información es el profesional que no solo sabe conseguirla sino valorarla, limpiarla, cotejarla, contextualizarla, ordenarla y servirla para que le aproveche al ciudadano.

El precio del periodismo es el precio de la profesionalidad, que solo se consigue cuando se tiene vocación, se prepara a conciencia y se le echa al asunto todas las horas del reloj, primero en la universidad y luego en la trinchera. No se consigue por tener un blog, amiguetes, cámara digital y cursillo CCC de photoshop y hosting. Ése, ya lo tengo escrito, será un ciudadano disfrutando del periodismo de la señorita pepis pero nunca será un periodista ciudadano.

El precio del periodismo no es que sea alto, sino que es inalcanzable para la mayoría de los mortales: son imprescindibles profesionales con formación y dedicación plena a cambio de lo que les ofrecen gestores con intereses creados: sueldos de risa, por lo menos hasta que hayan tragado tanto barro como para mimetizarse con la trinchera.

Los periódicos están en crisis porque ya no hacen 'montoncitos de oro' (expresión de Antonio Franco, ex director de El Periódico de Catalunya) y la gente, dicen, ya no los quiere como antes y la difusión va de capa caída. Así que recortan las Redacciones, que es recortar la oferta informativa, pero aumentan el precio. Y a ver. De modo que quieren hacerse cómplices de la sociedad cuando denuncian a todo trapo que
pero dejan para la letra pequeña que ese disparo es del calibre 4-6% en el caso del transporte y de un 2,6% en el de la luz.
Así que, una vez congratulados con su parroquia, informan con otro tono de que, frente al disparate ajeno, la taquilla propia sube 'solo' en un 9% en laborable y un 11% en festivo, maquillando la cosa y como siempre con un nuevo suplemento, que a ver quién quería.

Es la técnica del redondeo de cuando el euro, que eso de diez céntimos es mucho más cómodo para el consumidor que cuatro, o tres, o sea que en el fondo lo hacemos por él.

Por tanto, no sé cuál es el precio del periodismo, pero sí el del periódico: 40 euros al mes, que es un señor presupuesto para una familia de clase media, que es lo que somos la gran mayoría. ¿En qué puedo invertir 40 euros mensuales que no sea el periódico? La verdad es que, aparte de dos líneas de teléfono, o una conexión de ADSL, o una suscripción a TVCable, o el alquiler de quince pelis, o la descarga de 40 canciones, o la suscripción a ocho canales premium no se me ocurre nada más. Claro que, ahora que caigo en lo de las suscripciones, también podría ser peor: pagarle al periódico por adelantado 500 euros, que es lo que pide por un año en el que debo confiar en que todos los días me llegará puntual e interesante. El negocio perfecto es el que cobra por adelantado. "A la saca", creo que decían Cruz y Raya.

A día de hoy, los periódicos siguen recortando sus plantillas por la Redacción, que es como arrancarse el corazón para seguir andando. Y lo hacen los gerentes, los emebeas y los que se han quedado en la tabla éxcel de los números que solo saben del precio del periódico pero nunca entendieron, ni probablemente entenderán, el valor del periodismo. Y así les va, así nos va.

jueves, 14 de enero de 2010

El primero de los nuestros

Me estrenaba como redactor jefe pipiolo en un buen periódico de Bilbao por culpa de un muy buen director y le sinceré mis miedos de novato, no tanto en lo profesional, que también, sino por el entorno social al que nos debíamos: más de cien mil ejemplares vendidos y medio millón aprox. de lectores dan canguelo. Y si no lo da, malo.

—Por eso no te preocupes, Pasoancho —que es como me llamaba—. Los nacionalistas van a por nosotros porque dicen que somos socialistas, y los socialistas no nos pueden ni ver porque aseguran que servimos al nacionalismo. O sea, que lo estamos haciendo bien.

En esos primeros años 80, Iñaki me estaba dando como quien no quiere la cosa una lección de periodismo que probablemente él absorbió de maestros anteriores, de cuando no había servilismo político sino servidores sociales, de cuando no se banalizaba ni estigmatizaba a nadie por sus creencias personales sino que se juzgaba su honestidad, coherencia y capacidad por entender el bien común. Información pura y dura, pese a quien pese. Vamos, periodismo sin interés, sin otro enemigo que temer que no fuera... el interés del lector.

