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viernes, 5 de marzo de 2010

Andióscar goustu...

Bienvenidos a la semana del cine por excelencia, a la semana donde una alfombra roja será pisada por tacones carísimos bajo vestidos imposibles. En la noche del 7 de marzo, hora de Los Ángeles (madrugada del lunes en España), se celebrará la anualmente esperada gala de entrega de los Oscar al mejor cine del año pasado.

En estos casos, lo de menos suele ser quién ganará, porque la mayoría del personal, los millones de espectadores que siguen el espectáculo por televisión, suelen estar más pendientes de ese espectáculo en sí mismo que de los resultados que esconden los sobres sellados. A decir de los entendidos, la ceremonia de los Oscar se convierte, año tras año, en el acto cultural más visto del planeta, pero yo, personalmente, cuestiono eso de 'acto cultural' porque me parece, por encima de todo, un 'acto social'. Pero qué mas da. Lo importante es que la gente se lo pasa en grande, bien aplaudiendo a su película favorita, bien criticando el vestido fucsia de la actriz hortera de turno. El espectáculo está servido.

Avatar, la película de James Cameron y que ya ha batido el increíble récord de sobrepasar los dos mil millones de dólares de recaudación en salas de cine, parte como favorita. Y lo cierto es que, si hay que otorgar los premios sobre la base del éxito popular, esta película de ciencia ficción situada en el año 2154 debería llevarse un montón de premios. Su gran rival es En tierra hostil, un thriller que se centra en las actividades de un Equipo de Desactivación de Explosivos del ejército de los Estados Unidos durante la guerra de Iraq.

Y, al margen de estos dos grandes favoritos, otras ocho películas optan al sueño del gran triunfo, así que habrá que estar atentos, porque la sorpresa es posible.

Aunque, en lo referente a los representantes españoles en la competición, pocas esperanzas parece haber. Ahí tenemos a la omnipresente Penélope Cruz como candidata a mejor actriz de reparto por Nine, pero cómo estará la cosa de pachucha que hasta su gran amigo y descubridor Pedro Almodóvar da el premio por perdido. Pero quién sabe: a lo mejor la actriz gana su segundo oscar consecutivo y Almodóvar se equivoca. El director manchego, por cierto, también ha declarado que la gran triunfadora de la noche va a ser precisamente Avatar. ¿Y por qué, por su calidad? Pues puede que también por eso, pero sobre todo porque ha generado esa montaña de dinero y en Hollywood, según dicen, son muy sensibles a las películas que fabrican beneficios.

Sanseacabó Nº 72, emitido por 98.3 Radio






viernes, 12 de febrero de 2010

El laberinto del goya

El cine español, ya saben, es esa industria que hay que consumir por decreto, guste o no guste, porque para eso está subvencionado. Aquí se concede pasta para producir dramas rurales en la España de la posguerra y cosas así, que encima hay que proyectar sí o sí en salas comerciales para frenar a tanto Spielberg y Cameron. Pues vale.

Aunque no, no vale. Al cine se va por placer y no para sentirse acongojado a contemplar los fantasmas que arrastra desde la infancia cualquier director atormentado. Pero esa es otra historia y aquí no vamos a meternos en profundidades, porque no da tiempo.

Para ser justos, también se hacen películas de calidad, de esas que no necesitan subvención porque tienen talento por arrobas, y el público responde de una forma espontánea. Entre los nominados a los Goya de este año yo tengo debilidad por una película genial, fresca y divertida: sí, Cher Amí está nominada como mejor película de animación y, aunque a priori poco tiene que hacer frente a la favorita Planet 51, estoy pero que muy orgulloso de esta cinta de calidad en la que ha participado de forma muy activa la productora Euroview, de la Universidad de Navarra, y un buen puñado de alumnos y graduados de su Facultad de Comunicación. Los grandes profesionales del mañana se siguen formando hoy aquí, ya sea frente a una cámara de cine, un plató de televisión o en unos estudios de radio. Pero bueno, tampoco sé por qué digo todo esto, si cualquier persona con dos dedos de frente seguro que ya lo sabe… siempre y cuando, claro, no estemos frente a un alien.

Sanseacabó Nº 71, emitido por 98.3 Radio






viernes, 27 de noviembre de 2009

Pamploneses, pamplonesas...


Esto es muy típico de los gringos. Ruedan montañas de películas con héroes de cartón piedra como Bruce Willis o Tom Cruise que salvan a la humanidad en la ficción, mientras, en la realidad, los malos les hacen atentados en sus mismas narices y los matrimonios osados andan como Pedro por su Casa Blanca.

En fin, con su pan se lo coman. Yo me quedo con la sonrisa beatífica que me proporciona el saber que me enfrento a un acueducto festivo y con las carcajadas que me han regalado esos siete toros listos de Cádiz al dejar en evidencia a ese hacedor de tomterías que insulta a la inteligencia más plana del planeta.

Sanseacabó Nº 62, emitido por 98.3 Radio






viernes, 27 de febrero de 2009

Qué cruz

La vieja directriz romana de que al pueblo hay que suministrarle pan y circo para mantenerle distraído de los asuntos importantes es que ya ni se puede aplicar, o cada vez es más difícil hacerlo. El pan escasea con la crisis, y el circo, ay el circo. Es que ya nos echan hasta de la UEFA, esa especie de competición europea de segunda donde siempre quedaba algún español para golear a unos pobres húngaros o rumanos y darnos así una pequeña alegría. Pero qué poco dura la alegría en casa del pobre...

Así que el circo se reduce a aplaudir como tontines a la primera actriz española en conseguir un oscar, aunque sea secundario, como si eso nos vengara de no sé qué y situara a España en el lugar del mundo que le corresponde. El que no se consuela es porque no quiere. Eso sí: ya que vamos de romanos, al césar lo que es del césar: Penélope Cruz comunicó al mundo entero su orgullo por ser de Alcobendas, y eso le honra, y mucho, a una diva como ella.

