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jueves, 4 de marzo de 2010

Requiem in pacem

Si por ellos fuera, por los directores del periódico de papel, por los guardianes del futuro del medio por excelencia, estaríamos al pairo. Esto dicen los tres directores de los tres supuestos principales periódicos de papel. Ni siquiera creen en lo que hacen (por lo que cobran mucho) y se suman a los argumentos tan obvios como tópicos. Es el abc de un país que vive en un mundo que no tiene ni zorra de por dónde le viene el aire. Atentos al tópico del ignorante que carga las culpas en el mundo mundial menos en su propia responsabilidad de haber perdido la fe de su comprador. "Si perdemos –vienen a decir– es por el exterior, pero nada tiene que ver con nosotros". De verdad que...

(El vídeo que sigue es una edición personal del reportaje emitido por Informe Semanal el sábado 27 de febrero de 2010).

El periodista obsoleto

Amo a los periódicos, los adoro porque me criaron. Los quiero y el olor a tinta es parte de mi ser, si no mi ser. He vivido entre bobinas y tintas, mamado de jefes que me hicieron crecer y equipos que me hicieron creer. Amo a los periódicos y me moriré queriéndolos. Me moriré, gracias a Dios, sin verlos desaparecer.

Y todo esto a pesar de esto, del que aspira a dormirse en sus laureles sin saberse a santo de qué.

domingo, 24 de enero de 2010

Ni uno más ni uno menos

Como ya me están lloviendo (y no podía ser menos) por señalar con el dedo a los que equiparan el precio del periódico con el precio del periodismo, me empeño como maño que soy en seguir la pista a los presuntos beneficiarios de mi denuncia. Y hete aquí que uno de los que se ha plantado los domingos en dos euros, como al siete y medio, hace un ejercicio de precisión digno del que quiero suponer (pero va a ser que no) medio de comunicación que ha invertido en enviados especiales, fuentes acumuladas, redactores de investigación, equipos de apoyo, analistas, infiltrados en todas las organizaciones internacionales que se les ocurran, la morgue y yo qué sé. Y como quien les escribe es un fanático del periodismo de presición, a ver quién es el guapo que contesta, contradice, rebate, matiza, desmiente, temporaliza o redondea con su cuñado esta cifra de cabecera a toda plana y en portada dominical, acompañada, eso sí, por chicas sonrientes y descontextualizadas (pero están ahí) que por tiranías del diseño miran muertas de la risa al titular:


Es domingo 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, y me sigue pareciendo que por mucho que le recemos todavía tenemos rosarios por delante, aunque no sabría decirles cuántos.

jueves, 21 de enero de 2010

El precio del periódico

Esto podría titularse 'El precio de la información', pero no. Sería quedarse en la materia prima. Todo es información, desde lo oculto a lo evidente. Lo que da valor a la información es el profesional que no solo sabe conseguirla sino valorarla, limpiarla, cotejarla, contextualizarla, ordenarla y servirla para que le aproveche al ciudadano.

El precio del periodismo es el precio de la profesionalidad, que solo se consigue cuando se tiene vocación, se prepara a conciencia y se le echa al asunto todas las horas del reloj, primero en la universidad y luego en la trinchera. No se consigue por tener un blog, amiguetes, cámara digital y cursillo CCC de photoshop y hosting. Ése, ya lo tengo escrito, será un ciudadano disfrutando del periodismo de la señorita pepis pero nunca será un periodista ciudadano.

El precio del periodismo no es que sea alto, sino que es inalcanzable para la mayoría de los mortales: son imprescindibles profesionales con formación y dedicación plena a cambio de lo que les ofrecen gestores con intereses creados: sueldos de risa, por lo menos hasta que hayan tragado tanto barro como para mimetizarse con la trinchera.

Los periódicos están en crisis porque ya no hacen 'montoncitos de oro' (expresión de Antonio Franco, ex director de El Periódico de Catalunya) y la gente, dicen, ya no los quiere como antes y la difusión va de capa caída. Así que recortan las Redacciones, que es recortar la oferta informativa, pero aumentan el precio. Y a ver. De modo que quieren hacerse cómplices de la sociedad cuando denuncian a todo trapo que
pero dejan para la letra pequeña que ese disparo es del calibre 4-6% en el caso del transporte y de un 2,6% en el de la luz.
Así que, una vez congratulados con su parroquia, informan con otro tono de que, frente al disparate ajeno, la taquilla propia sube 'solo' en un 9% en laborable y un 11% en festivo, maquillando la cosa y como siempre con un nuevo suplemento, que a ver quién quería.

Es la técnica del redondeo de cuando el euro, que eso de diez céntimos es mucho más cómodo para el consumidor que cuatro, o tres, o sea que en el fondo lo hacemos por él.

Por tanto, no sé cuál es el precio del periodismo, pero sí el del periódico: 40 euros al mes, que es un señor presupuesto para una familia de clase media, que es lo que somos la gran mayoría. ¿En qué puedo invertir 40 euros mensuales que no sea el periódico? La verdad es que, aparte de dos líneas de teléfono, o una conexión de ADSL, o una suscripción a TVCable, o el alquiler de quince pelis, o la descarga de 40 canciones, o la suscripción a ocho canales premium no se me ocurre nada más. Claro que, ahora que caigo en lo de las suscripciones, también podría ser peor: pagarle al periódico por adelantado 500 euros, que es lo que pide por un año en el que debo confiar en que todos los días me llegará puntual e interesante. El negocio perfecto es el que cobra por adelantado. "A la saca", creo que decían Cruz y Raya.

A día de hoy, los periódicos siguen recortando sus plantillas por la Redacción, que es como arrancarse el corazón para seguir andando. Y lo hacen los gerentes, los emebeas y los que se han quedado en la tabla éxcel de los números que solo saben del precio del periódico pero nunca entendieron, ni probablemente entenderán, el valor del periodismo. Y así les va, así nos va.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El patrimonio de la credibilidad


La tinta peor gastada en la historia de los periódicos es y ha sido la utilizada para escribir bajo las cabeceras aquello de diario independiente de la mañana. ¿Independiente? No hay un solo periódico en el mundo que lo sea, y es una trampa sucia pretender que se identifique exclusivamente esa presunta independencia con el correspondiente partido político, gobierno o poder económico. Es mentira porque bajo cualquier iniciativa editorial subyace un proyecto, público o no, que le hace depender de objetivos económicos y sociales, los que sean. Entonces, lo que cabe es pedirle al periódico que como mínimo sea honesto y dé a conocer a la sociedad en general y a sus lectores en particular de qué pie cojea.

