lunes, 8 de septiembre de 2008

atrapados en la red

La anatomía humana es geográficamente rica en altibajos, como es natural, pero las vacas sienten predilección por las depresiones. Ya sea porque les pillan más a cuerno o porque vienen enseñadas, que de todo habrá, las bravas del pueblo empitonan de cintura para abajo, mayormente, a quien se interponga en su recorrido y sin hacer la menor discriminación en cuestión de raza, edad, sexo o religión, que para eso son forales, pero forales de las de toda la vida.

Ya trajimos a este rincón a Vanessa, esa laureada reina de las fiestas hábil como ninguna en descoser escrotos y en acosar a impedidos. Pero, este verano, le persigue camino de la gloria su por ahora anónima parienta que se ha llevado por delante a doña Blasa con media cornada en el mismísimo perineo. Esta mujer de 70 años, de evocación forgiana, ha tenido suerte después de todo, porque la pasión navarra por la suelta de vacas va a cerrar el 2008 con eso, con pasión: un saldo trágico, de luto.

Pero a lo que íbamos. De lo que no se le podrá acusar a la vaca del perineo es de traidora, porque ya avisó hace una semana, justo el domingo anterior y en el mismo pueblo: el mozo de 48 años José Ángel Fernández Gúrpide se llevó una cornada en el muslo cuando intentaba evitar que su padre, de 77 años, fuera el escogido. Hombre, sí que habría que ponerle algún pero a esta vaca por lo de su fijación con la tercera edad, que tampoco es eso; si es una profesional, cosa que no dudamos, debería abrir el abanico de edad entre sus objetivos, porque ni a Fernando VII se las ponían así.

En cuanto al otro equipo, el de los humanos, y si les soy sincero, mi primera tentación era la de preguntar en ese pueblo que qué hacen alineando a septuagenarios en el recorrido del encierro, pero la verdad es que no me atrevo, porque me da miedo la respuesta.

Si los deportistas de élite tienen becas en el ADO, los riberos tienen vacas de primera en el prado, como bien nos enseñó Asier Solana en un tan excelente como imprescindible reportaje en Diario de Navarra. Quienes a estas alturas sigan pensando que lo de la bravura vacuna es una lotería, es que no conocen el proceso de crianza para que Guardiana, Tendera, Marquesa, Segadora, Manuela y demás parentela salgan a darlo todo. Y para corroborarlo, uno de los ganaderos entrevistado por el periodista lo aclara para que todos lo entendamos: "La que es buena, es buena". Y ahí está Manuela, sin ir más lejos, que camina hacia la inmortalidad con quince cogidas en sus doce años de existencia. De momento, ya sabemos que no ha sido ella la protagonista de tanto desmán vivido en pocos días en la localidad navarra de Cintruénigo, que parece que este año les ha mirado un tuerto. Manuela, explica su representante, solo firma cuatro corridas al año y en plazas de toros, porque a las estrellas hay que cuidarlas. Todavía hay clases y, además, con esos ojines, no me pega que vaya a por mayores de 30. Hay muescas y muescas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Supongo que habrás leído la entrevista a Blasa Echarri que hoy publica Diario de Navarra y, muy especialmente, el comentario que le hizo a la herida uno de sus nietos: "Abuela, ahora ya tienes dos agujeros".

LUISGUI dijo...

Si las vacas hablasen... Perdón, perdón. Si las vacas hablarían...

sintomático dijo...

Acabo de leer (y ver) en El País que un chaval ha muerto tras la embestida de una vaquilla en la Comunidad Valenciana. ¡Ya van cuatro este verano!