viernes, 10 de octubre de 2008

La crisis, para el que trabaja

¿Que por qué somos los pardillos los que pagamos la crisis? Pues por eso: por pardillos. Si intentamos averiguar qué pasa con los fondos monetarios, la respuesta siempre es: callad, que vosotros de eso no entendéis. Si intentamos averiguar cómo es posible que un banco anuncie a bombo y platillo que en el primer trimestre ha duplicado sus beneficios y en el segundo le pida al Gobierno 30.000 millones de euros porque no les llega, la respuesta siempre es: callad, que son cuestiones relativas a las oscilaciones de los mercados internacionales y vosotros de eso no entendéis.

Y tienen razón: porque yo de eso no entenderé, pero creo que tengo meridianamente claro que ellos tampoco. Ahora resulta que ni el presidente del banco sabe cuánta porquería almacena entre sus activos, que ni el Fondo Monetario Internacional sabe hasta dónde va a llegar el bofetón general, que ni los gobiernos llegan a intuir de qué dimensión es el agujero negro al que se enfrenta la sociedad…

En fin, que comos ustedes sabrán, la humanidad se divide en tres tipos de personas: las que saben contar y las que no. Y como dijo otro sabio de Wall Street: “Arreglar los problemas económicos es muy fácil, sólo se necesita dinero”.

Sanseacabó Nº 30, semana 41 de 2008, emitido por 98.3 Radio






3 comentarios:

Mikel dijo...

Siguiendo el ejemplo de los directivos de AIG, los de Fortis se van a pegar un festín de 3.000 euros de cena cada uno. Alegan en su defensa que esta reunión es algo muy corriente dentro de la empresa. O sea, que no necesitan motivo alguno para agarrarse un cepillo de miedo a base de vino del caro.

Por de pronto, los del suplemento estamos barajando la posibilidad de imitar este modelo de reuniones.

Paco Sancho dijo...

Por eso estoy con vosotros :)

Guillermo dijo...

Vamos a ver, los miles de euros que se gastan en la reunión no sirven ni para reflotar medio banco. Son gente que celebra el haberse salvado de la mejor (y única manera) que conocen: despilfarrando. Y nosotros, como bien dice Paco, somos unos auténticos pardillos por tolerarlo.