Imagino que Antonio Fontán ha tenido 86 años para elegir todas las tentaciones de catálogo y caer sin problemas en vida holgazana, pudiente y cobarde que le llevara de orilla a orilla, sin más. Pero, gracias a Dios, enseñó desde siempre sus ganas rebeldes, su humanismo de cuna, su periodismo de raza y sus convicciones innegociables. Un rebelde de la razón que sufrió desde persecución política hasta incomprensión social pero aceptó el compromiso consigo mismo y con los demás. Y no quiero hacer más catálogo de virtudes, porque la Historia lo elevará hasta donde se merece, aunque para algún telediario parece no ser noticia: Antena 3, Periodismo 0.

Antonio Fontán hoy se ha ido a descansar en paz porque se lo merece, porque no se ha dado un minuto de respiro en vida. Ni una fisura en sus creencias, ni un paso atrás en su convicción periodística, ni un titubeo político, ni un alto en su ansiedad intelectual.

No llegué a tratarle todo lo que me hubiera gustado, pero sí lo suficiente para decirle que le admiraba y que soy plenamente consciente de que aquella absurda primera piedra que puso en el Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra fue pero que muy culpable de lo que hoy soy, porque desde esos años supe que el periodismo era lo que hoy, cincuenta años después y gracias a personas imprescindibles como él, sigo defendiendo.

Le saludé por última vez en abril pasado, cuando presentamos en Madrid el libro del 50 aniversario de la Facultad de Comunicación que él puso en pie. Le pregunté si estaba contento y me dijo que sí. Como siempre.

Y ahora me quedo con las ganas de darle las gracias por tantas cosas que a lo mejor él ni sabe. Bueno, seguro que sí.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Raíces

La diferencia entre un periódico de interés y un periódico con interés radica en que al primero la grandeza le pertenece pero al segundo le resbala la porquería y la esparce por ventilador hasta poner perdida a toda la profesión. Un tipo de Madrid publica una manipulación de manual pero son mis amigos de Pamplona los que me abroncan con un "joder, cómo sois los periodistas".

Así que venga a dejar las amígdalas intentando enseñarles a los futuros profesionales el valor de la verdad, el respeto y la honestidad, para que luego vengan nuestros mayores en plan Apocalypse Now. Que una cosa sería publicar esto


en plan risas en un blog personal en vez de en un periódico nacional (con faltas y a lo loco), porque es lo mismo que ocurriría si yo, por ejemplo, publicara esto


en un periódico nacional en lugar de en un blog personal.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El patrimonio de la credibilidad


La tinta peor gastada en la historia de los periódicos es y ha sido la utilizada para escribir bajo las cabeceras aquello de diario independiente de la mañana. ¿Independiente? No hay un solo periódico en el mundo que lo sea, y es una trampa sucia pretender que se identifique exclusivamente esa presunta independencia con el correspondiente partido político, gobierno o poder económico. Es mentira porque bajo cualquier iniciativa editorial subyace un proyecto, público o no, que le hace depender de objetivos económicos y sociales, los que sean. Entonces, lo que cabe es pedirle al periódico que como mínimo sea honesto y dé a conocer a la sociedad en general y a sus lectores en particular de qué pie cojea.

Es imposible fiarse de un periódico que pregone como lema que es "el periódico de todos los ciudadanos" cuando a continuación le arrea a la Iglesia Católica hasta en el carné de identidad, y cuando todos los ciudadanos católicos protestan, el diario aclara que su crítica es a la cúpula eclesial pero no a sus fieles; vamos, que tú eres una bellísima persona pero mecagüen tu padre. Es imposible creer que un periódico sea independiente cuando su devoción progubernamental es directamente proporcional a las concesiones de televisión de pago que recibe su grupo y que, cuando se acaba el chollo de la codificación, le falta tinta para darle dos manos y un repaso a los yerros del ayer amiguito con el que hoy ya no se ajunta. Es imposible fiarse de un periódico que apunta todos sus chorros de tinta para ensuciar el ambiente ciudadano y sembrar la duda metódica sobre el honor de opositores o dirigentes. Es imposible entender a una cadena de diarios que proclama su encendida defensa de los derechos individuales y colectivos de la sociedad mientras en su canal de televisión hay metros cuadrados de basura por hora y, lo que es peor, custodiada por presuntos periodistas.