Es imposible fiarse de un periódico que pregone como lema que es "el periódico de todos los ciudadanos" cuando a continuación le arrea a la Iglesia Católica hasta en el carné de identidad, y cuando todos los ciudadanos católicos protestan, el diario aclara que su crítica es a la cúpula eclesial pero no a sus fieles; vamos, que tú eres una bellísima persona pero mecagüen tu padre. Es imposible creer que un periódico sea independiente cuando su devoción progubernamental es directamente proporcional a las concesiones de televisión de pago que recibe su grupo y que, cuando se acaba el chollo de la codificación, le falta tinta para darle dos manos y un repaso a los yerros del ayer amiguito con el que hoy ya no se ajunta. Es imposible fiarse de un periódico que apunta todos sus chorros de tinta para ensuciar el ambiente ciudadano y sembrar la duda metódica sobre el honor de opositores o dirigentes. Es imposible entender a una cadena de diarios que proclama su encendida defensa de los derechos individuales y colectivos de la sociedad mientras en su canal de televisión hay metros cuadrados de basura por hora y, lo que es peor, custodiada por presuntos periodistas.

Ahora salta la noticia de que en los Estados Unidos cae en picado la credibilidad de los ciudadanos en los medios de comunicación y todo es un mesarse los cabellos y rasgarse las vestiduras. Pero cuando el sondeo se haga en España mejor será que pille a cubierto. El ciudadano no hace sino pagarle con la misma moneda al medio que se olvidó de él, al medio que olvidó que su razón de ser era la de servirle y ayudarle, a través de la información, a crecer en todos los sentidos. Y el ciudadano no es tonto, no. El ciudadano aguanta, hasta cierto punto, que la prensa sea la única industria que le esquilme el bolsillo en plena crisis, porque cuando otros sectores bajan sus precios y duplican sus ofertas, el periódico mantiene el precio y encima recorta de 64 a 48 sus páginas pero, eso sí, todo lo llenas que pueda de publicidad. Pero los errores, la simplicidad, la tendenciosidad, la superficialidad, la altanería, la inexactitud, la dejadez, la chapuza, la banalidad o la avaricia terminan formando una montaña de ruedas de molino. Demasiado desequilibrio cantidad-precio y calidad-precio.


En los Estados Unidos, la credibilidad en los medios ha caído del 55% de 1985 al 29% actual. Y el titular bien podría ser: "El 29% de los estadounidenses son héroes y mártires". Aunque, por otro lado, tampoco hay que olvidar que todos los problemas y la crisis que están ahogando a la prensa tienen su origen en internet. Ella no ha hecho nada, pero nada de nada.

CONTEXTO:

jueves, 26 de marzo de 2009

¿Cómo quieres que te lo diga?

Este silencio que esparzo por el blog no es por dejadez sino por lo contrario: afán por llegar a todo y a todos los que me están rodeando. Quiero aprender el nuevo lenguaje del vídeo, asisto a la Cumbre Mundial de Infografía que me está mareando con paisajes vertiginosos del futuro actual de la comunicación, hago mis pinitos en la radio, intento enseñar nuevos lenguajes a futuros comunicadores y pretendo ayudar a unos alumnos zombizumbados a cuadrar unas cuentas que no cuadran para justificar un proyecto de web revolucionaria y otro para lanzar una revista que nos ayudará a vivir mejor y que ya estoy deseando leerla, a ver si aprendo.

Dicho lo cual, vuelvo a despejar cualquier duda, si es que la hubiera o incluso la hubiese, sobre tanta charlatanería acerca del futuro de los medios: el periodismo es imprescindible. Y los periodistas, ni digamos. Pero hay que saber y, sobre todo, querer hacer periodismo por todos los medios. Y como estoy rodeado por uno y otros, no me rindo.

Así que confieso estar en la reserva pero rodando alegre, aunque alguna mala lengua vaya pregonando que por las noches duermo. Pues sí, tiolisto: dormido, pero contento.

Y sí, otralista: soy Paco, como el de Beyoncé. Y tú, Buenafuente: me las pagarás.

lunes, 2 de febrero de 2009

Con amigos como estos...

Hace ya cuatro meses que la Agencia EFE fechó este despacho:
Madrid (España), 4 oct 2008 (EFE).- Periódicos y empresas de comunicación han coincidido hoy en que, ante la saturación de promociones que acompañan a los periódicos y la dura competencia de los nuevos modelos tecnológicos, sólo cabe "innovar o morir".
El reto de "¿Cómo nos vendemos?" ha centrado una de las mesas de debate de la asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una organización que aglutina a 1.300 publicaciones de América y Europa, y cuyo cometido es defender la libertad de información.
Periodistas como Luca Traverso, director de División del Corriere della Sera, o José Manuel Fernándes, responsable del periódico portugués Público, han subrayado que la multitud de promociones que se ofrecen con los periódicos, desde libros, cuberterías y otros productos de lo más variopinto, han "saturado el mercado".
Mil trescientas publicaciones de América y Europa. La SIP está preocupada y sigue gritando "que alguien haga algo". Cuatro meses desde la última asamblea. Y siguen con el convencimiento de que la innovación es el único flotador porque las promociones de cuberterías ya no cubren las cuentas de resultados.

Bravo por la denuncia de la SIP, que suma más de cuarenta y tres millones de ejemplares de circulación entre diarios y revistas, reclamando la innovación como salida al futuro.

Pero qué pena que ellos, los que gritan la defensa de la libertad de expresión, el valor del periodista –desde su vida hasta su puesto de trabajo–, el futuro de los medios, la preocupación por la tan exigente necesidad de cambio al ritmo social, prediquen con este ejemplo, un pantallazo capturado hace minutos de su web:

Gracias a la SIP, usted puede calcular sus impuestos de hace dos años. Elegir 'lenguaje' entre more de uno. Echar un vistazo a las noticias de julio del año pasado y a la previa de una Asamblea ya encanecida. Se puede apuntar al proyecto para que no maten periodistas y hasta leer la momia de la revista (actualización 2007) del instituto de prensa de la SIP que se llama 'Hora de cierre', que ya son ganas creativas y aquí sí que sí las palabras las carga el diablo.

La Sociedad Interamericana de Prensa ya sabe, por lo menos, que las promociones han tocado fondo. En un par de décadas, y a poco que se esfuercen, seguro que descubren que los nuevos medios nada tienen que ver con los folletos primavera/verano de antaño. Pero ya se hace tarde. Lo que me deprime es el convencimiento creciente de que ni ahora ni nunca han sido conscientes del tesoro que tienen entre sus manos
.

jueves, 29 de enero de 2009

Metro se hace el sueco

Los diarios gratuitos entraron a empapelar (literalmente) las ciudades y (metafóricamente) a los editores españoles. A Metro, nacido en Estocolmo en 1995 y que llegó con sus ediciones a España en 2001, le correspondió el honor de inaugurar la invasión de andenes, cafeterías y aceras de las principales ciudades con unos periódicos que proclamaban su gratuidad bajo la consigna de ¿por qué pagar por leer prensa? El gran invento sueco consistía en hacer frente al nuevo modelo informativo implantado en la era internet: un 'producto' ligero, moderno y rentable a base de publicidad y solo publicidad. Un modelo que, decían, eran incapaces de implantar los editores de lo que llamaban "prensa tradicional".