Pero lo cierto es que, de puertas para adentro, ni pan ni circo. Y ya sea por cuestiones electorales, o por crispación acumulada, o por ambas, el caso es que hemos vivido otra semana de enfrentamientos verbales y hasta físicos que han convertido el suelo patrio en una corrala nada edificante, la verdad. Como casi siempre, cuando las urnas comienzan a hervir, la sangre se dispara. Alguien pretende resolver a mazazos su indefensión ante los violentos en algún lugar del País Vasco, mientras otros políticos, por Galicia, ya se van hasta el insulto personal para descalificar al contrario. O sea, nada nuevo bajo el sol: qué mejor argumento políticamente convincente que decir que nuestro adversario tiene más orejas que Dumbo y además su mujer está operada.

Sanseacabó Nº 43, emitido por 98.3 Radio






viernes, 6 de febrero de 2009

Buenas noches y mala suerte

En el oficio del periodismo llevamos tatuado, desde siempre, el estigma de ser superficiales, poco fiables y demás lindezas que más de uno, con moral de hierro, pretendemos combatir a base de un ejercicio profesional honesto. Pero el problema, para nosotros, se hace insalvable si son, precisamente, presuntos colegas los que se dedican a tirar piedras contra nuestro propio tejado.

Esta semana, sin ir más lejos, parece haberse decretado que el fin justifica los medios… de comunicación. Y esto da miedo, mucho miedo a todos los que creemos en el valor del buen periodismo como servicio a la sociedad. En este punto, hago mías las palabras de Edward Murrow, mítico presentador de las noticias de la cadena CBS en los años cincuenta, y que mantuvo un histórico enfrentamiento con el senador McCarthy, un enfrentamiento que el cine inmortalizó con la imprescindible película “Buenas noches y buena suerte”, en la que el periodismo bien entendido destila en cada fotograma.

En una de esas locuciones nocturnas, Murrow decía a su audiencia:
"He examinado mi conciencia y mi trayectoria, y no puedo afirmar que siempre haya sido justo o sensato, pero he intentado buscar la verdad con diligencia e informar de ella. Aunque, como en este caso, me advirtieron de antemano de que sería el blanco de los ataques del senador McCarthy. (...) Esperamos tratar asuntos de mayor interés para el país la próxima semana".
Y es cierto. Así debe actuar un auténtico periodista: buscando la verdad con la mayor honestidad y sin trampas. Pero no todos se atienen a las reglas del juego y las rompen con tal de atraer a una audiencia que, de otra forma, parece que no tendrían.

Sanseacabó Nº 41, emitido por 98.3 Radio






martes, 8 de abril de 2008

La mirada (4): así lo hicimos

A los catorce años debuté en un escenario. Fue con Escuadra hacia la muerte, de Alfonso Sastre. Representábamos esta obra no por motivación política, qué va, sino porque mi colegio era machero (no mixto) y el repertorio de piezas para elegir era como que limitado: la Escuadra, los Doce hombres sin piedad y poco más, porque no había guapo que se atreviera a ser, qué sé yo, Julieta. Mi interpretación protagonista en la piel del cabo Goban fue muy aplaudida por todo el público presente, y recuerdo que hasta la inolvidable María Crespo me dijo, en persona: “Muy bien, hijo, ahora a merendar”.

Poco tiempo después, en noviembre de 2007, me hicieron una oferta para volver a los escenarios que no pude rechazar. Y no tanto por el dinero, que siempre motiva y eleva tu caché, sino por el conjunto del proyecto: esta vez no era teatro sino ante las cámaras, con un guión de lo más progresivo hacia la entraña del alma y realizado por un equipo humano de primera magnitud. Se trata, ya lo habrán adivinado, de ‘La mirada’.

El papel que me ofrecieron me hizo estremecer. ¿Sería capaz de sacar todos los matices al personaje del padre bueno/cruel? ¿Podría mantener la intensidad dramática entre escenas oscilantes entre el candor y la crueldad? ¿Aguantaría, sin derrumbarme, con asumir que lo que el director esperaba de mí era la maldad, pero una maldad creíble desde la cotidianidad? ¿Conseguiría transmitir al espectador ese drama de la relación familiar salpicada por el infortunio y el sino del ser humano sin que perdiera el clarísimo hilo del relato?

Decidí pedir celda en el Monasterio de Veruela para recluirme quince días y ver si se me pegaba algo de inspiración a lo Bécquer, pero nadie contestó a mis llamadas a la centralita del cenobio. Inquieto, aposté entonces por entregarme a Ceac y apuntarme a su Método Stanislavski por Correspondencia en Siete días y surtió: el padre poliambivalente que dormía en mí salió a la superficie y así pude enfrentarme al papel de mi vida, con el consabido éxito de crítica y público.

Y por si fuera poca la recompensa emocional que supuso el darme la oportunidad de enfrentarme a mi otro yo y salir airoso, con lo que eso ya de por sí ha cambiado mi vida y percepción, hoy he recibido una sorpresa que, lo confieso, me ha hecho llorar: el impagable equipo de ‘La mirada’ me ha regalado el making of, que comparto con todos ustedes sin más palabras.

sábado, 22 de marzo de 2008

And the cohete goes to...

El Cohete de Cine 2008 ha sido lanzado sin novedad. Bueno, para ser exactos, con una, pero pequeña y sin que dé pena: que como había empate, el Jurado Ecuánime ha decidido por unanimidad que los pasajeros se apretujasen un pelín para poder viajar seis en vez de los cinco previstos.

