miércoles, 12 de mayo de 2010
El socialismo no es esto
Desde el imperio del pan y circo hasta hoy, ¿qué ha cambiado? Pues poco. Bueno, sí: que el pan empieza a escasear, pero el circo es de alta velocidad, instantáneo e interactivo. De tarifa plana. Aquí la economía se va por el desagüe de la mediocridad de unos líderes que fían su continuidad a la fragilidad de la memoria colectiva, a que en segundo de EGB rozaron el notable, a la mentira y al desdecirse sin mover una ceja, mientras el personal está pero que muy tuitpreocupado por el recorte de libertades que supone que una empresa privada decide lo que le brota, y allá su cuenta de resultados. Que no pare el carrusel.
En Twitter, hoy, ha ganado por goleada mi colega #pacogonzalez, que es el circo, mientras mi gobierno era incapaz de decirme por qué se empeña en llamarse #socialista si recorta todo lo social que tiene a mano, improvisa a lo bestia, no tiene rumbo, le enseñan a comer los guiris como en la guardería, le ordenan lo que tiene que hacer y machaca tantos logros como los que recordamos los que tenemos memoria, socialismo, ganas y canas. Lo mejor que hoy le ha pasado a los miembros y miembras de un desmembrado Gobierno es que suspendan a Paco González, al que admiro. Mi @suegro se verá capado en su pensión tras 50 años de trabajo de sol a sol, a mi @suegra le quitarán la ayuda para cambiarle el pañal, @yoallatú veré si cobro pensión pero yo me sentiré contento y agradecido porque Zapatero, que desde el 2004 no gasta ni para café, se recortará el sueldo en 1.200 euros al mes, que es con lo que sueñan ganar al mes cinco millones de españoles.
La globalización y las tecnologías es lo que aportan al alma humana: nada si no hay nada más detrás. Por eso la esperanza sigue intacta.
jueves, 8 de abril de 2010
Agregar a Lynch como amigo
En Proyectos yo les pico para que echen a volar toda su creatividad, para que hagan el mejor periodismo, para que contacten con los mejores colaboradores. Y para todo ello hay muy pocas reglas: decir que entre ellas están, inexcusablemente, el respeto a la verdad, el derecho sobre los contenidos, la honestidad y el rigor me parece que sobra, pero va a ser que no.
Un año después de su sobresaliente proyecto, los integrantes del JP se han visto sometidos a un linchamiento público y coreado por obra y gracia de las redes sociales. Resulta que una de las geniales colaboradoras externas del genial JP, de frágil memoria, ha lanzado en su perfil de Facebook una indignada proclama en la que dice que los del JP se apropiaron de sus contenidos sin su consentimiento. Y, en paralelo, envía un correo al contacto de la web en el que le conmina a retirar todo su contenido, so riesgo de enviar a la Guardia Civil a inmovilizar y desactivar a mis retoños licenciados. La cosa no pasaría de anécdota si no fuera porque la presunta perjudicada goza de una merecida y amplia red social, que ha servido para pisotear el trabajo y el honor de un puñado de excelentes nuevos periodistas.
El comentario de la susodicha, en su red social, ha provocado un tsunami de reacciones, de las que extraigo joyas morales y lingüísticas de estos quilates:
A.M.M. Ostiaaaa xxx, que mamones. Supongo que los demás blogs que tiene el tal jacinton, también deben ser robados.
P.K. que fuerteee, vaya morro le echan algunos
M.B.G. La verdad xxx es que la gente tiene muy poca verguenza...
J.Á.G. Ostia, que fuerte!!!
I.L.L. ¡ Impresentables...... como si te tuvieran en nómina !
F.F. k morro el koleguita,,,jajajaajaj,,,:)
J.R.M. i què se puede hacer??? lo boicoteamos o lo hundimos de mensajes??
C.A. Buena idea J.R.M...lo de hundirlos con mensajes me ha encantado...aunque no creo que causemos ningún hundimiento debido al peso de sus conciencias....seguro que enredamos y molestamos un rato...Voto por tu idea...
S.F. Que morro tiene la peña! A bombardearles el blog!
P.G.G. ¡¡La osticalapela!!! q-u-e-f-u-e-r-t-e no se ni como expresarlo.... Lo siento xxx. Tu dirás, estoy a tu disposición para hundirlo si se nos ocurre la manera de hacerlo. Por cierto no se le puede denunciar de alguna manera como a los de blogger?
P.G.G. No me dejaba ver los comentarios y ahora que puedo ya veo que te han aconsejado de todo, tu eres la leche y dominas el medio como naide, lo dicho si necesitas algo ya sabes.... ;)
S.F. Encima el tio tiene montado un emporio de blogs con contenidos de otros, Escolar, Piedrahita! es total!
E.C. Al menos señalan, en el staff, al responsable Paco Sancho: Responsable ante los tribunales de la autoría intelectual de Jacinton Post. psancho@jacintonpost.com
LA AUTORA. Relajemos los pezones chicos! Ya les he mandado el mail de rigor y desde luego lo que no voy a hacer es perder energia con ellos (ya me han robado suficiente). Seguramente nunca reciba respuesta, porque ese sitio está completamente muerto. Así que vamos a dejarlo criando malvas. Gracias a todos por vuestra solidaridad :D
M.O. Que jetas...
I.L. Qué fuerte! y además utilizan tu nombre y se quedan tan campantes. Sabía que es una practica habitual y que además funciona: utilizan tu marca y tratan de dirigir el tráfico a su página, luego ofrecen su espacio de publicidad justificando el tráfico alcanzado y a ganar dinero. Pero este caso es de caraduras. Cómo decís parece que ha dejado de hacerlo pero me parece super fuerte.
A.L.G. Pues sale todo el equipo en: http://www.jacintonpost.com/contacto/ ¿Se atreven a dar la cara?
A.P. Hay que darles duro
S.R. Ke poka vergüenza...
R.A. les damos un susto, xxx??? sólo tienes que decírmelo y tu abogada rottweiller les mete el miedo en el cuerpo a la voz de YA¡¡
L.C. equis consiguió que cerraran uno en donde le hacían lo mismo. Así que dáles duro.