En febrero de 2004 tuve un largo encuentro con Carlos Oliva-Vélez, director general de 'Metro News SL', la empresa responsable de las publicaciones de 'Metro Internacional SA' para Europa del sur y América Latina. En plena euforia del gratis total, en continua expansión, este argentino afincado en Barcelona solo encontraba bondades para su negocio. ¿Las claves del éxito? "La calidad del contenido informativo y la neutralidad ideológica". Para él, los lectores y, especialmente, los jóvenes, mantienen una relación distante con la empresa del papel ya que asumen que la información que les llega se encuentra “saturada de inyección ideológica”, por lo que muestran una “actitud escéptica a la politización de la noticia”. Argumentos, todos, discutibles, empezando por el de la calidad informativa: en diseño, notable alto, pero en contenido... en fin. Y en cuanto a la neutralidad, solo haré una consideración: una cosa es impregnar la información de ideología (en donde en más de un caso no le falta razón) y otra muy distinta es informar de una masacre terrorista con el mismo Ph que de la colocación de dos semáforos en la Plaza Mayor. Sería largo de escribir, y no es el caso, de hasta dónde debe un medio practicar la neutralidad.

Pero Metro no vino a hacer competencia a los periódicos de pago, no. Vino a montar un mercadillo al lado de los kioscos para colocar imitaciones de marca con apariencia de autenticidad. Y es ahí donde montó un negocio tan fácil como lucrativo y que pronto encontró seguidores para levantar su correspondiente chiringuito. En ese febrero de 2004, hace ahora cinco años, Oliva-Vélez declaraba que la cosa iba viento en popa y venga de expansiones, que había pasta por un tubo, que los beneficios crecían geométricamente. El mercadillo. ¿Y quiénes fabricaban la mercancía? Pues mucho me costó arrancarle que "periodistas" pero, a fuerza de insistir, aquellas Redacciones fueron quedándose en cuatro profesionales ayudados, eso sí, por nubes de becarios y textos rebotados por agencias de noticias de Metro Internacional SA.

Bajo la apariencia de sólidos negocios periodísticos, al final se va desvelando que Metro está en el sector prensa como podía estarlo en el de ladrillos, si Santa Calculadora así lo revelara. Lo que hace cinco años era "una solidez del negocio que nos hará seguir creciendo", hoy jueves 29 de enero es una crisis insuperable la que obliga a la multinacional 'Metro Internacional SA' al cierre de sus siete diarios en España y al despido de sus 83 trabajadores, "en su mayoría periodistas". Vamos, que a la vista está: una solidez digna de la casa de los tres cerditos.

A mí, lo que de verdad me inquieta es la facilidad con que nos creemos las milongas de los vendedores de humo mientras se entierran en beneficios... y la insensible indiferencia con la que aceptamos sus decisiones arbitrarias de echar el pestillo porque la vaca no da más leche. Los que se hicieron ricos a costa de todos hoy mandan al paro, bajo el amparo de San Argumento de la Crisis que todo lo puede, a un puñado de inocentes peones. Y aquí no pasa nada, sigue sin pasar nada.

martes, 20 de enero de 2009

La dictadura de las marmotas

"La prensa diaria tiene problemas de circulación por la competencia de los medios electrónicos y por la aparición de Internet. El periódico es un producto desde muchos puntos de vista, antiguo, del pasado, del siglo XIX. Tiene futuro, juega un papel muy importante en la conformación de la opinión pública en las democracias, pero necesita replantearse empresarialmente desde muchos puntos de vista". Juan Luis Cebrián, consejero delegado del Grupo Prisa, en el XX Congreso de la AEDE celebrado en Pamplona el 25 de noviembre de 2004.
Hasta hace cuatro años, como mucho, el todopoderoso consejero delegado del todopoderoso Grupo Prisa no creía en internet como medio de comunicación, como canal de distribución de contenidos informativos. Es más: tachaba a la red de conspirar contra el papel y su empeño, añadía, era "descubrir cómo Internet, independientemente de que conspire contra el soporte papel, puede servir como un nuevo sistema de distribución de prensa escrita". Esto es, hace tan solo cuatro años, cuatro, que el ejecutivo que más ayudó a restablecer las libertades en este país desde la trinchera del periodismo desde el martes 4 de mayo de 1976, seguía desdeñando el verdadero potencial de la red, y eso que en 1998 ya había publicado un libro de título profético: "La red: cómo cambiarán nuestras vidas los nuevos medios de comunicación". En fin, como verán el enredo es mayúsculo: en el 98 internet es nuevo medio, pero seis años después se degrada a una furgoneta (sin llaves de contacto) para repartir papel.

A El País, como líder en ventas de diarios en España, se le ha atacado y se le ataca desde todos los frentes posibles, como no podía ser de otra forma en la tierra de Machado. Predominan las acusaciones de sectarismo, oligopolio, prepotencia y epítetos que no apetece reproducir. Pero a mí, como me consta que les pasa a otros muchos compañeros del periodismo, lo que más me ha dolido en estos sus casi 33 años de historia ha sido el inmovilismo que, como le ocurre a cualquier persona, se ha ido haciendo más patente conforme engordaba. El País, uno de los periódicos mejor escritos de los que conozco, pasó de mozuelo rebelde y culto a apoltronado ejecutivo en despacho de planta noble. Aquella frescura de tirarse a degüello hasta fichar a los mejores periodistas del mercado popular fue derivando en club selecto con cuota de entrada. Se durmió en el periodismo político que tan necesario fue (y que tan bien hizo) en los 80, para en los 90 estar más pendiente del parqué que de la calle.

Desconozco todas las razones –aunque sé algunas e intuyo otras– que le han llevado ahora a perderse, como quien dice, la primera década del siglo XXI. La relación de El País con elpais.com darían para una tesis (y al doctorando que la ataque le regalo el título: Historia de un incomprensible desencuentro). Por un lado, el negocio digital es algo que por lo visto todavía no se estudia en ningún MBA y, así, los derroteros por los que ha pasado el puntocom son más propios de Don Pésimo que del líder mediático español. Los bandazos que han pegado en estos últimos diez años son un caso práctico continuo de decisiones equivocadas.