Se han recibido un total de 318 votos debidamente compulsados y la nave con destino al Planeta Nunca Jamás lleva este reparto:
24 MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ
22 PILAR BARDEM
18 MÓNICA CRUZ
18 SANTIAGO SEGURA
17 JOSÉ CORBACHO
17 PENÉLOPE CRUZ
En lista de espera quedan entre bambalinas, para posibles futuros cohetes si es que las subvenciones alcanzan, los siguientes:
16 JAVIER BARDEM
14 EVA SANTOLARIA
12 ELSA PATAKY
12 ALBERTO SAN JUAN
12 ALEJO SAURAS
11 JESÚS BONILLA
11 NANCHO NOVO
11 PABLO PUYOL
11 FERNANDO TEJERO
11 WILLY TOLEDO
Y parece que se libran por poco (aunque no se deberían confiar):
10 ANTONIO RESINES
10 VERÓNICA SÁNCHEZ
10 HUGO SILVA
10 MARIBEL VERDÚ
08 ANABEL ALONSO
08 JUAN ECHANOVE
08 SANTI MILLÁN
07 JORDI REBELLÓN
06 LYDIA BOSCH
04 JUAN DIEGO

Enhorabuena a los afortunados y que nadie se confíe, en serio.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Desarrollo, nudo, desenlace y enlace

Algún lector distraído (o el autor, que también) de este rincón lleva tiempo sin conectar la cadena de fotogramas en torno a los comentarios que he hecho sobre 'La mirada'. Lo de menos es que no se entendiera el argumento de este cortometraje porque, salvo para don Aquilino, creo que es evidente que el guión necesita de un GPS para seguirle por cada vericueto en el que se adentra. Vamos a ver si consigo arrojar un poco de luz.

DESARROLLO.- Todas mis bromas tienen su origen en los Premios Kino, una feliz iniciativa de los de Comunicación Audiovisual de mi fcom, que nacieron para premiar a los alumnos a punto de licenciarse. Reunidos en equipos de más o menos diez integrantes, deben crear de cero a cien un cortometraje de ficción. Bueno, para ahorrarme explicaciones, copio y pego lo que dice la web oficial:
Los Premios Kino son unos galardones creados por el Departamento de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra en 1996, con el fin de reconocer los logros creativos, artísticos y técnicos de los cortometrajes que los alumnos realizan el último año de carrera.
La palabra 'Kino' resulta muy apropiada para un premio de este tipo porque, en castellano, suena a un nombre propio o diminutivo, al igual que sucede con los grandes galardones del cine (los Oscar, los Goya, los César, los Félix, etc.). Además, significa “cine” en algunos idiomas como el alemán o el ruso.
Los Premios Kino incluyen las principales categorías creativas, artísticas y técnicas habituales en este tipo de certámenes, hasta un total de 12: Mejor Cortometraje, Mejor Dirección, Mejor Guión, Mejor Música, Mejor Actriz Principal, Mejor Actor Principal, Mejor Actriz Secundaria, Mejor Actor Secundario, Mejor Fotografía, Mejor Montaje, Mejor Dirección Artística y Mejor Sonido.
NUDO.- Este año, y por primera vez en mi vida, uno de los equipos, el comandado por Javi Moreno, me invitó para hacer un papel en su corto, ‘La mirada’. Un papel de actor secundario en el que hacía de padre malo, pero malo de Torrelodones, y que me tuvo tiritando todo un día del noviembre pamplonés por los jardines ciudadanos en mangas de camisa.

Al final, mi papel se quedó en pósit porque salgo en pantalla tres segundos tirando para arriba. Pero fue lo de menos: me lo pasé de cine (¡jo, sin querer!) y conocí a un puñado de estudiantes que se levantaba a las cinco de la mañana, suponiendo que se hubieran acostado, para machacarse como auténticos trabajadores del séptimo arte. El fruto de su esfuerzo fue el cortometraje que hace poco colgué y que se puede ver aquí.

DESENLACE.- No nos hemos jalado una rosca. ‘La mirada’ fue el único de los nueve cortos presentados a concurso que no logró ni una maldita nominación. Así que por eso me dio por hacer unas risas a propósito. Como dirían Les Luthiers, perdimos, perdimos... perdimos otra vez.

Aunque, también es cierto, conseguimos una victoria pírrica: Javi Moreno y José Manuel López, el director y su ayudante de ‘La mirada’, condujeron en la noche de ayer la velada de entrega de premios y su éxito sobre el escenario nadie lo discute. Somos buenos, somos buenos.

Y ENLACE.- Acabadas las risas, tengo el honor de compartir con la blogosfera los dos cortometrajes que más premios consiguieron. Enhorabuena. Pero nos las pagaréis, canallas.


LA VISITA


THE OLD MAN IN THE SEA

jueves, 6 de marzo de 2008

La mirada (3): exégesis

Hoy tocaba hablar del calvario gustoso subido por el elenco artístico de La mirada, pero lo urgente no deja tiempo a lo importante. Un lector anónimo dice no haber entendido nada de nada el guión, mientras otro que se oculta tras el seudónimo ‘provocador con causa’ (quién sabe si acurrucado tras la misma anónima identidad del primero) insiste en que no entiende nada de esta obra maestra.

Tras reponerme de la conmoción que supone comprobar el nivel intelectual de algunos lectores de este rincón, siempre agazapados ellos, tuve la tentación de explicarles yo mismo el argumento. Pero, ¿y si pecaba de prepotente listillo que se ríe del nivel intelectual de los menos agraciados?, ¿no sería una manifiesta falta de caridad?

He resuelto la duda escribiendo un correo a mi admirado profesor Aquilino del Moral Cifuentes, catedrático emérito de Epistemología Artística Aplicada en la Universidad Pública de La Codoñera (Teruel), para despejar las dudas de quién era aquí el orate, si el anónimo o servidor. “Don Aquilino –le decía esta mañana–, me gustaría que visionara el corto que le adjunto y me sacara de las dudas que están en el ambiente; ¿tiene alguna justificación el que un ser normal, con educación, digamos, universitaria, tenga dificultad para entender la trama de La mirada? Aunque sé que es un hombre muy ocupado, le rogaría una rápida respuesta, pues somos cientos, por no decir miles, los que estamos en vilo. Atentamente, Pacotto”.

