jueves, 23 de abril de 2009

Bravo Gabilondo

[El título de este comentario puede llevar coma o no, pero yo se la quito].

Cuando Ramón Arambuena Arangüena [gracias again, Sam] aprovechó su anonimato del 97 para hacer entrevistas absurdas a famosos en A3, se hizo muletilla su pregunta fija a cada uno de ellos: "¿Qué fue de su agria polémica con Iñaki Gabilondo?". Y la víctima caía en la trampa de la perplejidad, fuera quien fuera: "¿Yo, con Iñaki???". La carcajada del respetable era ídem porque había una cosa segura: si algo era imposible, entonces, era tener el más mínimo enfrentamiento con el ayer por ayer rey del 'Hoy por hoy', una de las joyas de la corona de la Cadena Ser. Iñaki fue dueño y señor de las cocinas, duchas, taxis, atascos y demás devenires matinales de los estresados españolitos durante casi veinte años, desde septiembre de 1986 hasta agosto de 2005. Entre fogones se lloraba más por su culpa que por la de la cebolla. Supo encontrar la melodía para llenar las mañanas de radio amable, simpática, entretenida y envuelta en su voz cálida y firme. O sea, se prodigaba poco en público porque despertaba el instinto básico de comérselo a besos.

No voy a detenerme en el currículo de Iñaki, que para eso está Wikipedia. Me paro en seco para ponerme firme y a sus órdenes, porque es algo que hago desde la madrugada del 24 de febrero de 1981, y sobre todo porque siempre he defendido su honestidad, credibilidad y transparencia. Me hace gracia quien dice de él que trabaja "para ciertos intereses". Pero alma de Dios, ¿y quién no lo hace? A mí el único que me da miedito es el que no enseña sus cartas. Cosa que no puedo decir, nunca he podido decir, de él. Para gustos, los colores, pero para honestidad, todos de blanco, por favor.

El caso es que Iñaki va para cuatro años al frente de Noticias 2 en Cuatro (vaya lío) y ahí es donde, me da, no se le perdona. Pasó del tono mesa camilla al chute informativo en el horario del apaga y vámonos. Y eso no, no señor. O sea, como si hubiera cambiado de chaqueta y no, que no, que lo que ha cambiado es la octava pero no la melodía.

Ayer miércoles fue uno de los muchos antiguos alumnos que acudió, convocado por su y mi Facultad, a la presentación en Madrid del libro que recoge nuestros primeros 50 años, y que además pudo hablar porque para eso estaba invitado.

Y jo que si habló. Supongo que servidor llevaba tanto tiempo esperando oír alto y claro una evidencia, que hasta me emocioné más de lo debido. Sin querer. Iñaki estuvo contundente, preciso, oportuno, claro y exacto al exponer esta primicia mundial: en este país sigue gustando mezclar las churras con merinas, y si una Universidad es del Opus Dei significa que o sales con hábito de convento o ácrata perdido. Lo de menos es que lleve años siendo considerada, y con diferencia, la mejor Facultad de Comunicación de España, porque el que pase por sus aulas parece estar obligado a comulgar con su ideología. O sea que, como dijo el propio Iñaki, en este país sigue habiendo demasiada gente que no entiende nada.

Si educar en la libertad y en el amor a la verdad, al respeto, a la responsabilidad, a la pluralidad, al trabajo bien hecho, al trabajo sin más, a la cooperación, al rigor, al esfuerzo, a la dignidad y a otros imprescindibles valores que no me da la gana escribir son marcas registradas del Opus Dei, entonces soy yo el que no entiende nada.

Doy mis profundas gracias a Iñaki, al que desde ayer admiro si cabe más, y a ese pelotón de periodistas íntegros que acudieron en masa a la presentación de su libro de familia sin que ¡oh, sorpresa! nadie les pidiera su carné de militancia. Y más gracias todavía a los retoños del nuevo periodismo que me han soportado y han hecho un excelente trabajo, del que de momento dejo este botón de muestra. Pero ya hablaré más de la Cuadrilla Coberturas, que esa es otra historia. Qué bien me siento, y por tantas cosas.

7 comentarios:

Rafi dijo...

un gran articulo paco

El antihéroe dijo...

Iñaki Gabilondo siempre ha demostrado -o al menos lo ha intentado, que no es poco- una coherencia firme. Su voz es la de la radio y la reflexión.

Simplemente por eso deberíamos tener una pizca de orgullo de estar en la Fcom.

macfacizar dijo...

una gran articulo de un gran acontecimieno con grandes personajes

Mikel dijo...

Escuchar palabras dignificantes anima mucho. Siempre. Y tan pocas veces...

Nahum dijo...

Que personas tan distintas como Pedro J., los Herrero, Urdaci o Gabilondo hayan pasado por FCOM expresa muy bien la pluralidad y la educación desde el respeto a la libertad de conciencia.

Hay unos valores relacionados con el humanismo cristiano que se defienden y se promulgan, pero jamás se imponen.

Unos valores de partida: como en cualquier periódico, colegio, asociación o familia. La educación no es ni puede (ni debe) ser neutra.

Enseñamos "a" pensar, no enseñamos "qué" pensar.

Excelente, D. Francisco.

miguelcarvajal dijo...

Bravísimo Pacotto, Gabilondo y los que hacen coberturas tan bien curradas de los eventos de vuestra facultad.

Montse Doval dijo...

A mí me parecen muy bien las palabras de Gabilondo, pero de ahí al panegírico va un trecho. No grita pero hace tanto daño lo que Gabilondo defiende... y defendía.