viernes, 5 de febrero de 2010

Curso ZZZ de Economía en Dos Tardes


Ahí lo tienen, en el desayuno de oración con Obama, en la esperada confluencia interplanetaria, y metiendo el dedo en el ojo del personal con eso del jornalero y el jornal. Hombre, señor presidente, que las aguas bajan turbias y eso de hablar de salarios mientras el contador de parados no para suena, por lo menos, a provocación. Puestos a invocar a lo más alto, yo le hubiera aconsejado otra cita, que a lo mejor no está en la Biblia pero que desde luego hubiera entendido todo cristiano, e incluso el que no lo es: "Que Dios nos coja confesados". Y acudo a esta plegaria porque la que de verdad serviría es la que encierra el refrán "a Dios rogando y con el mazo dando", pero que si quieres arroz, Catalina, y a las pruebas me remito.

¿Saben qué? Todo esto lo arrastramos desde que, en sus tiempos de candidato a presidente, el señor Rodríguez Zapatero reconoció que no tenía ni idea de economía, y el hoy ministro Sebastián secretario de Estado Jordi Sevilla le dijo entonces que tranquilo, que en dos tardes le ponía al día. Y claro, así nos va, con semejante preparación, tan profunda ella. Bueno, no se trata de ponerse trascendentales, pero es evidente que la preparación intelectual y técnica, la educación en suma, se hacen imprescindibles para el progreso social. Sí, reconozco que me ha quedado muy solemne, pero qué quieren que les diga.

No puedo evitar relacionar la desorientación económica actual con el nivel de preparación de la tropa que viene detrás, los colegiales de hoy que serán los productores de mañana. Y aunque de todo hay en la viña del Señor, no deja de sorprenderme el contenido de un libro que esta misma semana ha salido a la venta y que, tras el inquietante título de Anécdotas de profesores, se esconden lo que ya estarán imaginando: una colección de perlas, auténticas joyas del conocimiento y comprensión de algunos alumnos esparcidos por nuestra piel de toro.

Este tipo de libros recopilatorios llevan año publicándose, pero algo ha cambiado. Los de antes llevaban en su título la palabra disparate, que ahora se ha deshinchado hasta el concepto anécdota, que debe ser políticamente más correcto por aquello de la normalización, la igualdad y tal.

Bueno, vale, que cada cual califique como quiera el hecho de que un alumno conteste en un examen que Apolo es el dios de los helados, o que que el calvinismo es un movimiento de hombres calvos, o que Cibeles es la diosa donde el Real Madrid celebra la Liga, o que la conferencia de Berlín la convocó Gunilla von Bismarck.

Insisto, que cada cual lo califique como quiera, pero convendría recordar como lo hace el autor del libro que, según un informe de la Unión Europea, más de un 25% de alumnos españoles de 15 años tienen un insuficiente nivel de comprensión lectora, ocho puntos por encima del nivel normal. Y claro, esto es peligroso de difundir, porque a lo peor alguno de estos chavales se emociona y cree que vamos goleando a Europa.

Eso sí, de algo podemos estar orgullosos: nuestros alumnos tienen carácter para protestar con firmeza ante los profesores sus notas. Hubo uno que, tras ser suspendido al decir que Lutero se enfrentó al Papa de Roma porque no se quiso hacer una fotografía con sus tesis, acudió al profesor a reprocharle el suspenso y a defender su teoría, mostrándole que el libro de texto decía exactamente: "Lutero no se quiso retractar de sus tesis contra la Iglesia Católica".

Sanseacabó Nº 69, emitido por 98.3 Radio