domingo, 2 de septiembre de 2007

La conexión jaquesa

Aun de vacaciones lejos de su Redacción, la aguda mente periodística de Hilarión Tortosa estaba despierta. Como buen guipuzcoano se había dicho a sí mismo que qué mejor sitio para desconectar que Jaca, en los Pirineos, donde sabía que miles de sus paisanos llevaban años haciéndolo. Así que la primera tarde se dedicó a conocer la ciudad, a callejearla. Le estaba gustando. Hasta se olvidó de su profesión, creía. Como mucho, se seguía relamiendo de gusto por el Premio Ramírez de Investigación que había recibido en primavera.

Pero luego, como ya le ocurriera al Sabina, todo pasó de repente. Al asomarse a un bareto de apariencia inofensiva sus ojos se clavaron en el cartel: En este local está totalmente prohibido el consumo de estupefacientes. Al principio le hizo gracia porque lo relacionó irónicamente con el otro que estaba encima (Bar de fumadores) y el Soberano con Las Cadenas [N. del E.- Le prometo, señor Del Olmo, que el autor se refiere a un solysombra] que trasegaba en su interior un currela de buzo azul. Pero de pronto…

…De pronto cayó en la cuenta de que era la primera vez en su vida que veía una advertencia semejante en un bar. ¿Sería posible que una ciudad como Jaca, tan pequeña y aparentemente tranquila, fuera nido de trapicheos y consumo, paraíso de traficantes, riesgo para los miles de niños que allí veranean? Aquello no tenía sentido, pero la curiosidad profesional pudo más que sus ganas de descanso y, sin darse cuenta, ya estaba llamando a Edgar Txukberri, su jefe en el Irrintzi Today.

Con el permiso para investigar y la promesa de recuperar los días de holganza invertidos en el empeño, Hilarión comenzó a planificar su trabajo; bueno, en realidad hizo lo de siempre: ponerse en contacto con su principal confidente, G. Úguel, quien al principio le desanimó con sus datos: se hablaba de drogas en millones de sitios. Pero luego, con paciencia y la confianza que unía a ambos, consiguió que le diera algunos importantes: en noviembre pasado, la Guardia Civil había desarticulado una banda que distribuía cocaína con Jaca como centro de operaciones [prueba uno]. Además, un mes antes, había sido detenido otro traficante [prueba dos].

La cosa avanzaba. (como él llamaba en clave a su fuente para no descubrirla ante sus compañeros) le dio datos sorprendentes: no hacía ni dos meses que en Jaca se habían reunido expertos para debatir, nada menos, sobre si el cannabis es dabuten o no [prueba tres].

Ya era suficiente. Para qué seguir. Se puso al ordenata y le salió un reportaje estupendo, enfocado en alertar a los miles de papás guipuzcoanos sobre los peligros que corrían ellos y sus txikis en tamaña ciudad sin ley.

Aquella edición del Irrintzi Today se agotó echando virutas en todo el Alto Aragón, que es donde se distribuye el IT en verano. Y las reacciones, por supuesto, no se hicieron esperar: miles de aitas con voces airadas, coléricas, por no decir encabronadas, arremetieron contra el diario y sus responsables, diciendo que aquello era intolerable, mentira, libelo, basura, tomate, sarna y demás epítetos para defender a capa y espada la trayectoria de tranquilidad que se respira en la población, de día y de noche. O rectificación, o boicot al IT.

Edgar Txukberri llamó a Hilarión y le habló tan fuerte que casi no necesitaba el móvil. Ruina, desastre, prestigio, calamidad, objetividad, veracidad fueron algunos de los términos que se pudieron distinguir más allá de la Peña Oroel. Hilarión tenía dos días, dos, para presentar pruebas contundentes de lo que decía o ya estaba poniendo su carta de renuncia en su mesa a la voz de ya.

A Hilarión Tortosa le sobró un día para obtener esas pruebas definitivas. A las 11:44 horas de la mañana siguiente envió por correo-e a la sección de Fotografía del IT la instantánea en alta resolución que había sacado solo minutos antes en pleno centro de Jaca:

4 comentarios:

Isabel dijo...

estos de jaca...

...

;)

Mateo Sánchez dijo...

Muy bueno, muy bueno!! Jaja con las fotos!! (y con la historia por supuesto)

sintomático dijo...

¡Qué investigación tan bien rematada! ¡Qué tío, vaya olfato!

Paco Sancho dijo...

...Pues a ver si te aplicas el cuento, porque Henry sigue reclamando justicia. Alguien tiene que pagar el pato.