Ahora salta la noticia de que en los Estados Unidos cae en picado la credibilidad de los ciudadanos en los medios de comunicación y todo es un mesarse los cabellos y rasgarse las vestiduras. Pero cuando el sondeo se haga en España mejor será que pille a cubierto. El ciudadano no hace sino pagarle con la misma moneda al medio que se olvidó de él, al medio que olvidó que su razón de ser era la de servirle y ayudarle, a través de la información, a crecer en todos los sentidos. Y el ciudadano no es tonto, no. El ciudadano aguanta, hasta cierto punto, que la prensa sea la única industria que le esquilme el bolsillo en plena crisis, porque cuando otros sectores bajan sus precios y duplican sus ofertas, el periódico mantiene el precio y encima recorta de 64 a 48 sus páginas pero, eso sí, todo lo llenas que pueda de publicidad. Pero los errores, la simplicidad, la tendenciosidad, la superficialidad, la altanería, la inexactitud, la dejadez, la chapuza, la banalidad o la avaricia terminan formando una montaña de ruedas de molino. Demasiado desequilibrio cantidad-precio y calidad-precio.


En los Estados Unidos, la credibilidad en los medios ha caído del 55% de 1985 al 29% actual. Y el titular bien podría ser: "El 29% de los estadounidenses son héroes y mártires". Aunque, por otro lado, tampoco hay que olvidar que todos los problemas y la crisis que están ahogando a la prensa tienen su origen en internet. Ella no ha hecho nada, pero nada de nada.

CONTEXTO:

domingo, 21 de junio de 2009

Paella a la boloñesa

En las casquerías de hijos con estudios de los setenta sustituyeron los cartelones promocionales del escaparate de "Se despachan lenguas y sesos" por otros más 2.0 para la época: "Se transmiten idiomas y talentos". Ignoro el beneficio de tamaña campaña de marketing, pero a fe que había voluntad evolutiva.

Lo que pasa es que, a veces, la evolución es un asalto al pasado o un regreso al futuro, porque de verdad que me he perdido. Los estudios universitarios evolucionan para adaptarse al marco europeo y resulta que hasta hoy hacíamos licenciados pero desde ahora vamos a hacer graduados, como si Dustin Hoffman volviera a matricularse. –"¿Tú eres licenciado?" –"No, soy graduado" –"Pero ¿de entonces?". –"Entonces, ¿qué?".

Ay, Plan Bolonia. A partir del 1 de septiembre sucumbimos al mimetismo para adaptarnos al resto de los europeos, que es lo que tiene. De acuerdo al Plan, en mi fcom vamos a enseñar a ser periodistas a los nuevos con unos parámetros que se me escapan: saber escribir, informar de lo que la sociedad necesita saber, ser rigurosos, amar la verdad, ser inquietos, querer saber, descubrir nuevos lenguajes, reconocer derechos y obligaciones de los actores y del público, conocer el mundo, descubrir la historia, introducirse en el pensamiento, entender el arte, ser amables, negarse a la alienación, querer, saber crear, ser atrevidos, arriesgar, comprometerse, apasionarse, aprender a sacar las malditas cuentas... y otros muchos más ítemes imprescindibles para ejercer el más bello oficio del mundo.


El viernes, este puñado de profe-fecomes arrasamos con la paella que aparece rendida a nuestros pies para decir adiós a los planes de los noventa y hola a los nuevos. Una forma de celebrar, entre otras cosas, los cincuenta años cumplidos por nuestra facultad desde que descubriera que a la lengua y al seso no hace falta despacharlos en una casquería ni, mucho menos, disimularlos.

martes, 16 de junio de 2009

A montar el pollo

Este rincón, en tratándose de hablar de universidades y alumnaje, ha demostrado un poder infinito en eso de montar el pollo. Uno escribe sobre la miopía de los editores de Prensa, que es un poner, y el pacomentario pasa sin pena ni gloria. Pero ay si se le ocurre decir que unos alumnos sobresalen: Little Big Horn se queda más bien tirando a pequeño que a grande, y digo tirando porque tiran a dar. Al final, queda el Cementerio de los Comentarios Suprimidos (© Mikel 2009), que es el terreno de la batalla nula, donde yacen todas las víctimas (hay más de un periodista que habla de víctimas inocentes, y perdón por la digresión) de un pimpampum que siempre acaba como el Rosario de la Aurora. Esta vez, afortunadamente, las balas eran de fogueo. Solo me queda la pena de que quien lea la entrada anterior, plagada de comentarios suprimidos, no va a entender un carajo de la cosa si no tiene el contexto. Pero es otra historia que da para un blog aparte. Y hasta para un seminario, gurú.

