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jueves, 5 de agosto de 2010

Un gran seminario en Caracas

Conocí a Carmen Riera hace ahora diez años, cuando andábamos por Caracas echando una mano en los periódicos de la Cadena Capriles y ella fue fichada para hacerse cargo del área gráfica de Últimas Noticias y El Mundo, cabeceras a las que luego les nacería un hermanito deportivo, Líder. Carmen es una de las miles de causas por las que me enamoré de Venezuela ya en mi primer viaje y donde intuyo que pasé una vida anterior, porque si no no entiendo cómo es posible querer tanto a un país.

En esta década he tenido la fortuna de verme bastante a menudo con Carmen, bien porque yo iba hasta su casa o porque ella venía a la mía, a los congresos organizados por la SND (Malofiej, ÑH) en Pamplona, Zaragoza y Barcelona, amén, claro, del constante contacto gracias a esto de internet. Carmen tiene muchas, muchísimas virtudes, pero para no ponerla colorada destacaré solo tres: que le acompaña un gran talento, que tiene una capacidad de trabajo increíble y que se está riendo todo el santo día.

Imagino que animada por los congresos a los que asistía en Europa y América, Carmen se lio la manta a la cabeza en forma de Cadena Capriles y desde 2007 organiza en Caracas y para todos los periodistas venezolanos el Seminario Diseño de la Información, al que este año, en su cuarta edición, mi amiga me invitó como ponente y sobre la que ya dejé algo escrito aquí.

:: EL FACTOR HUMANO

Y de lo que allí hablamos durante dos intensos días poco voy a decir, porque ya hay excelente información en la página web del Seminario, donde se puede consultar desde el completo programa que cumplimos hasta los resúmenes de todas y cada una de las ponencias. Me quiero centrar en el contacto humano, porque fue increíble el poder compartir conocimientos con un variopinto auditorio cercano a las cuatrocientas almas entre estudiantes y profesores de Comunicación y periodistas de prensa, radio, televisión e internet de todo el país.


De pie: Miguel Ángel Capriles, Mauricio González Venegas, Diego Méndez, Toni Piqué, Paco Sancho, Andrea Hoare, María Eugenia Arias y Gabi Schmidt. Agachados: Nathalie Alvaray, Carmen Riera, Gonzalo Jiménez, Claudio Napolitano, Christian Espinosa y Chiqui Esteban.

Además, junto a Carmen pude volver a reunirme con viejos y buenos amigos de la Cadena, con Miguel Ángel Capriles a la cabeza, y con profesionales como la copa de un pino y con los que en distintas etapas he trabajado codo con codo. No quiero dejarme a nadie pero necesito citar a la gesticulante Nathalie Alvaray, metida ahora en todo el proceso de integración de redacciones, y que es tan buena amiga como fiera ejecutiva; al incombustible Erys Alvarado, capaz de hacer cuatro cosas a la vez y todas bien; y, por supuesto, a mi Hilda Carmona, un ejemplo de trabajo y creatividad periodística en estado puro.

Estos congresos, además, sirven para volver a ver a colegas amigos, desvirtualizar a otros y conocer a algunos, tan buenos, que uno se pregunta por qué no sabía nada de ellos. Entre los primeros estaban Toni Piqué y Chiqui Esteban, con quienes formé el trío de los españolitos, y Christian Espinosa, el amigo ecuatoriano que más sabe de telefonía móvil al servicio del periodista. Desvirtualicé a la gran Gabi Schmidt, diseñadora mexicana a la que llevo tiempo siguiendo su trabajo, a Diego Méndez, un muy buen diseñador de Puerto Rico, a Mauricio González Venegas, cabeza visible de un enorme equipo de periodistas del colombiano El País que está ganando, con justicia, todos los premios con su Reportaje 360 (por favor, échenle un vistazo), y a Luis Carlos Díez, el rey de las redes sociales en Venezuela. Y, en el capítulo de primeros encuentros, conocí a Gonzalo Jiménez, de la Cadena Capriles, a las académicas María Eugenia Arias y Andrea Hoare y, del mundo de la publicidad, al fotógrafo Claudio Napolitano y a la ejecutiva María Elena Días Teixeira.

:: EL FACTOR PROFESIONAL

Ya llevo rato haciendo mantequilla, pero es lo que hay, la pura realidad: profesionales excelentes que nos abrieron los ojos pero, sobre todo, las mentes. Fue curioso el comprobar que, sin estar en absoluto de acuerdo, todos terminamos insistiendo y resaltando cuestiones imprescindibles y globales para el ejercicio profesional y que van mucho más allá del diseño de la información o, mejor dicho, de los aspectos estéticos del diseño de la información. Con ejemplos, con discursos, de cualquier forma todos coincidimos en la primacía de la formación intelectual sobre la técnica, el trabajo en equipo, el empeño por aprender, la constancia y un puñado de cuestiones tan interesantes que les invito a que las lean todas y cada una en la web del Seminario a la que ya he dejado enlace.

