lunes, 27 de octubre de 2008

El trastero de las leyes

Las viviendas vienen con trastero porque casi nadie tira el somier de recién casados, el ventilador de 2'5 aspas, la silla de mimbre con el culo desvencijado, el gorro mexicano de cuando la luna de miel, las botas de esquiar de cordones y la caja de herramientas con dos escuadras desparejadas y tacos de distinto calibre para por si acaso. Pocas casas se libran de ese diogenismo que tanta ilusión hace cuando se firman las escrituras. Doce metros cuadrados que la familia se disputa, en un auténtico campeonato de zarrios, a ver quién lo llena antes con cosas más absurdas que ni se usan ni sirven ni servirán, pero que nadie osa tirar porque las protege un principio fundamental en la familia: nunca se sabe. Además, una vivienda sin trastero es como un peregrino sin calabaza, que tampoco la usa pero le da un toque de distinción.

Los estados, o sea, los países, también tienen trasteros donde almacenan sus aperos inservibles, desfasados y hasta cómicos, pero a los que por lo visto nadie se atreve a dar piadosa sepultura. Es el caso de leyes enmohecidas que no tienen ningún sentido, por lo menos hoy, pero que ahí siguen por si acaso: nunca se sabe. Ahora, a propósito de las ya cercanas elecciones norteamericanas (ufff), los de la Cadena Ser están haciendo una promo para sus informativos francamente divertida y oportuna (sé que es fácil, pero no puedo evitarlo: una cuña de coña). Se trata de recordar leyes absurdas que todavía rigen allí y que sirve como preámbulo para un eslogan que más o menos dice que "para entender las elecciones de Estados Unidos primero hay que entender a Estados Unidos".

Y cuánta razón tienen. Algún día desempolvaré las joyas que tengo en algún trastero sobre las ocurrencias de los abogados norteamericanos en juicio, del tipo del letrado que interroga al testigo queriendo averiguar si "esas escaleras que usted dice que bajaban al sótano, ¿también subían?". Pero picado por las carcajadas de la Ser he husmeado por la red y he encontrado este reportaje de The Times de hace algo más de un año y que recopila las 25 leyes más ridículas que siguen vigentes en sus respectivos países. Por ejemplo, nos informa de que en Francia sigue estando prohibido llamar Napoleón a un cerdo, o que en Londres usted no puede coger un taxi si tiene la peste, mientras que el taxista tiene prohibido transportar a perros rabiosos o a cadáveres.

Pero como hablábamos del trastero legal de Estados Unidos, centrémonos. He aquí algunas de las leyes que hay que cumplir en el Gran Hermano Americano, gobiernen demócratas o republicanos:
  • Alabama: es ilegal vendar los ojos a una persona mientras conduce.
  • Ohio: prohibido tener un pez borracho.
  • Miami: prohibido pasearse por la comisaría encima de un monopatín.
  • Florida: las solteras que salten en paracaídas los domingos pueden terminar en la cárcel.
  • Kentucki: es ilegal llevar ocultas armas que excedan de 1'82 metros.
  • Boulder, Colorado: prohibido matar un pájaro dentro de los límites de la ciudad, además de ser ilegal poseer una mascota, ya que los ciudadanos se limitan a ser legalmente los acompañantes de los animalicos.
  • Vermont: las mujeres deben tener una autorización escrita de sus maridos para poder llevar dentadura postiza.
En fin, que si se busca por la red se pueden encontrar más de medio millón de páginas que tratan de leyes absurdas aunque, por prudencia, es mejor dejar a la mayoría en el trastero. Las leyes ridículas existen, sí, pero también son presa fácil para el creador de leyendas urbanas, cuya veda nunca cierra. En cualquier caso, el pasar un rato de morirse de risa está garantizado. Se non è vero, è ben trovato.