Nunca hubiera traído a este rincón idioteces, irresponsabilidades, atentados ortográficos y carencias culturales y menos aún cerebros planos si no se hubiera puesto en tela de juicio el valor y la integridad de un puñado de nuevos profesionales a los que otro puñado de viejos profesionales nos propusimos enseñarles desde la humildad el valor de la verdad y el veneno de la irresponsabilidad. Esto de inmolar a alguien sin haberle escuchado no viene de internet, ni de los Simpsons. Es una red social.
Por supuesto, conservamos los correos en los que la susodicha daba no solo su consentido sino incluso entusiasta permiso para reproducir su obra en aras del éxito del proyecto, como así fue. Pero lo dicho: qué frágil es la memoria, qué fragil internet, qué frágil la personalidad.
sábado, 27 de marzo de 2010
La cabeza como un bombo
La cosa comenzó con el famoso canon en todos los artilugios digitales que compramos porque, viva la libertad y la democracia y la sociedad avanzada, todos los que usamos para nuestro trabajo un ordenador, internet, un pendrive, un CD y demás herramientas, somos en potencia auténticos piratas. O sea, tenemos que pagar de más por si acaso somos malos chicos y hacemos cosas malas. Si esto no es un impuesto injusto y disparatado, que baje Dios y lo vea.
El problema es que este atraco cuenta con la bendición del Gobierno, que no solo lo autoriza y protege, sino que además va y lo amplía, con festividad y alevosía. Mientras el común de los mortales festejábamos a San José, este Gobierno aprobaba la conocida como Ley Sinde, que en la práctica autoriza un procedimiento administrativo, que no judicial, para cerrar aquellas webs que se considere que propician la descarga ilegal de películas y canciones. Viva la Pepa y viva la libertad. ¿Para qué están los Tribunales de Justicia, entonces? A saber.
Y ya me perdonarán si me pongo así de serio con el asunto, pero es que la ministra responsable (o irresponsable, según) de todo esto me persigue, y que conste que no es paranoia. Ahora que uno se las prometía felices y se preparaba para formar parte de los 14 millones de desplazamientos que la DGT prevé esta Semana Santa, me anuncian que la ministra vendrá a verme… en persona.
Mi origen está en Calanda, en el Bajo Aragón, un pueblo que probablemente es más conocido por ser la cuna de Luis Buñuel que por servidor, donde todos los años, de Jueves Santo a Sábado Santo, mantenemos la tradición de tocar tambores y bombos sin cesar. Se trata de una celebración que se ha hecho tan popular e internacional que congrega cada edición miles de visitantes, entre ellos a gran número de famosos, celebridades y, claro, autoridades. Pues eso: que va y resulta que este año la invitada de honor, para dar inicio a los toques, es la ministra de los impuestos añadidos y las libertades recortadas.
Así que, a mi vuelta, ya les contaré cuánto me ha cobrado la ministra y sus monaguillos por estar tocando la marcha conocida como La Palillera, sin pagar un euro a los herederos de Mosén Vicente Allanegui, su creador hace ya casi un siglo. Y lo malo de todo esto que les digo es que a lo peor no es broma.
Sanseacabó Nº 73, emitido por 98.3 Radio
martes, 2 de marzo de 2010
Cobardes punto com
A un muy buen amigo mío le han dado hasta en el carné de identidad por salir a defender, dando la cara, a un muy buen amigo suyo al que le acababa de dar hasta hartar un púgil sin rival, desde su identificado blog. O sea, nada que objetar. Hasta aquí defiendo a muerte al autor del comentario y al comentador del comentario. Sé perfectamente quiénes son y también sé a qué nos exponemos los que tenemos los torrelodones de tener un blog para mostrar nuestras vergüenzas en público... y a lo que nos exponemos. Y si no tenemos blog, qué más da: mostramos una identidad pública, universal y reconocible en cualquier red social y sin vergüenza.
Lo que pasa es que lo que siguió al comentario de mi amigo se fue convirtiendo en un tentempié de media tarde para gente de color (y que antes podíamos denominar como merienda de negros sin que nadie se ofendiera), toda vez que los comentarios anónimos al comentario de mi amigo, identificado, eran para ponerlo a los pies de los caballos, mezclando churras con merinas, acudiendo a los tópicos de la señorita pepis, cargados de sofismas, incultura, proclamas y viva cartagena. El surrealista caso llegó al extremo de que mi amigo iba contestando, con tanta educación como cultura y temple, a los anónimos que le llovían, y los anónimos necesitaban identificarse ("soy el anónimo 3") para que supiéramos por dónde iba la ¿conversación? Era obvio que los comentadores anónimos eran/son hinchas del autor del blog, como debe ser. Pero se acabó la conversación. Mi muy buen amigo se retiró, e hizo muy bien, del asunto, y dejó que los ultras embozados siguieran haciendo la ola y cantando victoria.
El anónimo de internet me da pena porque sigue ocultando su pensamiento tras una máscara, y en esto el mundo digital no ha logrado ninguna evolución. Los cobardes, los inseguros, los débiles, los desarmados mentales se siguen atrincherando en el anonimato para proteger su insostenible fragilidad como terapia personal y, a lo peor, cuando se encuentren ellos en grupo se aplaudan y digan "yo soy el anónimo quince, ya sabes, qué fuerte lo que le dije y que se joda".
El otro anónimo típico no es el quince, sino el que se registra bajo una cuenta con nombre Dudua88 o FlipoColega y así tener pasaporte, sin más datos, para ofender, insultar, cuestionar, fastidiar a los hacedores. Y cuando los hacedores los suprimen o los bloquean, estos imbéciles apelan a la libertad de expresión y censuran la censura en aras de esa expresión libre.
Pero si no eres capaz de dar la cara, no tienes nombre. Y si yo permitiera los comentarios anónimos, o camuflados, en mi blog y resto de redes sociales, estaría haciéndome cómplice del cobarde. Dime lo que quieras, pero primero dime quién eres.