Yo aquí he venido a hablar de mi Jacinto, que es algo que siempre nos quedará y en donde, mira tú, lo de montar el pollo es algo natural:



Visto lo cual, solo me queda hacer un llamamiento a la sociedad para salvar a Mecasuen, nuestra mascota. La temible familia Miranda, del mismísimo Arguedas, pretende darle el pasaporte este viernes, con el peregrino argumento de que se le acaba el pienso. Ciudadanos, ciudadanas: salvemos a Mecasuen. Tenemos grupo en Facebook para conseguirlo. En tus manos está el contribuir a evitar que una estrella de la nueva televisión acabe mal; puestos a elegir, se me ocurren no menos de doscientos telecandidatos para quitarles el sustento antes que a Mecasuen. Y si no, fíjense en su soltura, en su saber estar, en su profesionalidad. Por lo menos, es de los pocos que no cacarea.

lunes, 15 de junio de 2009

Talento por arrobas

No debía entrar al trapo de escribir sobre los Proyectos Periodísticos 2009 de mi fcom porque, como bien intuye Nahum, temo que alguien que yo me sé le vuelva a quitar la anilla a la granada como hizo el año pasado y por Dios la que se armó. Pero el caso es que, como entré en esta dinámica de echar merecidas flores a los futuros profesionales en 2007, ahora me encuentro en la gustosa necesidad de seguir, y que sea lo que el Citado quiera.
No, no son tiempos difíciles para el periodismo. Como mucho, complejos y confusos, pero de difíciles nada. Con los nuevos medios y las nuevas tecnologías lo que se está demostrando es que el periodismo bueno (siguiendo a Randall) es más necesario que nunca. Y el buen periodismo solo puede ser hecho por buenos periodistas, formados y entrenados como tales. La patraña del periodismo ciudadano ya me cansa y solo hay que asomarse a la red para ver quiénes son los líderes de la información por veredicto popular.

Sí, son los grandes de siempre, solo que ahora el envoltorio no es de papel sino digital. ¿Y? Pues ahí empieza el problema. Que yo sepa, el periodismo digital es la primera gran y exitosa idea de comercialización que unos gestores no saben vender. Conforme van pasando los años, los contenidos digitales de los grandes y pequeños medios crecen en riqueza, imaginación, apuesta y servicio... mientras los gerentes de esos mismos grandes y pequeños medios siguen sin saber cómo rentabilizar tanta riqueza. Me pregunto qué enseñarán en los MBA...


...Porque talento, del intangible, hay a raudales. Ésta es la alineación titular de Zinc, una revista creada y desarrollada por este grupo de cuasilicenciados en Periodismo, y que ha sido uno de los dos grupos a los que he tenido la suerte de acompañar en su proyecto fin de carrera. Zinc es una revista muy bien escrita, pero eso no es todo: es una gran idea sobre el necesario periodismo de profundidad, ése que tanto se echa en falta porque se niega a que los árboles le impidan ver el bosque. Periodismo no es solo contar cosas, sino saber contarlas, a quién, por qué y muchas más cosas que hay que aprender y absorber con años de dedicación.

Las revistas se han ido al garete del mercado español por muchas razones, pero como lector veterano apunto dos: por contar lo que ya todo el mundo sabe y por engañar. Sí, por engañar: por engañar con portadas del tipo "Toda la verdad sobre..." para descubrir, una vez compradas, que aquello es un refrito de siete días. Detrás, redacciones anoréxicas alimentadas de becarios y nula inversión en talento, en creatividad. Hacer una revista como Zinc cuesta mucho dinero, pero es lo que tiene la calidad, que hay que invertir en ella. Pero el alacrán del contable sigue matando al cocodrilo del talento que le cruza el río porque, ya saben, es su naturaleza.

Hasta la fecha, lo que los gerentes han sido capaces de hacer es taladrar el futuro de su negocio: despedir periodistas empobreciendo su oferta y esperando que alguien que no sean ellos descubran cómo sacarle rentabilidad al periodismo digital.