Para mi grata sorpresa, esta tarde tenía en mi buzón la respuesta de don Aquilino, y que además me ha tranquilizado en gran parte de su contenido. Paso a transcribir:
Muy señor Pacotto:
Desconozco cómo ha conseguido mi dirección de correo electrónico, pero le rogaría que de ahora en adelante deje de molestarme. Pero en fin, ya que me ha enviado el corto, he terminado por verlo mientras almorzaba y paso a exponerle mis consideraciones.
Me sorprende lo que dice de que haya una sola persona que no entienda, a la primera y de un tirón, la historia que envuelve 'La mirada'. Hasta un bachiller se habría dado cuenta de que el autor regresa a sus impulsos púberes en lo que se refiere a madurez cognoscitiva, de modo que le basta mezclar ese químico ingrediente social a través de un cóctel de personalidades/tipo para destapar el cruce de caminos vital en el que confluyen la infancia, la parálisis, el amor tenso, lo fraternal, lo generacional, el golf, la bondad, la maldad y la crueldad hasta derribar el mito de la infancia eterna que ya describió en su día la metáfora de Peter Pan, en una colisión múltiple en la que nadie está seguro a todo riesgo, incluso (si me apura) por daños a terceros. La volatilidad de la inocencia infantil llega hasta la contundente personalidad materialista adulta en menos de siete minutos, de modo que el autor consigue transmitirnos que la vida es un acelerante sin freno por carril predestinado, donde el amor y el dinero se funden sin solución de continuidad.
Por cierto, el actor que hace de padre de Guillermo me ha parecido, lisa y llanamente, insuperable.
Y por favor, en serio, no vuelva a escribirme.
Atentamente,


Creo que, después de las sabias explicaciones de don Aquilino, cualquier comentario por mi parte estaría de más. Lo que más me sorprende es que parece que me ha leído el pensamiento.

Para entenderme mejor:

miércoles, 5 de marzo de 2008

La mirada (2): historia de la dignidad

El equipo de investigación de ERP está en condiciones de asegurar que el jurado de los Premios Kino 2008 ha sometido a todo tipo de presiones, chantajes y sobornos a los candidatos. Podemos afirmar, con rotundidad, que solo los integrantes de uno de los nueve grupos presentados a concurso no se doblegó ni permitió los juegos sucios… y eso le ha costado llegar a la final sin ninguna nominación.

Estos son los infames hechos, contrastados por los periodistas de investigación de ERP, que han dejado a La mirada en una incomprensible cuneta artística, cuando remoza maestría en cada uno de sus fotogramas:
A Javier Romero, el director, se le insinuó que si iba a hacer compañía a la Clínica a uno de los miembros del jurado, recién operado de una rodilla, “tendría posibilidades”.

José Manuel López, ayudante de Dirección, descubrió atónito que su tarjeta no le daba acceso a Bibliotecas justo después de decirle a ‘alguien’ que estaba segurísimo de que la competición iba a ser limpia.

Con Ana Fernández, la productora, fueron directamente al grano: número de cuenta y cantidad a ingresar.

El caso de Álvaro Bonet, director de Fotografía, es más espeluznante: un pariente de un jurado le aseguró que si digitalizaba todos los negativos que su familia tenía de sus vacaciones desde 1962 “el premio tendría muchas posibilidades”.

María Jesús Escobedo, directora artística, tuvo que escuchar de un miembro del jurado domiciliado en Madrid: “Chus, oyes, que por qué no vienes, cenamos y te cuento la mecánica de las votaciones”.

A Javier Loza, el editor, un profesor le propuso repintar las paredes grises de fcom en un tono más vivo como “un gesto que tendríamos sin duda en cuenta”.

Inma Barrio, responsable de Sonido, se hizo la sorda cuando otro miembro del jurado domiciliado en Barcelona le dijo: “Inma, va, que por qué no vienes, cenamos y hablamos de bandas sonoras o de cuando yo estudié allí”.

A Borja Álvarez, director de Cámara, algún miembro del jurado le llegó a confesar que no sabía qué pintaba en el jurado, si desde 1998 estaba ciego por un accidente pero que como le seguían llamando todos los años le daba corte negarles la ilusión.

Al ayudante de Borja, Manuel de Llera, le llegó un SMS de llamada oculta desde un edificio que no revelamos (vale: Bibliotecas): “+pasta o kput”.

Daniel García, de Música, se sorprendió cuando, tras rechazar amablemente la petición de un primo lejano de Chenoa para incluir uno de sus temas en La mirada, le dijera: “Como quieras, pero que sepas que tengo amigos en Bibliotecas”.

Carme Raventós y Maite Izrdiaga, de Iluminación, tuvieron en sus manos la nominación de haber aceptado ser las canguros de los niños de determinado señor durante las Navidades.

Y hablando de Navidad: Oiana Goienetxe y Marta Delapeña, responsables de Maquillaje y Peluquería, tendrían (sic) “dorsal de ganadoras” si pasaban la previa de Nochebuena en casa de un jurado de Sevilla “arreglando a mi señora”.

Michelle Beneke, script, tuvo una oferta tentadora: si le recordaba durante un semestre a un profesor dónde había dejado la clase del día anterior “tu peli tiene opciones a los osos, o no, ah, sí, a esos premios del de Mafalda en los que creo que estoy juzgando”.

Patricio Asensi, pertiguista, no fue tentado porque todos los miembros del jurado, tan doctos, entendían que aquí votaban a cineastas, no a olimpistas.
Y del elenco artístico ya hablaremos, porque ésa es otra: toneladas de talento que un jurado de incompetentes ha pretendido tirar por el retrete sin darse cuenta del daño que estaban causando al crecimiento de la Humanidad.