Un placer y un honor formar parte ya del SDI. A Carmen, mi reinamora, y a todo su equipo, un millón de gracias por su organización. Mejor, imposible.

lunes, 2 de agosto de 2010

Los sótanos de Maiquetía

El cabo del miedo tiene veintinada años pero lleva la visera hasta el hueso de la nariz que le obliga a ir erguido. Morenazo esquelético, rapado el cogote sin pelillos sobresalientes, cruza las manos tras la casaca de su uniforme de la Guardia Nacional y grita a la cola sin mirar a nadie: “Sapatos, sinturones, objetos, todo de bolsillos a la bandeja”. Sé que es cabo porque lleva un galón en la hombrera y es uno de los cientos que cuidan de la seguridad en el área de embarque del aeropuerto de Maiquetía. Es uno más de los tropecientos agentes de seguridad que me han pedido el pasaporte y me han preguntado que qué he hecho en Caracas y dónde me he hospedado. Cada dos pasos.

Al aeropuerto internacional de Venezuela hay que ir con tres horas de adelanto, pero al final son cinco porque el vuelo sale con dos más de retraso por cortesía de la Guardia Nacional, que por lo visto ven un Iberia y se ponen como tensos, en prevengan.

Y es al ver tamaño despliegue policial en la Terminal cuando uno empieza a entender por qué la capital está desierta de protección, donde los malandros armados campan a sus anchas recolectando BlackBerrys en semáforos, atascos y donde sea, con total impunidad. Mi amiga, atascada con su Ford y bloqueada por carros por todas partes, ya ni se asusta cuando el malandro de guardia le golpea en el cristal, le enseña la pipa, le obliga a bajar la ventanilla y con un profesional “señora, exprópiese el selular” le invita a que se lo entregue sin que el resto de atrapados conductores hagan nada por la atracada señora. Los móviles, en Caracas, son todos BlackBerry y el mercado negro está más que asegurado.

Así que mientras Caracas sigue en el medallero de las ciudades más inseguras del mundo, donde cada fin de semana las muertes violentas superan la treintena, donde la Policía Metropolitana anda deteniendo más por dentro que por fuera, el grueso de la Seguridad Nacional se concentra en el aeropuerto internacional, no vaya a ser que la monja de Cáceres intente traficar con más dulce de leche del permitido.

De entrada, es otro imberbe de los boinasgranates el encargado de dar la bienvenida a la cola de facturación de Iberia y largarte el primer interrogatorio, tan metido en su papel que hasta se adivina su gozo protagónico en el lance. Paso, pero la azafata siguiente me advierte: ¿Lleva alimentos en la valija?” “No… mmm… sí, una caja de chocolates que me han regalado” “Pues sáquela y llévela con usted, porque los alimentos son lo primero que requisan”. Así lo hago.

La siguiente hora fue normal, nada, tres o cuatro peticiones de documentación con interrogatorio, sin más. Hasta que entrando al área de embarque comienza el rito de descálcese, cálcese, descálcese, cálcese, un, dos, un, dos, y un par de escáneres por si el anterior tenía algo fundido. Al final, consiguen que uno no pierda el equilibrio mientras se acordona los zapatos a lo zancudo mientras responde qué ha venido a hacer aquí y dónde se ha hospedado.

Ya en la puerta de embarque, donde sigue habiendo más uniformes que paisanos, la azafata de Iberia lanza al aire el nombre de la decena de pasajeros que deben presentarse urgentemente en el mostrador y que, como ya habrán adivinado, incluía al SANCHO/FRANCISCO. Falta menos de media hora para el despegue previsto pero qué más da. Las autoridades nos requieren para bajar con chaleco fosforito a las catacumbas aeroportuarias para revisar nuestro equipaje. Allí, en medio de un sótano abierto y apenas alumbrado por dos bombillas huérfanas, un mostrador de caballetes ajados hace batería tras el que se alinean más boinasgranates abriendo las maletas del personal. El suelo, de mugre y agua como para apoyar la mochila.

A los que me preceden (hay que hacer cola, como en el súper con cajeras) les destrozan el plástico protector de la maleta por el que minutos antes les habían cobrado 30 bolívares fuertes [más de cinco euros al cambio oficial]. A la señora de delante, efectivamente, le deshacen su equipaje con la delicadeza de Eduardo Manostijeras hasta que, claro, emergen los dulces y las chocolatinas. Los paquetes con las golosinas para los sobrinos son abiertos con finura, a tirones, y el boinagranate le da un mordisco a una tableta para cerciorarse de que no es el chocolate del moro. “Meta todo y váyase”.

Me toca. Mi maleta es esa gris sobre el charco, sí, la que no lleva plástico porque es de las rígidas. Combinación y llave. Apertura. Allegro ma non troppo. Dos golpes a las tapas por si los dobles fondos. Nada de jalar. El neceser. Espuma, sí. Y va a por mi querido y precioso termo, envuelto en una funda de tela. Ni lo saca. Lo agita como si me fuera a preparar un cóctel para cerciorarse de que nada suena en su interior. OK. Cierre la valija. Y me doy la vuelta, confiado, para juntar las dos partes y terminar de colocar la ropa que desborda. Váyase.