Pero, en las empresas, más allá de los números están las personas. Por causas imaginables, demasiados responsables de la Redacción de papel llevan años tratando con desdén (indiferencia y despego que denotan menosprecio) a su hermanico pequeño, a ese que siguen llevando en pantalón corto aunque hace tiempo que tiene vello en las piernas. Se ha impuesto la voluntad del grandote, del que se sale con la suya no porque lleve razón sino porque el padre (empresario) le tiene más miedo al grandote del primogénito que al pequeñajo listo, ágil, rápido, generoso, sonriente y capaz de hacer miles de amigos en un plisplas. El grandote, el dinosaurio de la Redacción que tanto manda, grita y se impone, lo hace porque tiene miedo de perder su estatus, su poder del que tanto ha disfrutado durante décadas. El cáncer en las redacciones empieza por esa dictadura de las marmotas, periodistas que se durmieron un día de puro gusto y hoy no quieren despertarse ante un nuevo mundo que lleva años amueblando la sociedad de la información, mientras ellos dormían, y que son incapaces de entender ni, mucho menos, aceptar.

Ahora, hoy, Juan Luis Cebrián ha anunciado la que asegura será la definitiva fusión de las redacciones de papel y digital de El País. Dios le oiga. Pero mucho me temo que hace falta algo más que órdenes para conseguirlo. En agosto de 2005, Bill Keller, editor ejecutivo de The New York Times, envió un correo a su staff en el que anunciaba la convergencia de sus también redacciones impresa y digital y justificaba la operación, entre otros argumentos, con esta sentencia: "Para atender informativamente al público como se merece, es necesario reorganizar nuestras estructuras y nuestras mentes". Y aunque en el fondo estoy de acuerdo, creo que en este caso el orden de los factores altera del todo el producto: si no hay primero una reorganización mental, de nada servirá la estructural. Y las marmotas, ay las marmotas, están para poca reorganización mental, porque bastante cacao tienen. Parecen dispuestas a morir ahogadas, pero lo peor es que arrastrarán al fondo a los que les llevaban el chaleco salvavidas.

miércoles, 14 de enero de 2009

P.E.R.I.O.D.I.S.T.A.


P
asión volcada en cada minuto de lo que haces y en cada detalle que descubres.
E
sfuerzo por conseguir un poco más que ese otro que también tiene información.
R
igor en lo que dices, en todo lo que dices, en cada cosa que dices.
Inquietud para ganarte a pulso el apodo de culo inquieto, di que sí.
O
rgullo por tus ideas, tu honestidad, tu libertad, tu independencia, tu profesionalidad.
D
ecencia cuando se trata de reconocer tus limitaciones, los errores, tu fragilidad.
Ilusión por sentirte cada día más útil, servicial, imprescindible dentro de tu humildad.
Serenidad para huir del falso amigo, de intereses creados.
Temple de hierro para mantenerte en tus principios sin cheque que valga, o no valga.
Alegría por saber que has hecho pleno al decidir que querías ser periodista.

Yo me siento pletórico, eufórico, radiante, inmenso, orondo, divertido, ideal, satisfecho, titánico y agitado al contemplar vuestro magnífico trabajo. Enhorabuena.

domingo, 11 de enero de 2009

Jugar con los blancos

Los periódicos los seguimos comprando a doblón a pesar de que antes era un gasto obligado pero ahora es una pasta con destino alternativo: pagamos por leer lo que ya sabemos y por saber lo que opinan los que nada tienen que opinar. A los gurús anclados en el pasado les gusta hablar de basics, porque siguen predicando que pan, leche y periódico componen la dieta matinal del antes y del ahora para el ser humano. Pero no. El pan vale lo que vale y la leche es la leche porque no ha llegado todavía el dietista que sustituya semejante hábito, pero a ambos los necesitamos porque por ahí no ha evolucionado la sociedad. Pero los periódicos... ay, los periódicos. Siguen cambiando el envase pero dejan el contenido caduco y así justifican el aumento del precio, por los costes y tal. Mientras hasta el televisor de plasma nos aumenta las pulgadas, duplica su definición y reduce el consumo a la mitad de precio, el periódico se dedica a "jugar con los blancos", esto es, a decirnos que se ha rediseñado para hacernos "más agradable la lectura", donde "el aspecto gráfico cobra protagonismo" y con un orden coherente en sus contenidos. O sea, que yo hasta hoy: a) estaba comprando el caos, o b) les regalaba mi dinero. Pero ahora me van a informar acorde a los tiempos que corren tras abonar el coste adicional que supone. Atento estoy.

Lo último, el gran invento del diario, es regalar una obra maestra del cine con cada ejemplar dominical que cuesta la friolera de 2,20 euros. Mi pregunta, la pregunta que me corroe, es por qué no alteran el orden de los factores y dicen que con cada obra maestra del cine, al increíble precio de 2,20 euros, regalan un periódico. Al fin y al cabo, ya sé de qué va la película y qué dice el periódico.

Si la salida a la crisis suicida que sufre la prensa pasa por su rediseño aderezado con un topmanta, que se pare el mundo, que me apeo.

[EL MUNDO abre con comillas: declaraciones de ayer de Rajoy requetescuchadas.
EL PAÍS abre con comillas: entrevista a Obama que repesca de The New York Times.
Valoración: 4,40 euros.
]

martes, 16 de diciembre de 2008

La AEDE dice, el lector opina

Como consumidor de largo de prensa me concedo el derecho, gratuito y sin subvención, de armar este foro, unilateral, en el que cuestiono premisas de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), a propósito de su último informe sobre la situación de los periódicos. Es lo que tiene internet: que puedo responder aunque no me pregunten y hacerlo público aunque no lo hagan público.

AEDE DICE: La crisis que afecta al conjunto de la economía ha llegado también a la prensa.
LECTOR OPINA: La crisis llegó a la prensa mucho antes que al conjunto de la economía. La crisis de la prensa es endogámica y viene desde que no quiso ver que los hábitos, la sociedad, los medios, la tecnología, el consumo... poco o nada tenían que ver con el mundo en el que nació pero al que no se supo adaptar. La crisis económica tiene meses de vida, pero la de los periódicos arrastra años.

AD: La inmensa mayoría de los diarios afronta la crisis con los deberes hechos.
LO: Seguiré buscando a esa mayoría, porque debo estar comprando y leyendo una minoría de diarios nacionales, regionales. especializados y locales que continúan suspensos. (Sí, soy yo el que sigue comprando, eh).

AD: El sector de los diarios mantiene una base de negocio muy sólida, lo que aporta estabilidad para atenuar la repercusión negativa de un descenso publicitario tan intenso.
LO: Con un descenso publicitario de un 16% en 2008 y una caída de venta de ejemplares del 2% el mismo año (datos ofrecidos por ellos mismos), me inquieto por saber en qué se sustenta esa 'base de negocio muy sólida' si no es por la publicidad y la difusión, que son las patas legales y razonables de ingresos en este negocio.