Señoras y señores, juzguen ustedes mismos si no están ante una auténtica obra de arte a la que se le han robado todas las posibilidades por culpa de un puñado de… en fin, no quiero llorar. Disfruten de La mirada.


Para entenderme mejor:

domingo, 17 de febrero de 2008

Gran estreno

Me suena que fue mi admirado Spielberg el que dijo que ya desde crío iba con una superocho detrás de sus hermanas para grabar mientras les hacía actuar en plan cine de terror, corre que te corre y sin dejar de mirar a la cámara subjetiva, como si fuera el mismísimo diablo sobre ruedas quien les persiguiera.

Así, cualquiera. Si ya desde crío, y con una tecnología de la señorita pepis le metes horas, cómo no vas a ser capaz después de crear uno de los mejores cines de entretenimiento. Otra cosa es que descerebrados, como servidor, se metan a enredar en algo de lo que no saben nada. En febrero de 1989 (sí, sí, ha llovido), y como consecuencia de un viaje a Managua y Miami, caí en las garras de una Sony tan cara como pesada. Grabé un puñado de cintas que, ahora, he pasado a DVD y que estoy en el empeño de editar, con el apoyo de mi equipo técnico habitual: Octópodo y Desaparecido. Las risas familiares están aseguradas (temblad, temblad niñas).

Pero, hete aquí que sin esperar a las lecciones elementales de estos monstruos, me he pegado el domingo gastando las horas, los gigas del Mac y la paciencia en empezar a hacer cortes con el iMovie y con unos resultados lamentables. Quién me mandaría. Pero como uno es cabezón de cuna maña, no he soltado la presa. Eso sí, bajando el listón; así que con la ayuda en línea y poco más he desistido de meter mano a mis vídeos y he empezado por hacer una peli de tres minutos con algunas fotos de mi almacén y una canción de la discoteca. Hombre, el resultado, qué quieres que te diga... que se deja ver, pero que si le metía rótulos el cóndor se me aceleraba y otras meigas propias de principiante. Cuando sea mayor editaré cine de cine. Todos estos recursos interneteros hay que explotarlos, pardiez.

jueves, 14 de febrero de 2008

La mirada (1)

Frank Snake hundió su mirada en los ojos de su hija adolescente mientras le sujetaba la mandíbula con mano enguantada. Ni el hecho de que la bella joven estuviera inmovilizada en silla de ruedas le detuvo; ni siquiera, el que su otro hijo, Willy el niño, estuviera contemplando, aterrorizado, la escena. Frank, armado con un palo de golf en la mano derecha, y eso que era zurdo, le espetó a su Virginia con inusitada violencia verbal y a dos centímetros de su rostro:
–¡No podemos irnos sin la colección, ¿entiendes?!
Y Virginia, a quien la tensión no le convenía nada de nada, tuvo pérdidas leves, amén de ser incapaz de pronunciar palabra alguna. Así que Frank, tenso tenso, y sin soltar la quijada de su vástago, elevó su mirada de serpiente hasta clavarla en los ojos de Willy, quien ese lejano día de 1970 todavía llevaba pantalones cortos. Willy nunca olvidaría esa mirada capaz de atravesar paredes y cariños. Una mirada que le abrió los ojos y le selló el pasaporte de entrada a la vida real.

Y hasta aquí puedo escribir. El desarrollo, nudo y desenlace de la imprescindible película La Mirada lo tengo embargado hasta el miércoles 5 de marzo, fecha en que será presentada en sociedad. Colgaremos entonces el cortometraje completo. Y más divertido: hasta el meikinof.

domingo, 10 de febrero de 2008

Cohete de Cine 2008

Tras un reñido desenlace en nuestra consulta popular, Atracciones Pacotto se decide a abrir las ventanillas para que los visitantes puedan comprar los billetes a los cinco pasajeros del mundo del cine a los que le gustaría perder de vista para siempre, a bordo del Cohete de Cine 2008. Un cohete de ida sin retorno.

Como ya hicimos con el Cohete Musical, hemos limitado la lista de candidatos a 26; a lo mejor no están todos los que son pero sí son todos los que están. Cada internauta puede marcar cuantos candidatos desee, pero al final sólo viajarán los cinco más votados. Y sólo puede votar una vez por ordenador o navegador, para que no haya abusos... La elección se cerrará el viernes 21 de marzo, porque el sábado 22 lanzaremos el cohete para poder pasar un Sábado de Gloria propiamente dicho. Bendita primavera.

Pues hala, a votar.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Un día cualquiera

