domingo, 23 de septiembre de 2007

Ay, el otoño

El viernes entró el otoño meteorológico, que es el melancólico, y esta mañana lo ha hecho el otoño astronómico, que debe ser el carísimo. El verano se va sin haber venido y la tarde dominical se llena del traqueteo de las trolleys que se arrastran por las aceras aradas de Iturrama, camino del piso estudiantil. La Universidad levanta mañana sus persianas y el sísifo educativo vuelve a empezar. Las calles ya llevan unos días tomadas por la infantería del uniforme gris con la falda plisada, las mochilas de ruedas con kilos de ESO y una flota de buses escolares que paran siempre donde los cruces.

Fusión murciano-gringaEmpezamos el otoño como cada otoño, o sea, matriculándonos en quinto de primero de inglés y comprando el primer fascículo de dos o tres colecciones con, eso sí, las tapas gratis. Habrá quien aproveche las paredes de la casita de campiña inglesa del año pasado para alojar al buey y la mula que dan este año como arranque del belén por sólo 1,99 €. Y las tapas, para la mesa que cojea.

Hay solo un otoño nuevo y es el de Nahum, que lo ha inaugurado en Nueva York con un blog party para asombro de propios y extraños, acostumbrados como estábamos a que se limitara a gorronear en los blogs de los demás. Nahum dice que me quiere pero se mete conmigo: primero me hizo agrimensor en Kentucky, que ya es, pero es que ante mis civilizadas protestas me ha reconvertido en Kiko Veneno porque asegura que es mi otro yo. Bueno, bien mirado, prefiero el cambio y prometo no protestar más, no sea que me transmute en telonero de Onofre García Valderrama.

Mañana será otro curso en mi fcom: con caricas nuevas de los de primero y henchidos rostros de los veteranos, que comienzan a llegar con cuentagotas por aquello de las prácticas veraniegas. Y poco a poco iremos echando de menos las figuras que faltan para completar la colección porque ya levantaron el vuelo y pasaron como el verano, en un plis-plas, de alumnos a colegas. Ay, el otoño. Qué melancolía.

Los parasoles desfilan en procesión a sus cuarteles de invierno, hasta el verano que viene... si es que lo hay. Foto: Ana y Paco Sancho.