domingo, 17 de febrero de 2008

Gran estreno

Me suena que fue mi admirado Spielberg el que dijo que ya desde crío iba con una superocho detrás de sus hermanas para grabar mientras les hacía actuar en plan cine de terror, corre que te corre y sin dejar de mirar a la cámara subjetiva, como si fuera el mismísimo diablo sobre ruedas quien les persiguiera.

Así, cualquiera. Si ya desde crío, y con una tecnología de la señorita pepis le metes horas, cómo no vas a ser capaz después de crear uno de los mejores cines de entretenimiento. Otra cosa es que descerebrados, como servidor, se metan a enredar en algo de lo que no saben nada. En febrero de 1989 (sí, sí, ha llovido), y como consecuencia de un viaje a Managua y Miami, caí en las garras de una Sony tan cara como pesada. Grabé un puñado de cintas que, ahora, he pasado a DVD y que estoy en el empeño de editar, con el apoyo de mi equipo técnico habitual: Octópodo y Desaparecido. Las risas familiares están aseguradas (temblad, temblad niñas).

Pero, hete aquí que sin esperar a las lecciones elementales de estos monstruos, me he pegado el domingo gastando las horas, los gigas del Mac y la paciencia en empezar a hacer cortes con el iMovie y con unos resultados lamentables. Quién me mandaría. Pero como uno es cabezón de cuna maña, no he soltado la presa. Eso sí, bajando el listón; así que con la ayuda en línea y poco más he desistido de meter mano a mis vídeos y he empezado por hacer una peli de tres minutos con algunas fotos de mi almacén y una canción de la discoteca. Hombre, el resultado, qué quieres que te diga... que se deja ver, pero que si le metía rótulos el cóndor se me aceleraba y otras meigas propias de principiante. Cuando sea mayor editaré cine de cine. Todos estos recursos interneteros hay que explotarlos, pardiez.

2 comentarios:

desaparecido dijo...

El año que viene podremos presentarnos al Punto de Vista con "Pacotto's dreams", y nos aclamarán las masas

Nahum dijo...

Muy divertido. Grandes risas con ello. A la altura de "El guateque" o las comedias satíricas de Billy Wilder, Don Francisco.