Arriba de las mazmorras la cosa va al paso. Por el finger vamos entrando en dos filas obedientes, los hombres pegados a la izquierda y las mujeres a la derecha. A pedo burra y olor a Auschwitz. Cacheo antes de llegar a la cabina. Y aquí sí que me tocan los huevos, quiero decir, literalmente, no como las veces anteriores. A un pasajero que se cuela por despiste el cabo del miedo le espeta un “hey broder, a la fila”, así de colega, que para eso nos conocemos de tiempo.

El avión sale con dos horas de retraso. Durante todas esas horas no he visto que a los pasajeros de ninguna otra aerolínea les hicieran lo mismo, solo a los de la española. Pero bueno, a intentar dormir.

A intentar dormir pensando en cosas agradables, por ejemplo, sí, en los innumerables amigos venezolanos que tengo y a los que adoro y que me besan y les beso y que son emprendedores y cariñosos y hospitalarios hasta decir basta y trabajadores y enamorados de su país y enamorados de la cultura y luchadores del progreso y que me han tratado a cuerpo de rey durante una semana. Es tan bueno el recuerdo que, en vez de dormirme, me espabilo y recuerdo que cuando dos días antes les pregunté si nada había cambiado desde la Venezuela del 2002 sobre la que escribí primero me dijeron que no, pero luego se miraron entre ellos y me confesaron que sí.

Cuando llegué a casa y abrí la maleta, el precioso termo ya no estaba allí.

viernes, 18 de abril de 2008

El cementerio de horas

Los aeropuertos son tremendos cementerios de horas enterradas vivas. Los aeropuertos son campos de concentración consentidos por seres de mucha vida que matan su irretornable tiempo, con lágrimas de impotencia y resignación, por orden de la superioridad. Los aeropuertos son un denigrante gulag al que nos ha mandado a todos alguien que ha vencido en la guerra pero no se le reconoce, que es el terror.

Los terroristas mataron a muchos en las torres gemelas pero nos encarcelaron a todos y son ellos los que han cumplido con su objetivo, que no es otro que conseguir que del primero al último vivamos con pavor: los inocentes tienen miedo de los malos, los malos de los buenos, los buenos de los inocentes. Los buenos, en realidad, no pasan de presuntos, porque permitimos que maten nuestro tiempo en colas interminables y de antelación absurda para llegar a un control donde nos humillan hasta dejar en calcetines y con los pantalones al pairo, mientras clavan sus ojos sabuesos en el cogote, como si ya de por sí fuera poca la tensión malabar que hay que hacer para sujetar las tres bandejas que llevan ordenador, cinturón, chaqueta de marca, reloj, gafas y centavos. Y que no pite, Dios mío. Los estados de derecho han invertido su orden y ahora todos somos culpables mientras no demostremos nuestra inocencia.

Entramos, después de la gran humillación, en los corredores de la terminal, que son los de la dignidad terminal, donde ejecutivos multiculturales y madres multirraciales con críos al pecho caminan con la cabeza gacha, todos denigrados, mientras cumplen tan absurda condena mirando escaparates que les aburren y comprando bobadas que no necesitan y que además deberán tirar en el siguiente control porque viajar con eso no está permitido.

La estampa de los aeropuertos es la prueba viviente de que el terrorismo ha podido con todos nosotros, con el que manda y con el que obedece. Se invierten millonadas en todo menos en saber cómo detener con efectividad a un solo terrorista sin tener que humillar a millones de ciudadanos que pasan miedo, verdadero miedo, y que les provoca no solo el terrorista de carné.

Aeropuerto de São Paulo-Guarulhos, jueves 17 de abril de 2008, 13:00 horas. Faltan tres para que despegue el vuelo IB-6826 con destino Madrid.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Periodistas de papel

Capítulo II del ÑH04

En una de las cabezadas que eché en el avión con el que regresaba de Barcelona, ayer de madrugón, me vi como el protagonista de saben aquel que diu que iba un tío por la autopista a toda pastilla y en sentido contrario, haciendo slalom para esquivar a todos los que venían de frente, cuando escuchó por la radio: “Interrumpimos nuestra programación para dar un aviso urgente a los usuarios de la autopista: tengan mucho cuidado porque hay un loco que va en dirección contraria”, y el tío pensó: “Joer uno… ¡pero si son cientos!”.

Y no es broma porque, cuando me desperté, el dinosaurio todavía estaba allí. Oído lo oído en el Congreso de Barcelona (se puede repasar el programa en este PDF), casi todos los gigantes representantes de la Prensa impresa regional y nacional de este país siguen sin ver (o lo que es peor: querer ver) el tsunami digital que tienen enfrente y, en resumen, parecen pensar que es una leve brisa que les pasará de costado sin apenas despeinar. Así que entonces, como cien mil moscas no pueden equivocarse, me pongo a asumir que soy yo el que va contracorriente, de los pocos que cree que es tal el autismo de los periodistas de papel que los medios digitales los sumirá si no espabilan.