AD: El futuro de la prensa debe construirse en torno a la elevada capacidad complementaria entre los diarios en papel y los online, así como reivindicando y reforzando el protagonismo de los periódicos como fuerza reflexiva, humanista y determinante en la creación de la opinión pública.
LO: Ése no es el futuro sino la razón de ser de la prensa. De siempre. Pero si el periódico no integra sus ediciones impresa y digital, si pierde protagonismo como fuerza reflexiva, humanista y determinante en la creación de la opinión pública, la culpa no es de la sociedad sino de quien presta el servicio. Esa "complementariedad" impresa y digital no es futuro sino pasado y, cuando menos, presente. Y la fuerza reflexiva, humanista y determinante se consigue con obras, no con buenas razones. El poder de la prensa como creador de opinión pública no se reivindica, se conquista.

AD: La civilización europea ha convertido en uno de sus rasgos esenciales identificar la prensa diaria como un servicio público. De ahí que las ayudas a los diarios supongan una tradición normativa consolidada en buena parte de los países europeos, con la excepción de España.
LO: No hay como acudir a comparativas y a falsos silogismos (de ahí que...) para tener razón. De entrada, el periódico es por definición un servicio público, y eso sucedió en el momento mismo de su creación, no porque una normativa le concediera ese rango. Si alguien funda (o hereda) un periódico sin tener claro que por encima de todo está haciendo un servicio público, empezamos mal. Ustedes, además, hablan de "planes y rescates de inversiones públicas en España que han omitido hasta ahora las ayudas a la prensa". ¿Ayudar a la prensa es inversión pública? ¿Por qué no pidieron ayudas durante las décadas de bonanza, o balancearon socialmente sus inmensos ingresos? ¿Contrataron más gente? ¿Invirtieron en profesionales de la información, en investigar progresos informativos, en multiplicar su oferta analítica y reflexiva?

AD: Las ayudas resultan necesarias para frenar tanto la pérdida de notoriedad de la prensa como el proceso de envejecimiento de los lectores, especialmente acusado entre quienes tienen 14 y 54 años.
LO:
(Primera ironía inevitable: si el problema solo son los que tienen 14 o 54 años, la cosa no va tan mal; pero bueno, al margen de equivocadas construcciones sintácticas -el orden del 'entre' altera el producto...-, contesto a lo que se supone que quiere decir).
Si la prensa pierde notoriedad y lectores, que alguien me explique por qué soy yo, lector, el culpable de restarle importancia, relevancia y fama. Y, por cierto, por poco me salgo del arco de edad, o sea que gracias solidarias por encajarme en el sector en proceso de envejecimiento que, dicho sea de paso, nada tiene que ver con la edad de quien lee sino de quien edita. Si con sus propios medios y multimillonarias ganancias durante décadas no han sabido prepararse para este futuro presente, ¿una ayuda del gobierno sanaría sus males, les ayudaría a poner remedio? ¿Y por qué no lo hacen con todo el dinero que han ganado durante tanto tiempo?


AD: El descenso de la publicidad y el aumento de los gastos han deteriorado las principales partidas, y todos los expertos coinciden en que la situación exigirá en adelante extremar el rigor y la cautela en la gestión.
LO: No hace falta ser un experto para adivinar en qué se va a traducir tal rigor y cautela en la gestión: periodistas a la calle, menos páginas, más agencias, más ocupación publicitaria porcentual. Los gestores, en sus puestos. En el error, pero firmes.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Lágrimas de editor

Los editores de prensa españoles han concluido que la culpa de que se estén yendo al garete la tiene el cliente, mayormente yo. Los periódicos se precipitan del infinito al cero pero no es culpa de su negocio, del que tan bien se han alimentado durante un siglo largo, sino de mí, lector, que busco sitios más amigables y baratos para informarme más y mejor. Ayer domingo me gasté cerca de diez euros en prensa para enterarme en portada y a lo grande de que estaban Los trabajadores, contra los despidos y de alucinantes novedades por el estilo, al tiempo que leía el comunicado que han lanzado los editores, los dueños de los periódicos que llevan generaciones heredando la fábrica de billetes de su diario sin haberse detenido a pensar de qué va la cosa. La cosa va de entender el entorno de la información en el mundo actual, y no va de calculadoras que calculan lo previsible, o sea, que se acabaron los tiempos en que la gente pagara por adquirir lo que ya tiene.

Dicen los editores, un año más, que su montoncito de oro está menguando y piden ayuda, al Gobierno (a quién, si no), para recuperar la grandeza de aquel montón de antaño, cuando los lectores les compraban sin pedir nada a cambio. Los que reclaman, sin que se les mueva una ceja, son los mismos que llevan años bailando la paginación hasta bajarla a la mitad según el mes pero sin bajar el precio, despidiendo a periodistas y llenando con agencias de noticias "los huecos que no tienen publicidad". Bailan el producto, lo degradan, ofrecen la mitad por lo mismo, no informan, no analizan, no contextualizan , no enriquecen nada de nada y encima va y la culpa es del cliente por no comprar lo que no saben hacer ni vender. El periodista es el último eslabón, y por tanto prescindible, del mecanismo industrial; o sea que cuando hay que recortar gastos, lo mejor es decirle a Ismael, Marieta y al otro licenciado del que ahora no me acuerdo cómo se llama que se van a la calle para balancear sus setecientos euros. Brutos.
Manual de ataques a la ortografía. Nota oficial. Texto base del camuflaje de la realidad en redacción farragosa para intentar maquear el presente y futuro. Aprobado por unanimidad.
Cómo me gustó, en el congreso de Zaragoza sobre el futuro de los periódicos, el que alguien recordara eso de que la prensa es el único negocio que empobrece su oferta cuando decae la demanda: si un restaurante se queda sin clientes ofrece, por los mismos diez euros, un menú que te abruma, pero si a la prensa le alcanza el alud, va y ofrece por los mismos 110 céntimos un resumen impreso de lo ocurrido, un montón de obviedades y un cincuenta por ciento de publicidad no deseada en la mitad de páginas deseadas.

(El texto íntegro del comunicado de la AEDE está en este puntoDoc)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Cómo ganar lectores jóvenes en tiempos de crisis

Los pícaros son captores de fortunas desde siempre. Siempre me ha llamado la habilidad de quien es capaz de escribir un libro sobre cómo hacerse millonario para hacerse millonario a costa del que quiere hacerse millonario. Porque si yo supiera cómo hacerme millonario con las quinielas lo último que haría sería escribir un libro sobre cómo hacerse millonario con las quinielas. Esta plaga de curanderos negociantes se extiende por todos los ámbitos, obvio, y hay quien se ríe de que haya gente con mal de amores que siga picando el anzuelo del charlatán que le promete que su amado se rendirá, siempre y cuando abone la consulta en la que que le recomienda quemar tres azafranes en noche de luna llena y con un gato pardo delante.