Pero es que el problema no se encierra sólo entre cuatro papeles. Esta peña de aquí arriba, que se hicieron semejante foto de museo para la presentación de su proyecto, han parido al Jacinton Post, que es de genial carcajada y talento por arrobas. Hasta donde llegamos, es la primera web satírica que mira la actualidad con ojos frescos y sabe reírse y hacer reír con tanto desparpajo como criterio profesional. Un pozo sin fondo donde han sabido agitar la información hasta descorcharla y hacer un uso, casi inmejorable, de las posibilidades que las nuevas tecnologías ponen al alcance de mentes creadoras. Aunque por el momento no esté actualizada (al fin y al cabo es un proyecto fin de carrera ya presentado y juzgado), animo a cuantos se asomen por este rincón a darse un garbeo por su dominio, con el convencimiento de que saldrán pasmados por la cantidad, calidad y variedad de sus contenidos.

Ahora estamos en fase de darle al Jacinton Post un salto a la realidad. ¿Podremos? Si yo tuviera unas perras me ponía ya a ello. Y si fuera gerente, buscaría ya cómo rentabilizarlo. Pero estoy sin blanca y mi capacidad gerencial debe ser del nivel de Mecasuen, nuestra mascota.

Vamos, que cada día estoy más convencido de que sobra talento periodístico. Pero lo que sigue faltando es saber rentabilizarlo. Qué buen vasallo si tuviera buen señor...

miércoles, 29 de abril de 2009

La Cuadrilla Coberturas

Hace bien poco, en 1995, me vi obligado a fundar en Diario 16, por sugerencia de mi querido director, la unidad que bauticé como Teclados Azules. Un puñado de aguerridos periodistas capaces de hacer en poco tiempo un suplemento sobre la muerte de Lola Flores y a las dos semanas otro sobre su hijo Antonio, que le siguió hasta la eternidad demasiado rápido. Éramos los chulapos de la Redacción, conocidos también como los pringados que hacían el trabajo necesario que otros, debido a su exquisito estatus, consideraban denigrante para sus selectas neuronas destinadas a misiones mucho más trascendentes para el devenir de la intelectualidad. Vamos, que el jefe de Cultura no podía descender a las ordinarieces de los Flores porque estaba preparando un especial sobre la poesía báltica del XVIII, que es lo que importa.

Los Teclados Azules, a los que tuve la fortuna de comandar, no sólo hacían su trabajo sino que lo hacían bien, muy bien. Eran periodistas de casta y servicio, convencidos de que estaban haciendo un gran trabajo pero, eso sí, desde el anonimato. Rara vez firmaban. Pero su esfuerzo se traducía en satisfacción y en subida de ventas. Iban felices con su trabajo y no precisamente por el tema que abordaban. Por eso eran Teclados Azules, porque se sentían en parte bálsamo del dolor. Periodismo puro y duro, nada tomatero, riguroso, respetuoso y completo al servicio de una información que al final era tan completa que se convertía en homenaje.

Hoy, años después, mis Teclados Azules siguen haciendo el bien desde el anonimato, porque son periodistas, mientras el de los bálticos a lo peor anda cenando con Ramoncín, al que habrá que hacer un suplemento. Y yo, en la distancia de unos y otros (pero sobre todo de otros), me reavivo porque siguen naciendo periodistas con tinta en la sangre (que es metáfora, tranquilos) y con los que me lo paso a lo grande. Son alumnos de Doctorado y de Licenciatura en mi fcom con los que aprovecho para hacer lo que más me gusta, periodismo, y por todos los medios. Mientras esté rodeado por gente como Samuel, Álvaro, Bea, Eva y otros muchos más, el concepto Teclados Azules seguirá por siempre jamás. Y eso que, cosas de la vida, ahora nos llamamos la Cuadrilla Coberturas, que es marca registrada de Sam, y mira que me fastidia, porque si algo soy es bautizador. Pero es lo mismo.

jueves, 23 de abril de 2009

Bravo Gabilondo

[El título de este comentario puede llevar coma o no, pero yo se la quito].