A Noé le vas a hablar de agua, tú.
sábado, 6 de febrero de 2010
Pacharán & Twitts 0.2
Lo malo de acudir a un encuentro de tuiteros con la intención de grabar un reportajillo es cuando te dicen que hay pintxos de @reynogourmet y traguico de Baines. O sea, que puestos a elegir, ya se imaginarán. Así que del segundo encuentro de #Patxaran&Twitts, al que asistimos un buen puñado de tuiteros navarros este jueves en el Café Niza de Pamplona, dejo constancia del desarrollo, algo del nudo, pero ni fotograma del desenlace: soy hombre y no sé grabar y masticar a la vez. Y para los despistados que quieran saber qué es Pacharán & Twitts, en este enlace que dejo encontrarán toda la información. La próxima cita es dentro de dos meses, pero ya estoy salivando.
viernes, 4 de diciembre de 2009
El guardián entre el cieno
El caso de Diego Pastrana es un síntoma más del estado acelerado en el que vivimos. La globalización, internet y el totum revolutum nos lleva a todos y a toda leche hacia no sabemos dónde. Lo importante parece ser la inmediatez pero no la verdad, la anticipación pero no la investigación. Y, cuando uno descubre que las prisas le han hecho tropezar, con silbar para otro lado, asunto resuelto y a otra cosa, mariposa. Todo, claro, después de haber hecho añicos la fama, la intimidad y el futuro de una persona.
Sanseacabó Nº 63, emitido por 98.3 Radio
miércoles, 2 de diciembre de 2009
En defensa de los derechos fundamentales en internet
- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
martes, 15 de septiembre de 2009
El día que se apague la luz
El día que se apague la luz no sabré cómo ponerme en contacto con más de ochocientas personas porque sus datos los tenía por arrobas al exclusivo cobijo del Gran Hermano. Perderé un montón de pensamientos aquí vertidos porque a mi cerebro rara vez le hago copia de seguridad. Me quedaré sin 1.024 recuerdos que un desconocido me albergaba por 20 dólares al año. Olvidaré que un día disfruté compartiendo mis pinitos con el vídeo. Ya no tendré más amigos desconocidos que se pasaban el día abriendo galletas de la fortuna e invitándome a unirme a causas absurdas. No compartiré mi asombroso currículo con señoras y señores a los que estaba unido en noveno grado. Ni nadie podrá husmear más en mi vida y milagros porque no habrá nada que actualizar. El día que se apague la luz 208 personas se quedarán sin saber si dormí bien o superé el estreñimiento. Y yo tendré que hacer memoria para volver a escribir los folios virtuales que también le regalé al Gran Hermano.
El día que se apague la luz ganaré un montón de horas porque ya no leeré cosas como ésta, que duran un minuto pero construyen calendarios y mayormente sirven para poco. Contaré mis cuitas solo a conocidos que me miran a los ojos y se interesan por mí y yo por ellos. Ese día me bajará el estrés porque ya no correré para abrir el enlace del enlace del enlace que me lleva a un enlace cuya lectura se dice imprescindible. Al final del día que se apague la luz almacenaré menos cosas y dejaré de inundar mi trastero.
El día que se apague la luz recordaré que los buzones son amarillos y puede que ya no necesite los ochocientos contactos porque tendré más cosas que decir. Recordaré, también, que el quiosquero se llama Joaquín y que todas las mañanas me volverá a ofrecer los periódicos aunque, eso sí, a lo peor vienen flojitos porque, el día que se apague la luz, muchos periodistas se quedarán a oscuras.
jueves, 26 de marzo de 2009
¿Cómo quieres que te lo diga?
Dicho lo cual, vuelvo a despejar cualquier duda, si es que la hubiera o incluso la hubiese, sobre tanta charlatanería acerca del futuro de los medios: el periodismo es imprescindible. Y los periodistas, ni digamos. Pero hay que saber y, sobre todo, querer hacer periodismo por todos los medios. Y como estoy rodeado por uno y otros, no me rindo.
Así que confieso estar en la reserva pero rodando alegre, aunque alguna mala lengua vaya pregonando que por las noches duermo. Pues sí, tiolisto: dormido, pero contento.
Y sí, otralista: soy Paco, como el de Beyoncé. Y tú, Buenafuente: me las pagarás.
viernes, 13 de marzo de 2009
Tim, ese padre desconocido
Les propongo esta reflexión no porque sí ni al buen tuntún, sino porque hoy, por si no lo saben y no tienen Google a mano, internet cumple veinte años o, dicho de otro modo, la Humanidad cumple veinte años atada a la WWW.
Sí, en efecto, el tango ya decía que veinte años no es nada, pero a mí me parecen una eternidad. Si me hacen caso y aplican el experimento, verán que el ser humano, por lo general, anda corto de memoria y no recuerda qué hacía antes de que, en marzo de 1989, al brillante físico Tim Berners-Lee se le ocurriera idear un sistema de comunicación basado en una herramienta informática de lenguaje universal para que todos pudieran comunicarse con todos.
Sanseacabó Nº 45, emitido por 98.3 Radio
lunes, 23 de febrero de 2009
23-F: Tocado
En Twitter, que es una de las herramientas supermegasónicas actuales para que podamos comunicar al mundo entero y en tiempo real que nos pica un dedo del pie, hoy han hecho el experimento que, bajo el novedoso enunciado de "¿Y si...?", ha pretendido volver la vista atrás e imaginar que internet en general y Twitter en particular hubieran existido el lunes 23 de febrero, como hoy, pero de 1981, el día en que España sufrió el mayor atentado contra su incipiente democracia. Un experimento atractivo al que me apunté raudo, porque esto del mundo globalizado se ha convertido en una especie de feria gastronómica en la que hay que probar de todo, incluidas las natillas con pan de ayer.
Pero el experimento, lo confieso, me ha durado minutos. He recordado (actualizado) que ese día, a las 15:00 horas, me fui para mi periódico, en Bilbao, porque íbamos a publicar un cuadernillo especial con la elección de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno español. Se trataba, minuto a minuto, de recordar cómo vivió cada cual aquellas interminables horas. Y al poco he visto que la memoria es vaga y difusa, y que muchos de los que hoy comunican al mundo la buena nueva de su inquietante picor digital estaban entonces en pañales y hoy narrarían la terrible realidad con un primitivo lenguaje de guiños y emoticones.
Así que no he podido seguir el juego histórico de Twitter. Lo he leído, lo estoy leyendo, pero no he entrado. Para mis hijas "aquello fue en blanco y negro" y son las batallas que están condenadas a escucharme desde su cuna hasta mi mortaja aunque les suena lo mismo que a mí me saben unas natillas con pan.
Y los medios están para cada momento. O son de cada momento. Hacer un periódico con dos teletipos, una radio que dio la cara, otras con marchas militares, silencios y un mensaje del Rey sin contexto, no tiene precio. No puedo seguir el juego de Twitter porque mi imaginación no me da y solo le pido a Dios que los árboles nos dejen ver el bosque, que el futuro no me sea indiferente y que el pasado no se convierta en un cuarto de juguetes.
sábado, 14 de febrero de 2009
Nuestro pequeño mundo
Desde la izquierda: servidor, Rodrigo. Leire latina, Bea, Leyre griega, Nerea y Sam.