Querido diario:
La verdad es que no sé por qué te escribo hoy, al final del día, si tampoco me han pasado tantas cosas dignas de mención. Pero bueno, te cuento.
Me he levantado tempranico, me he arreglado –dentro de lo humanamente posible– y me he calzado el traje gris, el de paño de las bodas, que ha gustado mucho en la facultad y hasta han dado por supuesto que aparecía así, tan extrañamente trajeado para ser yo, porque estaba en el ajo del Congreso Internacional de Comunicación. Pobretes, no sabían que era el vestuario que me impuso el director de 'El sombrero de papá', que soy yo (el papá, no el sombrero), en la película en la que actúo como padre malísimo de chica y chico y que es mi debut en el séptimo arte, que se dice.
He ido a trabajar a la uni con las cosicas de siempre: la mochila con el portátil de los mil cables, la otra con la cámara réflex y la máquina compacta, cada una con sus cargadores y baterías y, al final, no he bajado el trípode.
A las nueve y cuarto o así ha comenzado el Congreso y desde ese momento hemos ido a toda pastilla los del equipo encargado de la web de fcom, encabezado por Sincopado, Octópodo y servidor. Mientras Sinco iba de textos con nuestras alumnas Bea y Miren (qué dos joyas, querido diario), Octo se ha desdoblado, como pulpo multimedia que es, para grabar e inundar toda la cobertura del congreso con vídeos. Y yo, pues nada: ir al galope a una ponencia, hacer las fotos del ponente y de la mesa, volver derrapando a la redacción, descargar y editar las fotos, crear y editar las páginas con los textos de mis colegas, actualizar los índices y la portada, subirlas todas al servidor (al servidor de fcom, no al servidor de yo), ir al galope a la siguiente ponencia, hacer las fotos del ponente y de la mesa, volver derrapando a la redacción, descargar y editar las fotos, crear y editar las páginas con los textos de mis colegas, actualizar los índices y la portada, subirlas todas al servidor (al servidor de fcom, no al servidor de yo).
Ir al galope... ah, no, que entre dos ponencias me han buscado los regidores de la peli porque rodaba la primera de mis escenas, en mi despacho lleno de cámaras, focos, cables y gentes. Hemos ensayado unas cuantas veces y, al final, acción: mi hijo entra todo ilusionado a enseñarme un juguete y yo lo boto con cajas destempladas porque estoy muy ocupado y me distrae. Creo que la tercera toma ha valido. Y tras los planos generales hemos grabado los primeros planos, sobre todo del chaval, creo. Gracias y hasta luego.
Después he tenido tiempo, querido diario, para tomarme un café, más a toda leche que con leche, y vuelta al ciclo de CICOM. Bueno, no del todo, porque he aprovechado un parón para avanzar con el diseño de la portada que me han encargado para el número de diciembre de la revista Nuestro Tiempo, y ya sabes que en esto de portadista revistero también me estreno. Me está quedando chula, o por lo menos a mí me gusta. Ya te enseñaré.
A las tres y pico, con toda la información de la mañana actualizada y colgada (de la web), me he zampado en dos muerdos un bocata de jamón justo antes de que me recogieran los de la película para llevarme a la siguiente localización: un parque donde me he pelado de frío porque tenía que rodar en mangas de camisa la escena en la que enseño a Guille (ya sabes, el hijo de doce años que acabo de tener) a jugar al golf; también, la primera vez que agarro un palo de esos, ya ves. Y menos mal que a la segunda toma, más sus correspondientes contraplanos o como se diga, la cosa ha valido, según el director. Así que me han subido al piso de estudiantes para rodar la escena más dramática, en la que hago de padre malo de narices, por decírtelo de forma suave. En ochenta metros nos hemos juntado tropecientos, entre realizadores y actores, en medio de un mar de cámaras, micrófonos, cables, telepizzas y cocacolas. Me han maquillado y me he vuelto a poner la corbata, una gabardina de gángster, guantes negros, y otra vez el palo de golf, pero esta vez para amenazar con partirle la cara a mi hija paralítica y en silla de ruedas. Dicen que lo he hecho muy bien y que hasta les he asustado y les he dicho que claro, que hasta yo me he asustado de lo bestia que me resultaba yo a mí mismo.
Vuelta al Congreso, querido diario. Con el ciclo foto-edición-web que no repetiré para no resultarte canso. Como a eso de las nueve me he ido para casa, donde me he pasado la mejor media hora del día, cenando una estupenda carne mechada y charlando con Lejana, antes de encerrarme en el zulo para escribir el guión del Sanseacabó que grabo mañana y en el que, como ando por el mundo del espectáculo, mezclo a Forrest Gump con la Familia Real española, que ya son ganas. Pero bueno, ya me escucharás.
Y como a eso de yo qué sé qué hora me he ido al salón para ver un poco la tele y estaba terminando una película de caníbales con Hannibal Lecter de protagonista. Y, qué quieres que te diga: para mí que, de colega a colega, Anthony Hopkins está como que sobreactuado. Pero ya aprenderá.
Y nada más, querido diario. Me voy a dormir un rato porque me tengo que levantar tempranico, arreglarme dentro de lo humanamente posible y volver al congreso, pero esta vez ya vestido de civil.
Como verás, no sé por qué te cuento todo esto, si total ha sido un día más en la vida. Pero bueno, supongo que para eso estáis los diarios. Que descanses.
Tuyo siempre,
Pacotto

miércoles, 25 de julio de 2007

Fiebre amarilla



Groucho cuenta en sus memorias: "Mi madre venía de Alemania y mi padre de Francia. Cuando se conocieron ninguno de los dos entendía una palabra de lo que decía el otro. Así que se casaron". Y afortunadamente, añado, tuvieron muchos hijos, con los que me he reído a carcajadas durante toda mi vida.

Hasta hace relativamente poco era la única familia de la que no me cansaba de ver una y otra vez sus aventuras. 'Una noche en la ópera' es película de cabecera. Mi padre se partía ya antes de que, en el camarote de bote en bote, la manicura le preguntara a Groucho que cómo quería que le dejara las uñas y él le respondía: "Tirando a cortas, que aquí empieza a faltar sitio".

Pues eso. Que desde que me enganché a Los Simpsons no me importa que Antena 3 los repita hasta la saciedad. Me río por anticipado. Y he visto la serie en inglés, en portugués de Portugal, en portugués de Brasil y en español de Latinoamérica, donde el único nombre que traduce la Fox es la del cabezón de familia, Homero.

Homer... uno de mis héroes. Con una personalidad infinitamente más rica y de matices que la simplona a la que pretenden reducirla los jíbaros del pensamiento. Genial, como lo son todos y cada uno de los personajes de esta obra (de arte) coral. Quisiera recordar que mi fascinación se despertó cuando descubrí, sin querer, que era el único producto gringo capaz de reírse de ellos mismos (del país, del paisanaje, de los famosos y hasta de la mismísima Fox), con una inteligencia finísima, digna de enhebrar.

¿Qué les molesta a los criticones de este antihéroe? Pues imagino que eso mismo: que Homer esté repleto de virtudes y defectos, que sea tan humano. Pero es más fácil –y torpe– fijarse en sus limitaciones, en su debilidad.