Los caballeros de la mesa redonda alargada. José Manuel Calvo, subdirector de El País; José Antonio Carrizosa, director de Publicaciones del Grupo Joly; Jordi Juan, director adjunto de La Vanguardia; servidor; Mario Tascón, director de Contenidos de Prisacom; y Jose Manuel Fernandes, director de Público (Portugal). Foto: Desaparecido.

Hemos estado hablando, como ya dije, de rediseños periodísticos pero también del presente y futuro del periodismo impreso y digital. Sobre el papel, ha sido un año de pequeños/grandes cambios estéticos, empezando por El País, Marca y La Vanguardia pero también de otros poderosos como Diario de Navarra o el macro Grupo Joly andaluz. Vale. ¿Y para qué la evolución? ¿Para qué rediseñar los periódicos? Pues yo suponía que para crecer, para ganar liderazgo, para arrasar, para apasionar a los lectores existentes e hipnotizar a los futuros; pero… no. Por lo escuchado, los cambios han obedecido, por este orden: a) para 'Virgencita, que me quede como estoy' –o sea, dejar de perder lectores y sobre todo compradores–; b) para 'no lo sé, a mí me dijeron que cambiara la tipografía'; c) para tranquilizar a la acomodada Redacción, de forma que los cambios fueran tan imperceptibles como para convencerles de que no iban a tener que trabajar más, distinto y mejor.

Si a esto le sumo que de convergencia de Redacciones, de sinergias, de oportunidades de multidifusión de mensajes lo más profundo que escuché es que, en un diario, los jefes del papel y de la web se sientan cerca para intentar averiguar qué carajo hacen uno y otro, apaga y vámonos. Bueno, ahora que lo pienso, hay un pensamiento que creo que lo resume todo (se dice el mensaje pero no el mensajero, pero es un periodista que manda muy mucho en un muy grande periódico): “Vivimos momentos de grandes dudas ante unos cambios que nadie sabe muy bien hacia dónde nos llevan”. Hombre, no lo sabrá él, ni su medio, pero yo por lo menos ya sé que para él y otros muchos voy en dirección contraria.

Lo más deprimente fue constatar que, ni siquiera, nadie sabe a qué se refiere cuando habla de integración de redacciones o convergencia de medios. ¿Tan difícil es entender que de lo que se trata, hoy como ayer, es de servir a los ciudadanos el mejor contenido posible y que lo absolutamente secundario es por qué canal se distribuye, sea papel, web, radio, PDA, teléfono, televisión o a tamborrazos? ¿Tan difícil es entender que la razón de ser de este negocio son los contenidos y que es el cliente el que elige por qué canal quiere recibirlos? ¿Hay alguien ahí?

Y, si no fuera por tanto como está en juego, resultaría hasta divertido comprobar el laberinto de paradojas en las que muchos de ellos andan enredados. Por ejemplo, aquellos (más de uno) que tras defender que el mejor periodismo se hace en los periódicos y que eso los lectores ni lo ponen en duda, admiten que si no fuera por las promociones (ya saben: una cuchara gratis con su ejemplar de lunes a sábado y, el domingo, la sopera) se iban al garete.

No sé qué es peor: si el miedo o la ignorancia. Claro que, en mi faceta de consultor de medios de comunicación, debería alegrarme porque a este paso tengo trabajo para siglos.

PD.- Mi capítulo de agradecimientos para este ÑH04:

  • a Javier, Álvaro et al. por su curro pero, sobre todo, su talento;
  • a Mario, por proyectar un presente y un futuro que no quieren ver los que no quieren ver;
  • a Herminio, por provocar discusiones tan límites como lógicas... y divertidas;
  • a Carlos, mi querido Hemingway, por demostrar que la pasión por el periodismo no es cuestión de edad sino de vocación;
  • a Txema, porque ha nacido una estrella.
  • al puñado de estudiantes que acudió desde mi fcom, porque además de pasárselo estupendamente (que es lo importante) creo que aprendieron un montón sobre el mundo en el que pronto se van a sumergir. Sus preguntas y reflexiones fueron de lo mejorcico.
  • y a Octópodo, por conseguir con su trabajo ¡de estudiante! para mi Universidad una plata de premio, que es oro molido para los que nos empeñamos en enseñar que, después de todo, hay vida ahí fuera. A lo mejor no lo estamos haciendo tan mal.
He dejado un puñadico de fotos en Flickr.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Un congreso muy gráfico

A estas horas me estoy perdiendo la presentación del libro y, lo que es más grave, el cóctel. A estas horas últimas del miércoles 21 de noviembre está arrancando en mi adorada Barcelona el IV Congreso 'Lo Mejor del Diseño Periodístico España&Portugal 2007', en el que me embarcaré, D.m., mañana por la mañana vía pajarico foral. Es el congreso en el que vamos a hablar un montón de diseño periodístico, como su propio nombre indica, y que es el desenlace previsible y previsto de los premios ÑH04, en los que he tenido el honor de formar parte del jurado y cuyo fallo se hizo público el 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís. [Gracias, aunque atrasadas].