Ya sé que tenemos pinta de portada sesentera de Nuestro Pequeño Mundo pero me gusta. Éste es el equipo (bueno, faltan Álvaro y María José) que durante jueves y viernes nos hemos dado la panzada de cubrir el XXIII Congreso Internacional de Comunicación para la web de fcom (de momento el contenido está aquí, pero el enlace permenente es éste).
El asunto era: ya que los que entienden están debatiendo sobre el futuro del periodismo, su excelencia e innovación, demostremos nosotros, profes y alumnos, que creemos saber por dónde van los tiros. Resultado: retransmisión en tiempo real de las ponencias y los debates a través de Twitter y actualización constante de la web con cada una de las intervenciones: texto, fotos, vídeo y audio, hala.
¿Y que cómo se hace todo eso? Pues, aunque parezca mentira y haya todavía demasiado despistado, con poca técnica y mucha pasión por el periodismo. En este equipo de (claro que sí) excelentes profesionales y futuros colegas ha sobrado entrega, a pesar de que muchos de ellos desconocían las herramientas tecnológicas, porque todavía no les ha tocado. Lo que tenían claro es que hoy, ahora, la web permite hacer un nuevo tipo de periodismo, y no ya solo por la inmediatez, sino por la posibilidad de integrar en un mismo mensaje distintas plataformas de distribución del contenido. Y sí, ya sé que alguno me tachará de perogrullo, pero es que a la vista (y al oído) de algunas intervenciones en este Congreso me ha dado la sensación de que más de un académico y profesional de la cosa comunicativa sigue sin terminar de entender lo que está sucediendo.
En fin, que he tenido descuidado el blog porque estábamos en pleno chute de adrenalina periodística. Profesores y alumnos, unidos por la pasión de comunicar. ¿Por qué medios? Eso es lo de menos. Lo importante es tener algo que decir y saber decirlo. Mi enhorabuena a los recién terminaditos Álvaro y Sam y a los que están (más o menos) a punto: Bea, Leire, Leyre, María José, Nerea y Rodrigo. Y al equipazo de 98.3 Radio, que también se han salido.
lunes, 2 de febrero de 2009
Con amigos como estos...
Madrid (España), 4 oct 2008 (EFE).- Periódicos y empresas de comunicación han coincidido hoy en que, ante la saturación de promociones que acompañan a los periódicos y la dura competencia de los nuevos modelos tecnológicos, sólo cabe "innovar o morir".Mil trescientas publicaciones de América y Europa. La SIP está preocupada y sigue gritando "que alguien haga algo". Cuatro meses desde la última asamblea. Y siguen con el convencimiento de que la innovación es el único flotador porque las promociones de cuberterías ya no cubren las cuentas de resultados.
El reto de "¿Cómo nos vendemos?" ha centrado una de las mesas de debate de la asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una organización que aglutina a 1.300 publicaciones de América y Europa, y cuyo cometido es defender la libertad de información.
Periodistas como Luca Traverso, director de División del Corriere della Sera, o José Manuel Fernándes, responsable del periódico portugués Público, han subrayado que la multitud de promociones que se ofrecen con los periódicos, desde libros, cuberterías y otros productos de lo más variopinto, han "saturado el mercado".
Bravo por la denuncia de la SIP, que suma más de cuarenta y tres millones de ejemplares de circulación entre diarios y revistas, reclamando la innovación como salida al futuro.
Pero qué pena que ellos, los que gritan la defensa de la libertad de expresión, el valor del periodista –desde su vida hasta su puesto de trabajo–, el futuro de los medios, la preocupación por la tan exigente necesidad de cambio al ritmo social, prediquen con este ejemplo, un pantallazo capturado hace minutos de su web:
La Sociedad Interamericana de Prensa ya sabe, por lo menos, que las promociones han tocado fondo. En un par de décadas, y a poco que se esfuercen, seguro que descubren que los nuevos medios nada tienen que ver con los folletos primavera/verano de antaño. Pero ya se hace tarde. Lo que me deprime es el convencimiento creciente de que ni ahora ni nunca han sido conscientes del tesoro que tienen entre sus manos.
martes, 20 de enero de 2009
La dictadura de las marmotas
"La prensa diaria tiene problemas de circulación por la competencia de los medios electrónicos y por la aparición de Internet. El periódico es un producto desde muchos puntos de vista, antiguo, del pasado, del siglo XIX. Tiene futuro, juega un papel muy importante en la conformación de la opinión pública en las democracias, pero necesita replantearse empresarialmente desde muchos puntos de vista". Juan Luis Cebrián, consejero delegado del Grupo Prisa, en el XX Congreso de la AEDE celebrado en Pamplona el 25 de noviembre de 2004.Hasta hace cuatro años, como mucho, el todopoderoso consejero delegado del todopoderoso Grupo Prisa no creía en internet como medio de comunicación, como canal de distribución de contenidos informativos. Es más: tachaba a la red de conspirar contra el papel y su empeño, añadía, era "descubrir cómo Internet, independientemente de que conspire contra el soporte papel, puede servir como un nuevo sistema de distribución de prensa escrita". Esto es, hace tan solo cuatro años, cuatro, que el ejecutivo que más ayudó a restablecer las libertades en este país desde la trinchera del periodismo desde el martes 4 de mayo de 1976, seguía desdeñando el verdadero potencial de la red, y eso que en 1998 ya había publicado un libro de título profético: "La red: cómo cambiarán nuestras vidas los nuevos medios de comunicación". En fin, como verán el enredo es mayúsculo: en el 98 internet es nuevo medio, pero seis años después se degrada a una furgoneta (sin llaves de contacto) para repartir papel.
Desconozco todas las razones –aunque sé algunas e intuyo otras– que le han llevado ahora a perderse, como quien dice, la primera década del siglo XXI. La relación de El País con elpais.com darían para una tesis (y al doctorando que la ataque le regalo el título: Historia de un incomprensible desencuentro). Por un lado, el negocio digital es algo que por lo visto todavía no se estudia en ningún MBA y, así, los derroteros por los que ha pasado el puntocom son más propios de Don Pésimo que del líder mediático español. Los bandazos que han pegado en estos últimos diez años son un caso práctico continuo de decisiones equivocadas.