El pícaro charlatán del periodismo lleva tiempo ofreciendo soluciones milagrosas para esos editores que se sienten víctimas del mal de ojd, los mismos que pican este anzuelo después de haberse burlado del chamán de rebajas en la teletienda de madrugada. El charlatán del periodismo monta una turné sobre Cómo ganar lectores jóvenes en tiempos de crisis y tiene el aforo asegurado. Es que a un editor le juntas ganar, lectores y crisis y se pone como una moto, el pobrecico. ¿Y que de qué hablan los chamanes del periodismo en semejantes charletas? Qué más da, si todos han venido y han pagado. Si ellos tuvieran una fórmula, aunque solo fuera una, para luego la iban predicando. Con llenar sus cuartillas de topicazos y pólvora mojada acerca de los gustos juveniles y perfiles sociológicos que se sacan de la manga, asunto resuelto: textos cortos, lenguaje directo, coleguismo, intereses cercanos, despliegue gráfico y otras gaseosas componen el menú de estos parásitos que succionan al editor estresado, que sigue igual que antes, menos la factura más IVA del consultor del pies para que os quiero.

En el congreso de Zaragoza, sin embargo, nos vino a refrescar la mañana Peter Leijten, un periodista sorprendente que dibujó soluciones ciertas y activas frente al tétrico escenario que minutos antes había compuesto Simon Kelner, director y editor jefe de The Independent. Peter es editor de nrc.next, un diario holandés que ha nacido del que parecía atrofiado NRC Handelsblad con las ganas y el objetivo de ganarse al público joven. Hace cosa de dos años y medio que esos dolientes editores del NRC se dieron cuenta, ¡al fin!, de que los viejos lectores se les morían sin que se produjera un relevo generacional. O sea, percibieron lo que aquí siguen sin ver muchos editores de-los-de-toda-la-vida: esquela publicada, suscripción perdida. Y se inventaron, con la ayuda de un puñado de intrépidos periodistas de su tiempo, una fórmula tan práctica como sencilla: incubarse en el periódico madre, a modo de suplemento, hasta dar el salto y cortar el cordón umbilical.

La gestación de nrc.next, según desgranó Peter Leijten, se alimentó de mucho sentido común: en primer lugar, no tratar de imbéciles a los jóvenes a base de contenidos artificiales y alejados de sus intereses reales; y en segundo, no intentar ponerle puertas al campo de la juventud, esto es, no ponerle fecha de caducidad a un segmento social en el que caben desde imberbes hasta calvos. Factor común para emisores y receptores: el gusto por el buen periodismo, el periodismo de utilidad, el periodismo de explicaciones, el periodismo que ayuda a desenvolverse en la vida diaria. Los jóvenes holandeses, sin edad, se desayunan con el nrc.next para saber qué les tiene reservado el día, porque el periódico se adelanta y no cuenta lo de ayer sino que explica lo de hoy. Resultado: ventas que van para arriba y que se acercan a los setenta mil ejemplares diarios... y que ya está en beneficios, tan solo dos años después. Y algo muy, muy importante: muchos nuevos lectores de este diario antes no compraban ningún periódico.

La experiencia exitosa del nrc.next es una realidad latosa de tragar para los agoreros del futuro del papel. Y una realidad sonrojante de lo que se puede hacer con buen periodismo y poca charlatanería para los vendedores de humo que, claro, terminan provocando el cáncer en sus ilusos clientes.

martes, 18 de noviembre de 2008

El espejismo del Indy

Hay que reinventar los diarios, sí, pero hay que hacerlo, como mínimo, con el mismo ímpetu, coraje, creatividad y optimismo como el invertido por ese puñado de intrépidos periodistas, comandados por Javier Errea y Álvaro Gil, para organizar los congresos ÑH. O sea, con pocos duros y mucho talento. Y mucho trabajo, de ese que en segundos se escurre entre los créditos del final pero que encierra una montaña de horas, un giga de correos y un router de llamadas y gestiones, de sonrisas sinceras y otras forzadas porque hay que plegarse a las exigentes tonterías de algún divo o arrancar una rebajica en el hotel. Hay que trabajar, vamos, con premeditación y tozudez en lo que se quiere y en lo que se cree.

En Zaragoza, en la quinta edición del Congreso ÑH, lo mejor del diseño periodístico de España y Portugal 2008, hemos cumplido el principal objetivo, que era pasárnoslo en grande, vernos, cotillear y, si eso, hablar algo de periodismo entre descanso y descanso. Como ya publiqué el programa dos entradas más abajo, me ahorro repetirlo, pero refresco que entre los ponentes no había nivel sino nivelazo. Y ahí empezaron mis problemas porque, salvo honrosas excepciones, el ambiente discursivo enfilaba hacia un resignado pesimismo sobre el presente y futuro de los periódicos, hasta el extremo de que, en algún momento, me acordé del tipo que se cayó de un décimo piso pero que cuando iba por el quinto tranquilizó a los presentes con un "por ahora va bien". Sospechas, pues, de que cierta sílaba del título del congreso ('Reinventar los diarios') corría peligro.

Y tuvo que ser, que ya es, uno de mis ídolos el encargado de romper el hielo. [Tiro por la culata: me dejó helado]. Simon Kelner, el director y editor jefe que hizo del británico The Independent un referente de creatividad, que arriesgó y ganó con nuevas fórmulas en el día a día a lectores nuevos y fidelizó a los viejos, vino a decirnos que sí, que hay futuro para los diarios, pero... convertidos en grandes almacenes donde la información se deja en la planta de saldos. Kelner fue muy hábil dibujando el mapa de los problemas pero preocupante apuntando soluciones. Los periódicos (¿alguien lo dudaba a estas alturas?) necesitan nuevos contenidos que gusten a los lectores, tienen enfrente a los gratuitos y a internet, acusan la crisis económica y emplean a mucha gente para hacer un producto al día, con mucha tecnología pero poca evolución en el proceso y el contenido. Vale, vale. ¿Y? Pues que ahí empezó el tembleque. Para Kelner, los diarios tienen futuro porque así se demostró el día de la victoria de Obama, cuando los periódicos dispararon sus ventas (lo cual, me lleva a pensar, sería un dato para tener en cuenta si las elecciones en Estados Unidos fueran semanales). Y siguió aportando actuaciones puntuales y de mercadeo que poco tienen que ver, en mi opinión, con los problemas que arrastra la prensa. De acuerdo, las portadas son un buen escaparate, y no digamos regalar cedés, pero me da la impresión de que son soluciones a lo sísifo, las que ya aplicábamos en la prensa de los noventa y hasta hoy. Maquillaje, peluquería, modelín pijo pero ni hablar de dieta sana, rica y equilibrada en el contenido. En dos palabras, pre ocupante.

Menos mal que el siguiente invitado, Peter Leijten, editor de nrc.nxt, un periódico holandés hijo del yayo NRC Handelsblad, vino a devolvernos el optimismo y a abrirnos de verdad nuevas ventanas a los contenidos en busca de lectores jóvenes y cultos.