Esta noche me estoy perdiendo el cóctel, digo la presentación del libro en el que se recoge el mejor diseño periodístico del año en España y Portugal. Un libro eminentemente gráfico, con reproducciones de lo mejorcico (o por lo menos premiado por nosotros) que se publica en esta península. Como no llego, por lo menos comparto con los lectores de este rincón el minitexto que, como miembro del jurado, escribí y que si no me lo han censurado (es broma, Javier), dice tal que así:

Aquí estoy, en primera línea del jurado, dispuesto a jugármela eligiendo a los ganadores. Sólo con ver la calidad de mis compañeros me tranquilizo... o me pongo más nervioso. O yo qué sé.
Falta explorar más

Sobre las largas mesas de la Facultad hemos visto miles de páginas. Lo más duro, para un jurado novato como yo, ha sido decidir en poco tiempo si cada trabajo que tenía delante “valía o no valía”. ¿Puedo, en segundos, valorar las horas de trabajo que se encierran en cada trozo de papel? Lo más sensato es abstraerse y concentrarse en las bases. Con ese prisma, y poco a poco, han comenzado a relucir unos más que otros. El hecho, además, de ser diez personas –bien distintas en su forma de ser y de percibir– las que votan da cierta tranquilidad y seguridad de que los juicios finales son lo suficientemente sensatos.
La sensación que me queda, sin embargo, es la de no haber visto grandes obras rompedoras. Los periódicos, todavía, tienen mucho que explorar para situarse como deben en el escenario de la comunicación del siglo XXI: los códigos han cambiado, la sociedad receptora de mensajes poco tiene que ver con la de no hace ni una década y, sin embargo, da la sensación de que los periódicos siguen enfrascados en los mismos esquemas de hace años; por decirlo suavemente, sí es cierto que evolucionan, pero no revolucionan y, a lo mejor, es eso lo que está esperando una sociedad cada vez más “empantallada”. Ojalá entremos de una vez por todas en un nuevo mundo para los periódicos.
Supongo que tendré huecos para escribir desde allí, pero por si acaso aconsejo consultar el programa [PDF] porque es sabrosón de verdad. Me atrae, sobre todo, el fuego cruzado que se adivina entre el papel y la web; entre medios rivales y complementarios; entre convergencia o trincheras separadas. El viernes moderaré, si soy capaz, una mesa redonda de primera división que, bajo el título (ahí es nada) 'Por qué se rediseñan los diarios. Presente y futuro de la prensa de papel y del soporte digital', reunirá a estos ocho fieras: Ignacio Escolar, director de Público, España; José Manuel Fernandes, director de Público, Portugal; José Antich, director de La Vanguardia, España; Juan Varela, director de adn.es, España; José Antonio Carrizosa, director de Publicaciones del Grupo Joly, España; José Manuel Calvo, subdirector de El País, España; Eduardo Inda, director de Marca, España; y Mario Tascón, director de Contenidos de Prisacom, España.

Si salgo vivo de ésta prometo contarlo.

sábado, 19 de mayo de 2007

Adiós con el corazón

Dentro de un poco nos vamos a cenar a casa de Óscar (aquí son seis horas menos que en España). Todo el equipo de Última Hora nos ha montado una fiesta a mi compadre Armando y a mí a base de asado y, claro, surubí, para despedirnos. Después de año y medio viniendo todos los meses a Asunción, cerramos una etapa porque ya parece que planean solos y mejor.

Me queda en el corazón ese sentimiento encontrado de alivio, porque han sido muchos viajes en poco tiempo, y tristeza, por dejar de ver a un montón de gente maravillosa. Ha sido una experiencia gratificante al cien por cien. Hemos trabajado a tope pero también hemos charlado, comido, bebido y reído. Como debe ser. O sea, nos hemos conocido.

Sobre el trabajo que hemos hecho, este domingo publicaremos los dos un artículo en las páginas de ÚH hablando de ello. Para no romper la ‘exclusiva’, jeje, todavía no lo dejo aquí. A ver si el domingo, ya de regreso en Pamplona, lo cuelgo en este rinconcito (pero no es gran cosa, que nadie se emocione).

Como cierre de este capítulo de consultoría, el jueves nos encerramos con todo el staff del periódico en un salón de hotel, desde las 7:30 de la mañana y hasta las 16:00 (que se dice pronto) para repasar a fondo lo mejor y lo mejorable. Sesión agotadora pero muy productiva. Os dejo con la foto que nos hicimos al final (falta algún asistente, pero son todos los que están).

UN PUÑADO DE AMIGOS. De izquierda a derecha, sentados: Richard, editor de ÚH Digital; Paco, el español; Gloria, editora de Noticias de Apertura; Estela, editora de Política; Jorge, jefe de Fotografía. De pie: Rodney, jefe de Sucesos; Miguel, editor de Noticias de Cierre; Rodolfo, editor de Deportes; Roque, editor de Economía; Marcelo, jefe de Diseño; Miriam, editora de Artes y Espectáculos; Mario Rubén, editor de Opinión; Armando, el brasileiro; Gustavo, editor de Suplementos; y Óscar, el gran jefe. Os echaré de menos.

domingo, 29 de abril de 2007

Sin salir de casa, o qué

Porfa, haz clic en la foto para verla grande y poder leer las placas.