Pero, en las empresas, más allá de los números están las personas. Por causas imaginables, demasiados responsables de la Redacción de papel llevan años tratando con desdén (indiferencia y despego que denotan menosprecio) a su hermanico pequeño, a ese que siguen llevando en pantalón corto aunque hace tiempo que tiene vello en las piernas. Se ha impuesto la voluntad del grandote, del que se sale con la suya no porque lleve razón sino porque el padre (empresario) le tiene más miedo al grandote del primogénito que al pequeñajo listo, ágil, rápido, generoso, sonriente y capaz de hacer miles de amigos en un plisplas. El grandote, el dinosaurio de la Redacción que tanto manda, grita y se impone, lo hace porque tiene miedo de perder su estatus, su poder del que tanto ha disfrutado durante décadas. El cáncer en las redacciones empieza por esa dictadura de las marmotas, periodistas que se durmieron un día de puro gusto y hoy no quieren despertarse ante un nuevo mundo que lleva años amueblando la sociedad de la información, mientras ellos dormían, y que son incapaces de entender ni, mucho menos, aceptar.
Ahora, hoy, Juan Luis Cebrián ha anunciado la que asegura será la definitiva fusión de las redacciones de papel y digital de El País. Dios le oiga. Pero mucho me temo que hace falta algo más que órdenes para conseguirlo. En agosto de 2005, Bill Keller, editor ejecutivo de The New York Times, envió un correo a su staff en el que anunciaba la convergencia de sus también redacciones impresa y digital y justificaba la operación, entre otros argumentos, con esta sentencia: "Para atender informativamente al público como se merece, es necesario reorganizar nuestras estructuras y nuestras mentes". Y aunque en el fondo estoy de acuerdo, creo que en este caso el orden de los factores altera del todo el producto: si no hay primero una reorganización mental, de nada servirá la estructural. Y las marmotas, ay las marmotas, están para poca reorganización mental, porque bastante cacao tienen. Parecen dispuestas a morir ahogadas, pero lo peor es que arrastrarán al fondo a los que les llevaban el chaleco salvavidas.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Periodistas vanidosos
Cuando vino internet, la mayoría de estos orondos prebostes que comandaban poderosas redacciones la aceptaron como el fariseo que da migajas al pobre en el patio trasero. Pero luego, al percatarse de que tras su inofensiva apariencia se adivinaba un futuro imparable, movieron sus piezas para echarlos y quedarse con la idea o, mejor, con el desarrollo de la idea en la que nunca han creído ni entendido. A todos se les llenó la boca de integración, convergencia, multicanal, interactividad y multimedia sin haber aprendido todavía a hacer un powerpoint decente o a descolgar un teléfono si no pasa por centralita. El sonido de la caja registradora les guía, la adulación a su SA es su norte y piensan que sin sus ideas, dogmas y doctrinas la sociedad está perdida. Son faros regalados por la providencia para protegernos de nosotros mismos, que somos unos inconscientes.
El problema, para ellos, no es la libertad, sino quién la administra, y quien debe administrarla debe ser, claro, el que está en posesión de la verdad, o sea, ellos. Y como la cosa se les escapa de las manos, los nervios crecen. ¿Será por su desinteresado amor a la verdad, a la libertad, a la independencia y al bienestar de la sociedad a la que con tanto sacrificio llevan años sirviendo? No: es por su miedo a navegar por estos mares desconocidos que ya les va dejando con sus vergüenzas a sotavento y la bodega menguada. Pero cuidado, que no hay nada más peligroso que un jabalí herido.
jueves, 20 de noviembre de 2008
PORNOGRAFÍA INFANTIL NO
Paidófilos sebosos que matáis armados con ratón
Ojos llenos de chispas alegres y brillo inocente
Repletos de futuro, repletos de presente,
No tenéis alma al pinchar en busca de porquería.
Oliendo a pedoboy o husmeando entre lolitas
Generáis asco que llega al límite del vomitón,
Rabia inmensa y hasta animan las ganas infinitas
A soñar con vuestro pronto y definitivo apagón.
Falsos humanos sois pero verdaderos demonios
Intentando matar el futuro de los ángeles
A cambio de saciar vuestra basura interior.
Intentemos entre todos un cibermundo superior
Noble y libre de pretendientes de preteens,
Fumigado de buscadores perversos de angels,
A salvo de tarados que teclean boylover o girllover,
Nauseabundos cuatreros del verdadero amor.
Tachemos boyboy, feet boy y hasta childlover
Incluso de la mente para que un definitivo fin
Le llegue al canalla que nos roba lo de más valor.
Niños sin infancia son futuro sin esperanza,
Obligados a rendirse antes de entrar en batalla.
PORNOGRAFÍA+INFANTIL=NO.
PAS DE PORNOGRAPHIE IMPLIQUANT DES ENFANTS.
PORNOGRAFIA+INFANTILE=NO.
PORNOGRAFÍA+INFANTIL=NÃO.
PORNOGRAFÍA+INFANTIL=NON.
HAUR+PORNOGRAFIA=EZ.
PORNOGRAPHY+CHILDREN=NO.
martes, 4 de noviembre de 2008
Acerca del periodista digital [y2]
1ª.- La selección de los hechos relevantes
Decía antes que cada vez son más los navegantes expertos, pero eso no significa que estén dispuestos a invertir su tiempo en bucles de búsqueda sin fin y sin hilo conductor. Además, aunque haya buenos navegantes, sigue siendo gran mayoría los que no aciertan a defenderse con garantías de éxito por un mar de enlaces que, al final, les hace olvidar hasta el objetivo de su búsqueda inicial.
Parece que muchos estudiosos de este tema se han quedado en que lo importante para el usuario digital es esa capacidad infinita de elección. Y creo personalmente que no, que el internauta, al igual que ocurre con el lector de prensa, el radioescucha y el televidente, agradece la guía periodística, esto es, que sean los profesionales de la información quienes le destilen lo esencial de la información. Siempre sobre la base irrenunciable, por supuesto, de la credibilidad, el rigor y la independencia.