En este momento de su narración, Paco Sch... vio aparecer la cena e interrumpió discretamente su relato.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Recuerdo de Zaragoza

Colección gráfica personal del ÑH5ZARAGOZA. V Congreso. Lo Mejor del Diseño Periodístico. O Melhor do Design Jornalístico. España&Portugal 2008. Las fotos en mayor resolución para ver y copiar están en este álbum de Flickr.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Vamos a reinventar los diarios

Si en Washington van a refundar el capitalismo, pues nosotros vamos a reinventar los periódicos. Esta tarde se levanta el telón, en Zaragoza, del 'V Congreso ÑH, lo mejor del diseño periodístico de España y Portugal 2008'. Por delante, un programa que se intuye de interés y que nos llevará hasta el viernes por la noche, cuando cerraremos el encuentro con una cena por todo lo alto y la entrega de premios a los ganadores de esta edición, entre los que por primera vez en mi vida me encuentro mencionado por un trabajo para fcom. Qué ilu.

Entre otras intenciones, vamos con la voluntad de transmitir en directo vía Twitter algunas de las sesiones que juzgamos más apetecibles. Pero ya veremos, porque yo propongo y Sam dispone. Para los interesados, éste es el programa:

Jueves 13 de noviembre:

REINVENTAR LOS DIARIOS
  • Simon Kelner, director general y editor jefe de The Independent, Londres (Reino Unido).
  • Cómo llegar a lectores jóvenes (con el mismo contenido). Peter Leijten, editor de nrc.next, Rotterdam (Holanda).
  • La visualización de la información y el futuro de los diarios. Alberto Cairo, profesor de infografía y multimedia en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Carolina del Norte, Chapell Hill (EEUU).
  • Infografía: hablando con jóvenes (Mundo Estranho). Alessandra Kalko, editora de Arte de Women’s Health, São Paulo (Brasil).
  • Mesa redonda. Intervienen: Peter Leijten, Alessandra Kalko, Alberto Cairo y Carlos Pérez de Rozas. Moderador: Mikel Iturbe.
  • Oliviero Toscani, fotógrafo, Pisa (Italia).
  • Carlos Pérez de Rozas ‘El gran divulgador del periodismo visual’. Reconocimiento a una trayectoria. Semblanza a cargo del periodista y escritor Fermín Vílchez. Coloquio.
Viernes 14 de noviembre:

PROYECTOS DEL CURSO 2007-08
  • Diari de Girona (Girona). Martí Ferrer, jefe de Diseño.
  • Diari de Balears (Palma de Mallorca). Manolo Riera, redactor jefe de Diseño.
  • El Progreso (Lugo). Francisco Trujillo, diseñador de Arcadia y José Manuel Freire, redactor jefe.
  • La Gaceta de los Negocios (Madrid). Eduardo Cruz, director de Arte.
SESIONES TEMÁTICAS
  • Tipografía. Cambiando un clásico moderno. Lo que aprendí de The Guardian. Christian Schwartz, director de Schwartzco/ Commercial Type, Nueva York (EEUU).
  • Fotografía I. Marisa Flórez, editora de Fotografía de El País (Madrid).
  • Fotografía II. El retrato editorial y la edición gráfica. Chema Conesa, subdirector de Fotografía del Magazine de El Mundo (Madrid).
  • Ilustración I. Así veo yo a... Luis Grañena, ilustrador de Heraldo de Aragón (Zaragoza).
  • Ilustración II. La caricatura como retrato periodístico. Raúl Arias, ilustrador (Madrid).
  • Ilustración III. Sin palabras. Sciammarella, ilustrador (Madrid).

miércoles, 29 de octubre de 2008

El bosque del periodismo

Stop and think about where you are reading this column. If you are one of the million or so people who are reading it in a newspaper that landed on your doorstop or that you picked up at the corner, you are in the minority. This same information is available to many more millions on this paper’s Web site, in RSS feeds, on hand-held devices, linked and summarized all over the Web". [David Carr, en The New York Times el martes 28 de octubre de 2008]
Cuando en septiembre de 2007 The New York Times decidió, como ya hicieran otros grandes, renunciar a la fórmula de pago para poder acceder a su edición digital, los resultados fueron tan inmediatos como espectaculares: de los 11.819.000 visitantes únicos que había registrado en agosto de ese año saltó a los 19.404.000 solo dos meses después, en octubre de 2007; de los 119 millones de páginas vistas en agosto, a 181 millones en octubre [Fuente: comScore]. El gigante de la prensa había aprendido, mal que le pesara, una lección evidente: la nueva sociedad, el nuevo consumidor de la información se sacia cada vez más en la fuente digital, en detrimento del papel, pero no está dispuesto a pagar por el chorro de noticias. Una paradójica evidencia, si se quiere, pero repleta de lógica en este mundo globalizado que entre todos hemos construido. El acceso universal a la información permite seleccionar, también, hasta dónde se está dispuesto a pagar por estar informado. Y si, en igualdad de condiciones de garantía, un medio ofrece la información gratis, parece absurdo decantarse por otro que pide el número de la Visa.

Todo lo que rodea al futuro de los periódicos se está convirtiendo en un apasionante Viaje al Centro de la Prensa, donde cuanto más se avanza más oscuro se vuelve. Y aquí no se trata de espolear a los agoreros de la tinta, a cuantos están empeñados en quemar y enterrar al papel más pronto que tarde, pero tampoco de quedarse como pasmarotes ante una fuerza natural que avanza con inercia ingobernable y a la que algunos parecen enfrentarse con la resignación del papá editor y de su hija imprenta. Si la sociedad cambia, los medios de comunicación cambian. O por lo menos deberían hacerlo para sobrevivir, toda vez que han demostrado, la gran mayoría, que siguen siendo igual de fuertes en la red que en el papel, porque esa misma sociedad es cambiante, sí, pero en los medios, y no en el fondo de la cuestión, que es el mensaje, donde sigue demostrando su fidelidad a recibirlo de su cabecera de siempre, de la que se fía, en la que confía, porque para algo se ha labrado una marca de prestigio.

Ahora ya es noticia, de primera, que los grandes medios cambien de estrategia y sigan intentando dar respuesta a las nuevas tendencias en el consumo de la información, sin renunciar a los beneficios que toda empresa persigue. Pero el tema económico (sobre todo el ahorro de costes, a base de recortes de personal) es un tema no menos profundo y por eso merece un tratamiento aparte. Aquí, ahora, se trata de constatar el giro que acaba de anunciar un centenario de la prensa estadounidense, el Christian Science Monitor, que abandona su impresión diaria para volcarse en la red, eso sí, complementando su servicio informativo con un semanario en papel. La noticia tiene suficiente calado como para que otros grandes diarios, como El País español o el estadounidense The New York Times hayan tratado a fondo la noticia. Y tanto es así, que este último periódico ha publicado otro amplio artículo en el que repasa el panorama sombrío al que se enfrentan los 'viejos medios' y al que pertenece la cita con la que arranco este comentario. (Y un dato más, que no sé si es relevante: estas dos noticias de TNYT figuraban entre las cuatro primeras de sus most popular de la sección Negocios).