Es curioso. Todavía no he salido de São Paulo y ya parece que estoy en casa. O que, por lo menos, estos buenos amigos me enseñan el camino. Pero no. La Rua Pamplona es una calle importante del centro de SP, una de las que cruza la Avenida Paulista, que viene a ser la Castellana madrileña de acá. A la Avenida Paulista los brasileiros le llaman la Avenida del Matrimonio, porque empieza en la Rua Paraíso y termina en la Rua Consolação.

Dentro de una rato comienzo el regreso, ahora de verdad. Ya hablaremos.

viernes, 27 de abril de 2007

El dilema del paulistano

El lema de la ciudad de São Paulo, tiene narices, es la frase latina Non Ducor, Duco [No soy conducido, conduzco]. Ja. Esta mañana, que ha llegado con un buen aguacero, los atascos de tráfico alcanzaban los 166 kilómetros, que se dice pronto. Pero aquí nadie se pone nervioso porque están acostumbrados a un ritmo de vida al son del tra-tra, que es el de quienes consumen su vida entre el tráfico y el trabajo. Un amigo madrileño me decía, hace bien poco, que estaba feliz porque desde su nueva casa sólo tardaba hora y cuarto hasta la oficina. Wao. Pero esto, a mis pares de esta macrourbe (la tercera del planeta), no les hubiera provocado ni una mueca. Aquí hay que tener cuidado cuando te dicen "vamos a almorzar aquí cerca" porque se te hace de noche en el trayecto. Eso sí: lo que tiene de bueno mientras estás contribuyendo al monumental atasco es que puedes respirar.

Porque el sino del paulistano es éste:
a) si llueve, se lanza con su coche a la ciudad a sabiendas de que va a ser uno de los millones atrapados en un caos circulatorio indescriptible pero, eso sí, con un ambiente respirable porque el agua ha arrastrado las toneladas de porquería ambiental;
b) si hay bochorno, utiliza a lo mejor otros medios de transporte y por tanto se suavizan los atascos pero, claro, casi no puede respirar por la macropolución que como una boina corona la ciudad.

Prometí pruebas del cof-cof de São Paulo y aquí traigo una contundente, gracias a mi compadre Armando, que me hace llegar la portada del diario 'O Estado de S. Paulo', de hace pocos días, ilustrada con esta expresiva imagen cuyo pie reza: "Éste es el aire que el paulistano respira". [Si quieres ver la foto más grandecica, haz clic en ella]. Con ese pie, poco comentario se puede añadir, creo.

Así que el paulistano se levanta cada mañana y tiene que pensar, antes de correr las cortinas para ver qué tiempo hace, si ese día prefiere asfixiarse yendo ligerito a su destino o respirar amuermado en medio de una caravana de chapas mientras se entretiene estudiando el ric-rac de su limpiaparabrisas. Menudo dilema.

POSDATA.- Incorporo al apartado de pruebas la foto de portada de hoy (sábado) del mismo periódico, OESP. El pie dice que la lluvia en vísperas de un puente prolongado provocó el mayor atasco del año en São Paulo con retenciones de hasta 166 kilómetros (¿veis cómo no me invento nada?), cuando la media a esas horas de la mañana de un día "normal" es de "sólo" 94 kilómetros...

Pero, que conste (y aprovecho el añadido para constatarlo), los paulistanos están felices con la belleza caótica de su ciudad. [Una aclaración para quienes pinchen en el enlace anterior: allí se habla de diez millones de habitantes, pero aquí todos hablan de veinte, porque suman todo el cinturón del llamado Grande São Paulo y que son, a la postre, las almas que conviven aquí día a día, todos los días].

domingo, 22 de abril de 2007

Qué Graciosa

CANARIAS A VISTA DE PÁJARO DE HIERRO.- Me suena que aprobé geografía, así que debe ser Graciosa la que se muestra chiquita, al noroeste de Lanzarote. Eran las 15.30 horas (14.30 en Canarias), a 10.200 metros (9.200 en Canarias).

sábado, 21 de abril de 2007

San Pablo

São Paulo es ciento diez Pamplonas y no es una exageración. Tiene más de veinte millones de habitantes y, del viaje Madrid-SP (once horas), la mitad –ahora sí es exageración– te la pasas sobrevolando tejados hasta que tomas tierra. Voy a estar ocho días con mis brasileiros, en el Master em Jornalismo donde siempre aprendo más que enseño. Qué vicio, el de aprender. Aprender en todos los sentidos. Por ejemplo que, como desarrollo humano, deja mi Pamplona doscientas veces más limpia que esta urbe que se despierta todas las mañanas con una contaminación de órdago (prometo pruebas). Urbe en la que tienes que invertir dos tercios de tu tiempo en llegar adonde vas. Si vas por tierra, claro, porque es la ciudad que tiene más inundado el cielo por un tráfico inenarrable de helicópteros, que son los taxis de los que no pueden perder el tiempo para cerrar negocios.