Cuando Ramón Arambuena Arangüena [gracias again, Sam] aprovechó su anonimato del 97 para hacer entrevistas absurdas a famosos en A3, se hizo muletilla su pregunta fija a cada uno de ellos: "¿Qué fue de su agria polémica con Iñaki Gabilondo?". Y la víctima caía en la trampa de la perplejidad, fuera quien fuera: "¿Yo, con Iñaki???". La carcajada del respetable era ídem porque había una cosa segura: si algo era imposible, entonces, era tener el más mínimo enfrentamiento con el ayer por ayer rey del 'Hoy por hoy', una de las joyas de la corona de la Cadena Ser. Iñaki fue dueño y señor de las cocinas, duchas, taxis, atascos y demás devenires matinales de los estresados españolitos durante casi veinte años, desde septiembre de 1986 hasta agosto de 2005. Entre fogones se lloraba más por su culpa que por la de la cebolla. Supo encontrar la melodía para llenar las mañanas de radio amable, simpática, entretenida y envuelta en su voz cálida y firme. O sea, se prodigaba poco en público porque despertaba el instinto básico de comérselo a besos.

No voy a detenerme en el currículo de Iñaki, que para eso está Wikipedia. Me paro en seco para ponerme firme y a sus órdenes, porque es algo que hago desde la madrugada del 24 de febrero de 1981, y sobre todo porque siempre he defendido su honestidad, credibilidad y transparencia. Me hace gracia quien dice de él que trabaja "para ciertos intereses". Pero alma de Dios, ¿y quién no lo hace? A mí el único que me da miedito es el que no enseña sus cartas. Cosa que no puedo decir, nunca he podido decir, de él. Para gustos, los colores, pero para honestidad, todos de blanco, por favor.

El caso es que Iñaki va para cuatro años al frente de Noticias 2 en Cuatro (vaya lío) y ahí es donde, me da, no se le perdona. Pasó del tono mesa camilla al chute informativo en el horario del apaga y vámonos. Y eso no, no señor. O sea, como si hubiera cambiado de chaqueta y no, que no, que lo que ha cambiado es la octava pero no la melodía.

Ayer miércoles fue uno de los muchos antiguos alumnos que acudió, convocado por su y mi Facultad, a la presentación en Madrid del libro que recoge nuestros primeros 50 años, y que además pudo hablar porque para eso estaba invitado.

Y jo que si habló. Supongo que servidor llevaba tanto tiempo esperando oír alto y claro una evidencia, que hasta me emocioné más de lo debido. Sin querer. Iñaki estuvo contundente, preciso, oportuno, claro y exacto al exponer esta primicia mundial: en este país sigue gustando mezclar las churras con merinas, y si una Universidad es del Opus Dei significa que o sales con hábito de convento o ácrata perdido. Lo de menos es que lleve años siendo considerada, y con diferencia, la mejor Facultad de Comunicación de España, porque el que pase por sus aulas parece estar obligado a comulgar con su ideología. O sea que, como dijo el propio Iñaki, en este país sigue habiendo demasiada gente que no entiende nada.

Si educar en la libertad y en el amor a la verdad, al respeto, a la responsabilidad, a la pluralidad, al trabajo bien hecho, al trabajo sin más, a la cooperación, al rigor, al esfuerzo, a la dignidad y a otros imprescindibles valores que no me da la gana escribir son marcas registradas del Opus Dei, entonces soy yo el que no entiende nada.

Doy mis profundas gracias a Iñaki, al que desde ayer admiro si cabe más, y a ese pelotón de periodistas íntegros que acudieron en masa a la presentación de su libro de familia sin que ¡oh, sorpresa! nadie les pidiera su carné de militancia. Y más gracias todavía a los retoños del nuevo periodismo que me han soportado y han hecho un excelente trabajo, del que de momento dejo este botón de muestra. Pero ya hablaré más de la Cuadrilla Coberturas, que esa es otra historia. Qué bien me siento, y por tantas cosas.

miércoles, 8 de abril de 2009

Malofiej 17 = La Cumbre

Cumbre Mundial de Infografía celebrada en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, del 22 al 27 de marzo de 2009. Premios Malofiej 17.
Capítulo 3: La Cumbre. Ponencias y debates durante el jueves 26 y viernes 27 de marzo.
[Fe de horrores.- Demasiado tarde mi di cuenta de que había rotulado este capítulo también como "2", cuando es evidente que se trata del "3". Como diría Osgood, "nadie es perfecto"].