Los grandes medios, y los pequeños, se están moviendo, aunque muchas veces con una celeridad proporcional a su peso. Y la platea del escenario mediático, mientras tanto, sigue absorta con los trucos de los prestidigitadores que reducen todo a una cuestión de cifras empresariales, donde prima la reducción de personal bajo la chistera del periodista polivalente que cubrirá la noticia por tierra, mar y aire. Pero no es eso. Yo, por lo menos, no soy quien para juzgar si en una Redacción sobran o no profesionales de la información, pero sí he constatado, en muchas, que lo que falta es una predisposición a afrontar los nuevos tiempos con nuevas técnicas, nuevos medios y nuevos lenguajes. Mejor dicho, con nueva mentalidad. Pero, lamentablemente, siguen siendo demasiados los que piensan que el nuevo periodista es el que sabe manejarse con Photoshop, que es como si los periodistas de la vieja guardia fueran expertos linotipistas. O será que los árboles de los medios siguen sin dejar ver el bosque del periodismo.

lunes, 6 de octubre de 2008

El ojo ajeno

Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano,
y no echas de ver la viga que está en tu ojo? (
Mateo 7, 3 )

Dentro de un rato tenemos clase de Diseño periodístico y hoy toca hablar sobre la edición gráfica en Prensa. Así que, entre otras cosas, repasaremos la manipulación fotográfica a través de los tiempos. Llevo material propio preparado, pero enriquecido con el suministrado por Txema y por Hani Farid. Los tres pertenecemos a ese montón de cazadores mediáticos que está a la que salta en, sobre todo, la prensa impresa y la digital. Pero no siempre para cobrar errores, qué va, también para aplaudir logros y aciertos. Y en clase proyectaré un hermoso puñado de gran periodismo gráfico.

Lo que pasa es que lo de los errores y la manipulación tiene más morbo, y debe ser por eso que la tropa apunta(mos) con prioridad a su guarida. A los cazadores de la manipulación se sumó el otro día, como comenté, la edición digital del británico The Daily Telegraph, con un reportaje titulado Doctored photos: 20 memorable picture fakes, en las que repasaba algunas de las imágenes más falsas que judas, muchas de ellas publicadas en medios impresos y digitales en los últimos años. El caso es que, para repasar cosas de clase, me voy al reportaje del Telegraph y me encuentro con que... el enlace no funciona y manda error. A lo mejor es una cosa temporal, pero vive Dios que lo intenté en distintas horas y que si quieres arroz. Y el mosqueo va in crescendo porque, si le metes al buscador del Telegraph doctored photos arroja el reportaje en cuestión como primer resultado de los aproximadamente 280 que tiene absorbidos.

¿Qué habrá pasado? Misterios para el Iker. Lo que ocurre es que es inevitable pasar a ser mal pensado y entrever alguna maniobra en la oscuridad. Así lo deduzco al caer en la cuenta de que, en el top de las fotografías manipuladas, el Telegraph se cuida muy mucho de 'olvidarse' de al menos una en la que el prestigioso rotativo fue protagonista del birlibirloque. En la famosa imagen de la estación de tren recién reventada el 11-M, fotografía de El País que luego se distribuyó por agencia y fue publicada por la mayoría de los periódicos de todo el mundo, se adivinaba la presencia de lo que parecía ser un trozo de cuerpo humano. Con esa imagen, los diarios hicieron juegos malabares para editarla, unos con más acierto que otros, e incluso algunos –pocos– con una manipulación descarada. Y sí, lo han adivinado: entre estos últimos se encontraba The Daily Telegraph.

De todo ello vamos a hablar en clase largo y tendido, pero aquí dejo como aperitivo y entretenimiento general la imagen original, como salió en El País, y otra tal y como fue publicada entre otros por el Telegraph. A ver quién encuentra la diferencia.
La sesión la suelo terminar con una frase algo cursi, pero qué le vamos a hacer, si además a mí me gusta: Photoshop está para mejorar la fotografía, no la realidad.

martes, 30 de septiembre de 2008

Camino a la perdición

El departamento de ingeniosillos del Financial Times calificó como PIGS a Portugal, Italia, Grecia y Spain, a santo del fulgor y caída económica de estos cuatro países. Como ya tuve ocasión de despacharme sobre lo que pienso de la agudeza del prestigioso diario económico, no insistiré mucho en ello, aunque sí lo necesario. Por ejemplo, para reafirmar mi convencimiento de que los juegos de palabras los carga el diablo, y que bien podría hacer yo uso del derecho de réplica para rebautizar a su primer ministro Gordon Brown como Gran Marrón, que es el que le ha caído al Gobierno de Su Graciosa Majestad con la réplica del terremoto financiero que conmueve a los estadounidenses. Hoy, el Financial Times se envaina la pluma y se deshace en halagos hacia el Santander, que ha salvado a los bancos británicos que hacen agua por todas partes, y al sistema bancario español, encarnado por el Banco de España.

A lo peor lo que pasa es que el FT, de tanto elevarse para divisar pocilgas en lontananza, se ha quedado sin olfato para aspirar los propios aromas que emanan de su suelo patrio. Porque en la Gran Bretaña, como en los Estados Unidos, al final resultará que el crac (del ing. crack) hay que achacarlo al barril de petróleo y a los insensatos consumidores que pretenden pagar una hipoteca al 30% de interés, cuando lo más que dan por un depósito es un 0'3%, y eso si no lo quitan por gastos de gestión y tal. A los cerdos de los que tanto gusta el FT es más fácil encontrarlos entre tanto broker y consejero delegado que viste de Armani y maneja Volvos con la pasta ajena. En época de bonanza les debemos dar las gracias, y en época de crisis les debemos dar la risa. Si por su gestión avariciosa y egoísta mandan un entramado al garete ni se inmutan, que para pagarlo ya están los despidos, y si ni aún así llega, ya vendrá el papá Estado a pagar la cuenta de la borrachera. Mientras, al chalé de la sierra y a esperar la siguiente partida de monopoly.

No sé si son cerdos, pero sí ladrones. Y los Gobiernos, en vez de soltarles a la Policía, les sueltan cheques a los pobres. Quienes hemos tenido la desdicha de padecer gestiones de escándalo sabemos la impotencia que nos regurgita desde lo más hondo al ver cómo los ladrones de guante blanco y alma negra se van de rositas a saquear otra hacienda que no es suya, mientras dejan a los asalariados sin salario y sin esperanza.
Pero voy a dejarlo ya, porque en la tele ahora van a echar entre los bloques de anuncios Camino a la perdición, que no es un documental sino una peli en la que sale un grandísimo actor y mejor hombre que nos acaba de dejar. Siempre se van los mejores.