Pero... qué grandes amigos encierro en este trozo. Escribiré y dejaré huellas gráficas de este universo tan familiar. Hablaremos de periodismo, claro. Y de amigos, que es lo importante.

viernes, 6 de abril de 2007

Calanda rompe la hora

Desde toda la vida, pero especialmente entre 1990 y 2005 en que lo hicimos de forma ininterrumpida, vamos cada Semana Santa a Calanda, la cuna bajoaragonesa de mis abuelos (maternos y paternos) y de mi madre. El año pasado faltamos por cuestiones laborales y éste por personales. Pero mi mente está esta mañana con ellos, con todos los calandinos, con toda mi familia y amigos.

Aunque no lo parezca, familia y amigos estamos en ese océano de túnicas y tambores, en 2005.

Allí, cuando el reloj del Ayuntamiento da la primera de sus doce campanadas de mediodía del Viernes Santo, se ‘rompe la hora’. En ese preciso momento, el sonido atronador y rítmico de miles de tambores y bombos (de 0 a 120 decibelios en un segundo) inunda la villa desde entonces y hasta las dos de la tarde del Sábado Santo.

Nadie sabe a ciencia cierta el origen de esta tradición. Las explicaciones sobre su origen van desde las puramente terrenales hasta las que añaden componentes espirituales y religiosos. Según las primeras, los bajoaragoneses conmemoran su salvación de la morisma en el año 1127, gracias al aviso que sobre su llegada hicieron los pastores, a golpe de pandero y de colina a colina, hasta llegar el sonido al pueblo, con tiempo suficiente para que sus habitantes se pusieran a salvo. El hecho de que estuvieran en ese momento en la iglesia, celebrando la Pascua, explicaría que cada Semana Santa se celebre con el toque salvador de los pastores.

Otra versión, transmitida de padres a hijos, se inclina por una lectura más piadosa de la tradición y habla de una tan respetuosa como sonora conmemoración de la muerte de Jesucristo, recordando con el estruendo de los tambores el mismo ruido que envolvió la colina del Calvario (Gólgota) en el momento de expirar el Hijo de Dios, con una sucesión de terremotos, desprendimiento de rocas y la rasgadura del velo del templo. Probablemente, la realidad se componga de fragmentos de ambas versiones.

:: BUÑUEL Y CALANDA ::

El 22 de febrero de 1900 nacía en Calanda un aragonés fundamental: Luis Buñuel. Gracias a las labores de difusión del genial cineasta, la tradición de centrar la celebración de la Semana Santa con un multitudinario toque de tambores y bombos es conocida en todo el mundo. Prueba de ello fue el protagonismo que los tambores de Calanda tuvieron en la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y que fueron vistos y admirados por cientos de millones de personas en todo el mundo. La magia de esta tradición también quedó patente en la Gala del Centenario del Cine Español, en octubre de 1996.

El aura y el sonido de los tambores de Calanda han sido recogidos en multitud de muestras artísticas y populares. Los toques se escuchan en gran cantidad de bandas sonoras, y no sólo en las películas de Buñuel. Los documentales sobre esta liturgia se emiten año tras año por todas las cadenas de televisión y son numerosos los equipos que desde los países más impensables acuden a grabar cada Semana Santa.

Gracias al potochof, en 1996 "coincidimos" con Luis Buñuel.

En su libro de memorias ('Mi último suspiro', Plaza&Janés, 1982), Luis Buñuel dejó plasmadas algunas emociones íntimas y reflexiones personales sobre los tambores de su tierra natal:

...Es una ceremonia colectiva impresionante, cargada de una extraña emoción, que yo escuché por primera vez desde la cuna, a los dos meses de edad. Después, participé en ella en varias ocasiones (...), dando a conocer estos tambores a numerosos amigos que quedaron tan impresionados como yo. En 1980, durante mi último viaje a España, se reunió a varios invitados en un castillo medieval cercano a Madrid y se les ofreció la sorpresa de una alborada de tambores venidos especialmente de Calanda. (...) Todos dijeron haberse sentido conmovidos sin saber por qué. Cinco confesaron que incluso habían llorado.
Ignoro qué es lo que provoca esta emoción, comparable a la que a veces nace de la música. Sin duda se debe a las pulsaciones de un ritmo secreto que nos llega del exterior, produciéndonos un estremecimiento físico, exento de toda razón. (...) Yo utilicé ese redoble profundo e inolvidable en varias películas, especialmente en 'La Edad de Oro' y 'Nazarín' (...).
Los tambores, fenómeno asombroso, arrollador, cósmico, que roza el inconsciente colectivo, hace temblar el suelo bajo nuestros pies".
Como despedida de este melancólico recuerdo, os dejo con un toque de 2005. La espléndida cuadrilla está formada por un puñado de nosotros, ay.

miércoles, 4 de abril de 2007

Despedida con surubí

Dentro de un ratico, a las 4 de la madrugada (las 10 de la mañana en España), me vienen a buscar para llevarme al aeropuerto y comenzar mi tortuoso periplo mensual de regreso a casa, adonde llegaré, si Dios quiere, un día largo después. Ha sido el viaje más duro y triste de los que llevo haciendo al Paraguay desde noviembre de 2005. Qué impotencia he sentido –más de una lo sabe– por no estar en Pamplona con toda la familia y amigos en torno a Ángel.