martes, 7 de abril de 2009

Malofiej 17 = El Taller

Cumbre Mundial de Infografía celebrada en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, del 22 al 27 de marzo de 2009. Premios Malofiej 17.
Capítulo 2: El Taller. 'Show, don't tell!' es el taller de infografía avanzada que se desarrolla entre profesionales del periodismo visual de todo el mundo coincidiendo con la cumbre.

lunes, 6 de abril de 2009

Malofiej 17 = El Premio

Cumbre Mundial de Infografía celebrada en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, del 22 al 27 de marzo de 2009. Premios Malofiej 17.
Capítulo 1: El Premio. Deliberaciones y veredicto del jurado sobre los mejores infográficos publicados durante 2008 en medios de comunicación de todo el mundo.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿Cómo quieres que te lo diga?

Este silencio que esparzo por el blog no es por dejadez sino por lo contrario: afán por llegar a todo y a todos los que me están rodeando. Quiero aprender el nuevo lenguaje del vídeo, asisto a la Cumbre Mundial de Infografía que me está mareando con paisajes vertiginosos del futuro actual de la comunicación, hago mis pinitos en la radio, intento enseñar nuevos lenguajes a futuros comunicadores y pretendo ayudar a unos alumnos zombizumbados a cuadrar unas cuentas que no cuadran para justificar un proyecto de web revolucionaria y otro para lanzar una revista que nos ayudará a vivir mejor y que ya estoy deseando leerla, a ver si aprendo.

Dicho lo cual, vuelvo a despejar cualquier duda, si es que la hubiera o incluso la hubiese, sobre tanta charlatanería acerca del futuro de los medios: el periodismo es imprescindible. Y los periodistas, ni digamos. Pero hay que saber y, sobre todo, querer hacer periodismo por todos los medios. Y como estoy rodeado por uno y otros, no me rindo.

Así que confieso estar en la reserva pero rodando alegre, aunque alguna mala lengua vaya pregonando que por las noches duermo. Pues sí, tiolisto: dormido, pero contento.

Y sí, otralista: soy Paco, como el de Beyoncé. Y tú, Buenafuente: me las pagarás.

martes, 17 de marzo de 2009

Onda Cero en fcom

Ya sé que necesito aprender y práctica, pero ya lo dijo el primo desconocido de Antonio Machado: Periodista no hay periodismo, se hace periodismo al grabar. Dicho lo cual, doy paso a PYP, Pacotto Yomimeconmigo Productions.

lunes, 16 de marzo de 2009

Los cínicos están por doquier

Hay un profesor de Periodismo de esos que fue cocinero antes que fraile, y eso que esto no lo es, técnicamente hablando, aunque le acompaña un look de prior con hábitos que tira para atrás. Padre, sí. El cocinero en cuestión se doró en Redacciones de Olivetti, a golpe de tecla, y supo pluriemplearse sin aspavientos: sencillamente, tenía dos chaquetas, dos paquetes de tabaco y dos mecheros. Llegaba a la Redacción, dejaba una de las americanas en el respaldo de su silla, un paquete de Ducados y un Bic sobre la mesa, un folio con ocho líneas escritas en el carro de su máquina y se iba a la Universidad a dar clase. Cuando en el periódico alguien preguntaba por él, algún vecino miraba el puesto vacío pero decorado y decía: "No sé, debe andar por aquí", mientras él, con la otra chaqueta y el otro tabaco enseñaba el oficio a los futuros.

Lo que enseñaba a los futuros, por ejemplo, era que el periodismo no es para cínicos y sabía de lo que hablaba. Un día de los setenta, en su jornada de periodista, quedó en una céntrica cafetería con una fuente que le iba a dar las pruebas irrefutables de algo. No se conocían y se sintonizaron para reconocerse. Mi profesor y colega le describió cómo era, cómo iba vestido y, para salir de dudas, le dijo que llevaría un ejemplar de La Odisea que tenía sobre la mesa. Su fuente le contestó que él medía 1,75, llevaba un traje azul marino, camisa blanca y corbata granate, un anillo-sello de oro en el anular derecho y varios periódicos del día bajo el brazo.

Mi profesor y colega volvió a la Redacción cabizbajo, vencido. Su fuente le había plantado. Lo más próximo que había visto en la cafetería era a un tipo como de 1,75, vestido de azul y con camisa blanca y corbata granate y anillo anular y periódicos bajo el brazo, pero era negro.