El periodista digital tiene la oportunidad –y hasta diría que la misión– de facilitar la labor de selección a los usuarios. Como profesional de la información está capacitado y tiene criterio para hacerlo, pero es que además cuenta con la inestimable ayuda que le ofrece el nuevo medio desde el punto de vista de su interactividad: gracias a ella, los periodistas pueden conocer, incluso en tiempo real, cuáles son los gustos y las preferencias informativas de los usuarios, bien porque se lo hacen saber directamente, bien porque basta con consultar las estadísticas de visitas a los diferentes contenidos que ofrece el profesional o su medio.
2ª.- La jerarquización de la información
Aquí entra, de lleno, su función periodística: averiguar lo que no sabe... y no sólo en la red, sino acudiendo a cuantas fuentes sean necesarias. Y en esa línea primarán sus fuentes propias y privadas, a las que sólo él tiene acceso. Si así lo hace, el lector agradecerá el enterarse primero de lo que no sabe o no puede saber por otro conducto que no sea el que le ofrece el periodista digital. Esta cuestión se aproxima al valor de la información no como exclusiva (que suena siempre como algo en exceso trascendente) sino como novedad que merece ser divulgada.
A partir de su información, el periodista digital sí podrá intervenir en su faceta más documental, proponiendo a los usuarios con más tiempo o interés aquellos otros recursos que les pueden ayudar: enlaces, en definitiva, a fuentes públicas para todos los interesados. Su misión, aquí, será la de proponer los contenidos por orden de importancia o por criterio temático.
3ª.- La capacidad de profundizar y contextualizar
Las primicias informativas, ahora, tienen muchos medios de salida, y la inmediatez de internet entra en competencia con la de la radio y la televisión. Pero internet, frente a estos dos medios, tiene la afortunada ventaja de que esa inmediatez no está en conflicto con el orden del mensaje, las secuencias, el principio y el fin de la información. Quienes conectan la radio o la televisión deberán tener la suerte de que “en ese preciso momento” se esté dando cuenta del hecho noticioso; pero si sintonizan con el programa comenzado, quedarán sin entender el todo de la noticia y se verán obligados a esperar, cuando menos, al siguiente programa informativo. En internet, por el contrario, es el receptor de la información quien decide cuándo comienza a recibir la información y hasta dónde quiere llegar, sin que ello esté reñido con el hecho de que el periodista digital, simultáneamente, esté actualizando su información: bastará un simple refresco de pantalla para acceder al último minuto.
Por eso pienso que el periodista digital tiene la gran oportunidad –y en esto se parece a su colega de los medios impresos– de apostar por la calidad frente a la cantidad. Tiene la gran posibilidad de profundizar en la información hasta límites insospechados; puede contextualizar cualquier artículo con antecedentes y consecuentes, analizarlo y ofrecer para ello cualquier valor agregado, desde opiniones hasta testimonios de los protagonistas en cualquier soporte multimedia.
Como resumen de estos tres puntos diré que, como internauta, me haré seguidor de aquel periodista digital que sepa cuáles son mis focos informativos de interés y me los ofrezca; que sepa qué necesito saber sobre ellos y me informe de un modo ordenado y jerárquico; y, por supuesto, que me ayude a entenderlos, no a través de la opinión sino del análisis y la contextualización.
Con estos valores y modos de conducta asumidos, el periodista digital sí que podrá aprovechar las ventajas que le brinda internet y de las que no disfrutan sus colegas de otros medios:
2º.- La posibilidad de interactuar con su audiencia, de modo que los informados se pueden convertir también en informadores.
3º.- Una autoevaluación constante sobre su eficacia y valía profesional, que puede medir por las respuestas y opiniones de su audiencia, más allá del examen tradicional que hasta ahora sólo competía a sus jefes.
– La forma de relatar (y aquí es donde sí se produce un giro radical con respecto a otros medios) rompe las normas lineales, verticales, y se abre a otras posibilidades más enriquecedoras como son las hipertextuales y contextuales, en versiones espaciales con infinitas posibilidades de interrelación.
– Ya no debe elegir entre el texto escrito o hablado, entre la imagen fija o en movimiento, entre el testimonio sonoro o visual para hacer llegar su mensaje: puede acudir a una mezcla de éstas y otras posibilidades multimedia que mejor se acomoden para alcanzar su objetivo de informar.
En cuanto a la redacción
• Por ello, el periodista digital debe dominar el lenguaje más allá de lo considerado como correcto porque de sus palabras dependerá en gran medida la comprensión de su mensaje por parte de un receptor que ha dejado de ser local y se ha convertido en multinacional. Y, además, el idioma crece en importancia por su misión cultural además de informativa.
Capacidad de síntesis
• A diferencia del relato en un medio impreso, los géneros periodísticos tradicionales están teniendo un difícil acomodo en la red. La lectura, decimos, ya no es “vertical” y por eso un texto largo que obliga a un continuo desplazamiento por la pantalla termina por ahuyentar al internauta porque, independientemente de su interés, cansa a la vista.
• El periodista digital debe aprender a escribir mucha información en poco espacio, y valerse de otros soportes (el PDF, por ejemplo) para ofrecer a su usuario la posibilidad de descargar para imprimir el “texto tradicional” en toda su extensión.
Capacidad de jerarquización
• Aunque las investigaciones en el terreno del lenguaje digital aún son escasas –o, para ser más exactos, están en pleno proceso pero sin conclusiones generalizables–, pienso que es probable que internet resucite la pirámide invertida (ordenar los datos de mayor a menor según su importancia informativa) que en los medios escritos ya se daba por superada.
• El periodista digital debe mantener la tensión de su usuario porque un solo bajón de su interés le puede llevar con un clic del ratón lejos de su alcance... y con pocas probabilidades de retorno. Pero lo hará si sabe que su periodista tiene ordenada y jerarquizada la información.
Capacidad de contextualización
• Las posibilidades que abren los hipertextos no deben utilizarse sin control. El exceso de enlaces, lejos de facilitar la navegación, terminan por abrumar y, como hemos dicho, incluso hacen perder el hilo conductor al usuario.
• El periodista digital tiene que ser capaz de ordenar convenientemente todo el contexto informativo y, siempre que pueda, con sus propias palabras, sin necesidad de acudir a enlaces con terceros.
En cuanto al conocimiento del medio
Capacidad de organización y distribución
• Ya hemos dicho, pero insistimos en ello, que uno de los grandes enemigos de la red es su infinito contenido que puede abrumar por caótico. El periodista digital está llamado a luchar contra el caos y contribuir, con su propia organización y sistemas de distribución, a imponer criterios de orden.