Esta semana, por Antena 3, vamos con triple ración diaria: al habitual doble capítulo de las 14:00 echan otro a las 16:00, se supone que votado como uno de los 20 mejores. Y mañana por la noche un especial de dos horas... con la presencia del mismísimo Homer.

La casa por la ventana para celebrar que también mañana, jueves 26 de julio de 2007, se produce el estreno mundial de la muvi, la peli. Matt Groening, el genio creador de este mundo amarillo, dice que no es un capítulo largo sino un verdadero largometraje. Y qué más dará. Lo bueno va a ser el poder ver a Homer en pantalla panorámica y durante un montón de minutos. Sin anuncios.

lunes, 18 de junio de 2007

Cine de birria

Cuando se intenta imponer el talento por talante, malo, malo. Primero fue la Ley de Igualdad, ésa en la que bajo la carrocería de un elemental derecho social –como es la no discriminación por razón de sexo– se escondía una caja de cambios donde la directa era la marcha atrás. Las alforjas para este viaje se llenaron de saldos demagógicos o, ahora que lo pienso, mejor de quincallas del Todo a Cien. Tras venga de darle vueltas, el Gobierno amaneció de repente con un eureka con rango de Ley por la que, contra la discriminación sexual, pasaba a ser obligatorio el fifty-fifty en donde proceda, sea lista electoral o Consejo de Administración. Para mí que esto fue como el aldeano que, como no conseguía subirse al burro, cogió tanta carrerilla que se cayó por el otro lado; podemos pasar de la discriminación por razón de sexo a la discriminación por razón de seso.

Ahora le toca el turno a la cultura. Para que no haya discriminación por razón de nacionalidad, lo mejor es decretar un cupo de películas españolas que debe proyectarse por cada tantas gringas, esas que llenan las salas. Aquí, los gustos del público son lo de menos, porque el público, como todo el mundo sabe, se equivoca: si se mete en Spiderman 3 es porque en los Multicines no echan El abismo interno, la obra maestra del albaceteño José Andrés Méndez, que rodó con subvención del Ministerio de Cultura para mostrar al mundo la soledad de una niña de ocho años que, durante dos horas, recoge florecillas en un campo manchego durante el verano de 1922.

El pesebre cultural español es patético: no hace falta arriesgar un duro porque la teta del Estado nutre, por ejemplo, a creadores de discos que nadie compra (y no, no es por pirateo, porque el parche en el ojo lo lleva desde hace años la SGAE con la bendición del Poder).

Y cuidadito, escritores, que vais después: el 30% de los personajes precisan de alguna discapacidad física o emocional, dentro de la imprescindible paridad entre ellos y ellas. O eso, o no hay subvención.

En fin, que el que va a tener todas las puertas abiertas será el espabilado que ruede la versión española de Siete novias para siete hermanos, esto es, Siete mozas para siete gachos porque reunirá los requisitos de nacionalidaz y de paridaz. Y a forrarse.

viernes, 6 de abril de 2007

Calanda rompe la hora

Desde toda la vida, pero especialmente entre 1990 y 2005 en que lo hicimos de forma ininterrumpida, vamos cada Semana Santa a Calanda, la cuna bajoaragonesa de mis abuelos (maternos y paternos) y de mi madre. El año pasado faltamos por cuestiones laborales y éste por personales. Pero mi mente está esta mañana con ellos, con todos los calandinos, con toda mi familia y amigos.

Aunque no lo parezca, familia y amigos estamos en ese océano de túnicas y tambores, en 2005.

Allí, cuando el reloj del Ayuntamiento da la primera de sus doce campanadas de mediodía del Viernes Santo, se ‘rompe la hora’. En ese preciso momento, el sonido atronador y rítmico de miles de tambores y bombos (de 0 a 120 decibelios en un segundo) inunda la villa desde entonces y hasta las dos de la tarde del Sábado Santo.

Nadie sabe a ciencia cierta el origen de esta tradición. Las explicaciones sobre su origen van desde las puramente terrenales hasta las que añaden componentes espirituales y religiosos. Según las primeras, los bajoaragoneses conmemoran su salvación de la morisma en el año 1127, gracias al aviso que sobre su llegada hicieron los pastores, a golpe de pandero y de colina a colina, hasta llegar el sonido al pueblo, con tiempo suficiente para que sus habitantes se pusieran a salvo. El hecho de que estuvieran en ese momento en la iglesia, celebrando la Pascua, explicaría que cada Semana Santa se celebre con el toque salvador de los pastores.

Otra versión, transmitida de padres a hijos, se inclina por una lectura más piadosa de la tradición y habla de una tan respetuosa como sonora conmemoración de la muerte de Jesucristo, recordando con el estruendo de los tambores el mismo ruido que envolvió la colina del Calvario (Gólgota) en el momento de expirar el Hijo de Dios, con una sucesión de terremotos, desprendimiento de rocas y la rasgadura del velo del templo. Probablemente, la realidad se componga de fragmentos de ambas versiones.

:: BUÑUEL Y CALANDA ::

El 22 de febrero de 1900 nacía en Calanda un aragonés fundamental: Luis Buñuel. Gracias a las labores de difusión del genial cineasta, la tradición de centrar la celebración de la Semana Santa con un multitudinario toque de tambores y bombos es conocida en todo el mundo. Prueba de ello fue el protagonismo que los tambores de Calanda tuvieron en la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y que fueron vistos y admirados por cientos de millones de personas en todo el mundo. La magia de esta tradición también quedó patente en la Gala del Centenario del Cine Español, en octubre de 1996.

El aura y el sonido de los tambores de Calanda han sido recogidos en multitud de muestras artísticas y populares. Los toques se escuchan en gran cantidad de bandas sonoras, y no sólo en las películas de Buñuel. Los documentales sobre esta liturgia se emiten año tras año por todas las cadenas de televisión y son numerosos los equipos que desde los países más impensables acuden a grabar cada Semana Santa.

