viernes, 22 de febrero de 2008

Perrea, Perea

Recuerdo aquellos años gloriosos en los que el Festival de Eurovisión era, en la práctica, el auténtico Día de la Hispanidad. Toda la familia alrededor del Telefunken en blanco y negro, en tensión y venga a jalear a nuestro representante; y estábamos en tensión también durante las votaciones, mientras José Luis Uribarri nos recordaba que no nos hiciéramos ilusiones con los votos de Inglaterra porque nunca nos los daba. Pérfida Albión. Y, para compensar, recibíamos el puñadico de votos de nuestros vecinos portugueses, con quienes siempre nos cambiamos los cromos.
Pero, así es la vida, hace ya años que ese festival dejó de ser lo que era y sigue en el mercado, a pesar de que ya hace tiempo que le venció su fecha de caducidad. Llevamos dos o tres décadas de ediciones anodinas, en un concurso en el que cada país ya manda cualquier cosa, desde travestís a drug queens o grupos del más duro metal y disfrazados de miedo, mientras nosotros seguimos enviando cantantes en almíbar. O sea, gente de la que nos olvidamos de su existencia al día siguiente del festival.
Así que tal y como están las cosas, y mientras nadie se decida a dar compasiva sepultura a Eurovisión, yo me quedo de lejos con la gamberrada de perrea, perrea antes que con Perea, Perea, el soso de Fran Perea.

Sanseacabó Nº 17, semana 8 de 2008, emitido por 98.3 Radio

2 comentarios:

Jurdan Arretxe dijo...

Han faltado los cuatro pasos de la canción, Paco.

Uno: el brikindans; dos: el crusaíto; tré: el maikelyason; cuatro: el robocó.

Por cierto, Mikel y yo -desde la 245- echamos de menos que el amigo Fran no haya sido siquiera nombrado candidato en ninguno de los dos cohetes ya fletados...

Ander Izagirre dijo...

Fran Perea el que lo lea (leído en un lavabo).