• El periodista digital que se entrene como organizador y consiga sistematizar su trabajo de un modo fácil y práctico para el conjunto heterogéneo de usuarios verá recompensado su esfuerzo, con toda probabilidad, con la fidelización que conseguirá entre sus visitantes.
• La correcta y práctica organización de contenidos, junto a los métodos que permiten un acceso simple y rápido a los canales de distribución, siguen siendo dos de los bienes más preciados en la red.
Control de almacenamiento y recuperación de información
• El periodista digital debe predicar con el orden de sus materiales: ser capaz de organizarlos por sistemas reconocibles (temáticos, cronológicos, etc.); crear un archivo simple y accesible para todo internauta que desee acceder a su trabajo histórico; establecer un sistema de búsqueda que emplee los menos pasos posibles; proporcionar el material informativo en diversos formatos y plataformas para que pueda ser utilizado independientemente de posibles limitaciones tecnológicas del usuario...
Capacidad de trabajo en equipo con otros profesionales
• El que defendamos que la definición de periodista digital no es la misma que la de periodista multimedia no anula un hecho real: la necesidad, ineludible y fundamental, de que el nuevo profesional colabore de una forma estrecha, como un auténtico equipo, con otros profesionales que intervienen en el proceso de difusión de la información: diseñadores, documentalistas, programadores, técnicos en la producción multimedia...
• Aunque lo anterior pueda parecer una evidencia innecesaria de recordar, pienso que merece la pena insistir en esa importancia del trabajo en equipo porque, desgraciadamente, la colaboración entre distintos profesionales en los medios tradicionales suele brillar por su ausencia. En los periódicos diarios, donde tengo una mayor experiencia, hasta unas relaciones tan elementales como deberían ser las del redactor con el fotógrafo y el diseñador suelen estar presididas por la confrontación en lugar de la colaboración. Y en el medio digital esa colaboración interdisciplinar va a ser no sólo conveniente sino imprescindible, y el mejor camino para ello es que el periodista digital “aprenda a saber” qué pueden hacer los demás y hasta dónde pueden llegar para que el mensaje informativo llegue antes y mejor al receptor.
En cuanto a la tecnología
Manejo de programas
• Es evidente que si el periodista digital se encarga además de la gestión de sus contenidos, su labor se verá facilitada si domina programas relacionados con el diseño de sitios web y con el protocolo de transferencia de ficheros.
• Estos programas, en los últimos años, están evolucionando al mismo ritmo –o superior– que la propia red. Por tanto, cuando decimos que el periodista digital debe manejar programas relacionados con la gestión digital de la información no queremos referirnos a un software en concreto, sino al funcionamiento general. El periodista debe conocer, antes de nada, su filosofía de utilidad, qué hace y qué no puede hacer, cómo sacarle mayor rendimiento, etc. Si absorbe esta filosofía será mucho más fácil que, en cualquier momento, pueda entender y manejar las herramientas concretas de que disponga él mismo o el medio para el que trabaja.
Manejo de herramientas para la interactividad
• Las posibilidades de relación fluida entre informador e informado que los medios digitales abren, es una de las grandes bazas de éxito de la red. Por ello, para que el periodista digital pueda sacar el máximo rendimiento a esta característica, parece imprescindible su entrenamiento en el manejo de herramientas interactivas. Por el momento –es imposible saber cómo será mañana– las más utilizadas son las que facilitan el diálogo emisor-receptor y la recepción de información solicitada –formularios, encuestas–, las que crean comunidades virtuales de participación o las que facilitan al receptor la personalización de contenidos.
Personalmente pienso que ese futuro exclusivamente digital al que se refiere el profesor Salaverría está todavía lejos. Lo cual no impide que coincida con él en todo lo demás, en el sentido de que periodistas tradicionales y digitales se estén mirando con recelo, cuando no con enfrentamiento, en un mundo profesional que está evolucionando a velocidad de vértigo y que, guste o no guste, está conformando un futuro irreversible. Y esto es malo, perjudicial para la profesión. Si uno de los componentes que son imprescindibles para ser periodista es la curiosidad, que lo es, creo que cuando menos todo profesional debería asomarse con ella a lo que desconoce de su propio mundo: tanto el joven que ignora los medios tradicionales, como el veterano que se siente mayor para entender ese futuro que ya es presente.
Por eso, hoy como nunca, independientemente del medio, de los métodos, de las técnicas, de las habilidades, de los soportes, lo importante es ejercer el buen periodismo que demanda y merece la sociedad. Y el buen periodismo sólo puede ser ejercido por los buenos periodistas a los que los árboles no les impide ver el bosque; a los que los medios no les impide ver su objetivo: el servicio a la sociedad en busca de un futuro mejor para todos.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Acerca del periodista digital [1]
El problema es que el texto es largo y yo, aquí donde me ven, siento cierta piedad por mis lectores. Así que he dividido la cosa en dos partes para intentar hacerla lo más digestible posible. Vamos pues con el capítulo uno.
Por ello debo decir, desde ahora mismo, que estoy al cien por cien de acuerdo con Randall y creo por encima de todo en el buen periodismo y que éste es universal, también, independientemente del medio por el que se transmita. Si no hay un periodismo oriental y otro occidental, tampoco hay un periodismo escrito y otro radiado, un periodismo analógico y otro digital. “Tan solo hay un periodismo bueno y otro malo. Y ambos son universales”.
Creo que este preámbulo es imprescindible antes de sumergirnos en las características que deben acompañar al periodista que quiere y puede realizar su misión desde un medio digital. Lo que distinguirá a este profesional de sus compañeros de otros medios más tradicionales serán los métodos, las técnicas, pero nunca los objetivos: la práctica de un periodismo honesto, al servicio de la sociedad y de la verdad, basado en los hechos y no en los rumores y que transmite con claridad todos los mensajes que los ciudadanos necesitan saber porque son los auténticos titulares del derecho a la información.
- Respeta y defiende los valores fundamentales de los ciudadanos y de la comunidad a la que se dirige.
- Huye del sensacionalismo, afrontando las informaciones delicadas con el máximo respeto hacia las personas implicadas y sus derechos, y con respeto a los derechos y las sensibilidades de los receptores de la información.
- Es cuidadoso, veraz y respetuoso con la ley y con los derechos de las personas.