Gracias al potochof, en 1996 "coincidimos" con Luis Buñuel.

En su libro de memorias ('Mi último suspiro', Plaza&Janés, 1982), Luis Buñuel dejó plasmadas algunas emociones íntimas y reflexiones personales sobre los tambores de su tierra natal:

...Es una ceremonia colectiva impresionante, cargada de una extraña emoción, que yo escuché por primera vez desde la cuna, a los dos meses de edad. Después, participé en ella en varias ocasiones (...), dando a conocer estos tambores a numerosos amigos que quedaron tan impresionados como yo. En 1980, durante mi último viaje a España, se reunió a varios invitados en un castillo medieval cercano a Madrid y se les ofreció la sorpresa de una alborada de tambores venidos especialmente de Calanda. (...) Todos dijeron haberse sentido conmovidos sin saber por qué. Cinco confesaron que incluso habían llorado.
Ignoro qué es lo que provoca esta emoción, comparable a la que a veces nace de la música. Sin duda se debe a las pulsaciones de un ritmo secreto que nos llega del exterior, produciéndonos un estremecimiento físico, exento de toda razón. (...) Yo utilicé ese redoble profundo e inolvidable en varias películas, especialmente en 'La Edad de Oro' y 'Nazarín' (...).
Los tambores, fenómeno asombroso, arrollador, cósmico, que roza el inconsciente colectivo, hace temblar el suelo bajo nuestros pies".
Como despedida de este melancólico recuerdo, os dejo con un toque de 2005. La espléndida cuadrilla está formada por un puñado de nosotros, ay.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Día de premios

Hoy ha sido día de premios en mi Universidad. Aunque es 7 de marzo y la Iglesia recuerda a Perpetua y Felicidad, Sátiro, Revocato, Saturnino, Secúndulo, Julián, Eubulo, (mártires); Teofilacto, Gaudioso, Pablo, (obispos); Pablo el simple; Teresa Margarita del S. C., (virgen), en la Facultad de Comunicación hemos colado de rondón a nuestro patrono, San Francisco de Sales, al que por santoral le toca el 24 de enero, fecha en la que, por calendario académico -exámenes-, cualquiera se atreve a celebrar.

En fcom entregamos este día el Premio Brajnovic, que anualmente se concede a un profesional de la comunicación cuya trayectoria haya destacado por una sólida defensa de la dignidad de las personas y los valores humanos de libertad, tolerancia y solidaridad. Este año, el premio se le ha otorgado al cineasta polaco Krzysztof Zanussi, quien, en su discurso de agradecimiento, ha dicho cosas muy interesantes acerca de la libertad y de la cultura. Muy, muy interesantes.

A la par, (mismo día, misma hora, misma Universidad), en la Facultad de Derecho se entregaba el octavo premio que esta Universidad creó en memoria de mi padre, que se fue por las buenas el 27 de octubre de 1995.

Mi padre era, es, Francisco de Asís Sancho Rebullida. Cuando él comenzaba a estudiar Derecho, en Zaragoza, el profesor pasaba lista y, llegado su turno, dijo: "Fernando Sánchez Rebolledo" y un buen amigo suyo, sentado a su vera, dijo en voz alta: "Ni una".

Eso de equivocarse con él sería impensable que volviera a ocurrir. Es un reconocido maestro de generaciones de juristas y yo no soy yo, desde siempre, porque soy 'el hijo de Francisco Sancho Rebullida'. Qué honor. Ha enseñado a todo el espectro ideológico imaginable de profesionales del Derecho, a miles de ellos... y hoy es el día en que sigo esperando oír a uno solo, directa o indirectamente, hablar mal de él (la oreja la tengo mojada -empapada- de 'maestro', 'sabio', 'paciente', 'tolerante', 'justo', 'honrado'... Gracias, aita, por predicar con el ejemplo).

Ya catedrático de Derecho Civil, y con plaza en Canarias, puso el intermitente y se vino para Pamplona en 1961, en donde se convirtió, sin buscarlo, en una de las vigas maestras en los albores de esta Universidad. Es desde entonces que tenemos, como decía él, un bifrontismo aragonés-navarro. Pero no hagamos historia, que tiempo habrá.

Yo le tengo en la retina todos los días. Y le doy las gracias porque entendió que el Periodismo era mi vocación, que no el Derecho, y me dio carrete. Se casó conmigo y con Ana y se le cayó la baba con las nietas que le dimos; con Paula, con la que se estremeció al verla correr por primera vez y casi llora al decir "igual, igual que su abuela", mi madre, que se nos había adelantado en Reyes del 85; con Berta, con la que se moría de risa por su surrealismo:
-Abuelo, cántame tal canción.
-Cariño, pero es que no me la sé.
-Abuelo, a ver cómo no te la sabes.

Un premio es poco.

miércoles, 23 de marzo de 2005

El basurero da consejos

Uno de los reyes de la porquería por minuto cuadrado en la televisión es Jordi González, capaz de almacenar en uno de los vertederos de Telecinco llamado TNT todo lo imaginable con tal de servir al "interés público", a saber, un cóctel de sexo, chafardeo y religión bajo la patente de "periodismo de investigación" que debería indignar no sólo a los ciudadanos sino a los rectores de la cadena (pero aquí nadie tira de la cadena).
Así que un tipo que lleva como estrellas invitadas a los rebotados del mundo en general, vagos redomados, analfabetos de carné y moscas cojoneras que han encontrado en la mierda catódica un buffet libre e inagotable, va la otra noche y, mirando fíjamente a la cámara, dice: "La película La Pasión, de Mel Gibson, es durísima; vamos, yo no llevaría a mis hijos pequeños a verla".
Me muero de ganas por saber qué es lo que este tipo deja ver a sus pobres hijos.
El Defensor del Menor debería actuar de oficio.