- La objetividad: porque él no está para opinar, manipular ni tergiversar sino para tratar toda información con seriedad y respeto. Los ciudadanos no buscan rumores ni suposiciones sino datos irrefutables porque son evidencias. La misión del periodista no es la de enjuiciar sino la de ofrecer los elementos relevantes y necesarios para que los ciudadanos sean quienes juzguen y lo hagan con acierto.
- La profundidad: es misión del periodista llegar hasta el fondo de los asuntos sobre los que informa, y para ello debe averiguar todos los datos precisos y verificarlos cuantas veces sea preciso.
- La precisión: el rigor significa cuidar hasta el último detalle o dato secundario de la información. Si el periodista escribe mal un nombre o se equivoca de fecha, el receptor de la información pensará, y con razón: “Si falla en datos tan elementales, ¿cómo voy a dar credibilidad al fondo de la información?”.
- La pulcritud: el dominio del idioma y su plasmación con exactitud (sea en una página de papel o en una digital) es un punto de partida irrenunciable para cualquiera que se quiera llamar, sin más, periodista, porque el idioma es su materia prima.
- amplía constantemente la cantidad y calidad de sus fuentes, alejándose de la excesiva proximidad y abriéndose a todo el espectro social;
- somete a sus fuentes a un constante chequeo de fiabilidad, lo cual no significa que sea desconfiado sino prudente;
- nunca cede a las presiones externas ni de los protagonistas de los hechos porque sabe que lo que divulga es la verdad, y una verdad necesaria que debe conocer la sociedad.
- En cuanto al medio: hasta ahora, eran precisas grandes inversiones para poner en marcha un medio de comunicación (prensa, radio o televisión) y, por tanto, eran pocos los miembros de la sociedad que podían hacerlo. A partir de internet, cualquier persona, con una mínima inversión, puede convertirse en propietario de un medio de comunicación en línea.
- En cuanto al informador: hasta ahora, se precisaban estudios universitarios o largas experiencias laborales y acceso autorizado a un medio para ser considerado un profesional. A partir de internet, cualquier persona con acceso a la red puede convertirse en informador.
Este panorama propicia que triunfe la parte digital sobre la parte periodística. De momento, parecen más idóneos para el medio los profesionales que son rápidos buscando por la red, manejando software de publicación digital, integrando textos, vídeos, fotografías y sonido con gran rapidez... todo ello en detrimento de una información serena, pausada y trabajada durante el tiempo que sea preciso.
[Continuará]
PS. A algún presunto colega le debió de gustar tanto lo que decíamos Randall y servidor, que tiempo después lo aprovechó como propio para dar conferencias y tal. Yo, personalmente, me pondría rojo de vergüenza si me pillaran robando de forma tan torpe y, encima, dándome la razón en que hago bien en inquietarme por el futuro del periodismo según algunos presuntos periodistas. Eso sí: a lo que internet no ayuda, por ahora, es a pillar cojos.
miércoles, 29 de octubre de 2008
El bosque del periodismo
Cuando en septiembre de 2007 The New York Times decidió, como ya hicieran otros grandes, renunciar a la fórmula de pago para poder acceder a su edición digital, los resultados fueron tan inmediatos como espectaculares: de los 11.819.000 visitantes únicos que había registrado en agosto de ese año saltó a los 19.404.000 solo dos meses después, en octubre de 2007; de los 119 millones de páginas vistas en agosto, a 181 millones en octubre [Fuente: comScore]. El gigante de la prensa había aprendido, mal que le pesara, una lección evidente: la nueva sociedad, el nuevo consumidor de la información se sacia cada vez más en la fuente digital, en detrimento del papel, pero no está dispuesto a pagar por el chorro de noticias. Una paradójica evidencia, si se quiere, pero repleta de lógica en este mundo globalizado que entre todos hemos construido. El acceso universal a la información permite seleccionar, también, hasta dónde se está dispuesto a pagar por estar informado. Y si, en igualdad de condiciones de garantía, un medio ofrece la información gratis, parece absurdo decantarse por otro que pide el número de la Visa.Stop and think about where you are reading this column. If you are one of the million or so people who are reading it in a newspaper that landed on your doorstop or that you picked up at the corner, you are in the minority. This same information is available to many more millions on this paper’s Web site, in RSS feeds, on hand-held devices, linked and summarized all over the Web". [David Carr, en The New York Times el martes 28 de octubre de 2008]
Todo lo que rodea al futuro de los periódicos se está convirtiendo en un apasionante Viaje al Centro de la Prensa, donde cuanto más se avanza más oscuro se vuelve. Y aquí no se trata de espolear a los agoreros de la tinta, a cuantos están empeñados en quemar y enterrar al papel más pronto que tarde, pero tampoco de quedarse como pasmarotes ante una fuerza natural que avanza con inercia ingobernable y a la que algunos parecen enfrentarse con la resignación del papá editor y de su hija imprenta. Si la sociedad cambia, los medios de comunicación cambian. O por lo menos deberían hacerlo para sobrevivir, toda vez que han demostrado, la gran mayoría, que siguen siendo igual de fuertes en la red que en el papel, porque esa misma sociedad es cambiante, sí, pero en los medios, y no en el fondo de la cuestión, que es el mensaje, donde sigue demostrando su fidelidad a recibirlo de su cabecera de siempre, de la que se fía, en la que confía, porque para algo se ha labrado una marca de prestigio.
Los grandes medios, y los pequeños, se están moviendo, aunque muchas veces con una celeridad proporcional a su peso. Y la platea del escenario mediático, mientras tanto, sigue absorta con los trucos de los prestidigitadores que reducen todo a una cuestión de cifras empresariales, donde prima la reducción de personal bajo la chistera del periodista polivalente que cubrirá la noticia por tierra, mar y aire. Pero no es eso. Yo, por lo menos, no soy quien para juzgar si en una Redacción sobran o no profesionales de la información, pero sí he constatado, en muchas, que lo que falta es una predisposición a afrontar los nuevos tiempos con nuevas técnicas, nuevos medios y nuevos lenguajes. Mejor dicho, con nueva mentalidad. Pero, lamentablemente, siguen siendo demasiados los que piensan que el nuevo periodista es el que sabe manejarse con Photoshop, que es como si los periodistas de la vieja guardia fueran expertos linotipistas. O será que los árboles de los medios siguen sin dejar ver el bosque del periodismo.