Hoy martes (aquí sigue siendo martes, aunque el mensaje marque miércoles) he ido a comer con Óscar y con Armando a un lugar, a media hora de Asunción, cuyo nombre lo describe a la perfección: Remanso. Una pequeña 'playa' a orillas del río Paraguay donde un puñado de mujeres se gana la vida cocinando y vendiendo pescado. Allí, en lo que por otros lares llamaríamos chiringuito, hemos degustado todo tipo de peces. Y de mandioca, por supuesto. Qué inmenso, el Paraguay.

Tres encantadoras paraguayas sostienen, de izquierda a derecha, los tesoros del río Paraguay (al fondo): surubí, dorado y pacú.

El almuerzo ha sido como un broche de despedida, un intento de ambos por 'airearme'. Qué importante ha sido para mí el calor con el que los dos me han envuelto desde el domingo.

Hasta pronto, espero.

miércoles, 28 de marzo de 2007

Noticias del extranjero

Un diario brasileiro de cuyo nombre no debo acordarme publicaba, en la portada de su primer número –comienzos del siglo XX–, el siguiente aviso a sus lectores:
"Por causa da grande quantidade de notícias locais, deixamos de publicar nesta edição as notas dos serviços internacionais, aliás muito interessantes". [Por la gran cantidad de noticias locales, no publicamos en esta edición las noticias de los servicios internacionales, que por cierto eran muy interesantes].
De esto último doy fe, sí señor. Las noticias locales y las internacionales siempre luchan por un hueco en el papel. Claro que, a veces, lo que es local para unos (noticias del Paraguay, donde me encuentro) es internacional para el resto. Pero que en cualquier caso son interesantes, no cabe la menor duda.

Sin ir más lejos, hoy hemos publicado la noticia del día: más de diez mil agricultores y campesinos se manifestaron por el centro de Asunción en demanda de sus derechos sociales y económicos más elementales, que el Gobierno les viene negando año tras año. En resumidas cuentas, denuncian que mientras ellos reciben migajas, los funcionarios públicos se ponen las botas.

La manifestación transcurrió con normalidad y sin incidentes. Pero lo que no parece tan normal es que, al lado de la crónica de la protesta, publicamos otra noticia con el siguiente titular: "El Gobierno felicita a los organizadores de la marcha" por lo bien que transcurrió. O sea, de lo que pedís, nada de nada, pero volved cuando queráis, majetes, que sois un ejemplo de manifestantes para todos y así da gusto.

Para mí, lo más sorprendente de escenarios tan interesantes es que para mis colegas paraguayos no es nada sorprendente. "Así es todos los días, así es este país, así vamos". Por eso, supongo, a nadie extrañará lo que va a salir en la edición de mañana: que en un restaurante fueron pillados juntos, comiendo, las siguientes personas: el querellante en una causa contra su ex esposa, la fiscal que instruyó el caso (y que se lió con el querellante) y la jueza del asunto. Digo que nadie se sorprenderá porque lo considerarán, sin más, un almuerzo de trabajo.

La ex esposa querellada fue condenada a dos años de cárcel.

domingo, 25 de marzo de 2007

Viaje a la misma parte

Otra vez con mis amigos del Paraguay. Salgo mañana lunes y volveré cuando la Semana Santa esté en su apogeo. Como siempre, intentaré escribir después de cruzar el charco y meter más horas en los aeropuertos que el follow me, que ya tiene mérito.

Os dejo con una canción ad hoc, estupenda, con un Mark jovencico. Espero que sea del agrado de todos, pero, sobre todo, de mi venerado y temido Sincopado, aunque con él nunca se sabe.

viernes, 2 de marzo de 2007

Gastronomía y algo más

Ya estoy en la cuenta atrás para regresar. Me espera un viaje de campeonato: salgo el sábado a las 6 de la mañana (las 10 en España) y llegaré a casa como a las 6 de la tarde... ¡del domingo! Vaya meneo. Entre otras cosas, me pierdo el cumple de Eneko (¡felicidades, compadre!). Me pierdo, fundamentalmente, sus estupendas meriendas de cumpleaños. Así que, para consolarme, os dejo algunas migajas de lo que han sido estos días gastroparaguayos.

Tragos...

Hilarión nos prepara un traguito "para relajar, que los señores han tenido un día duro". Es uno de nuestros amigos, de nuestros imprescindibles habitantes del Hotel Chaco. Para mí que, con tanto tiempo como llevamos viniendo por acá, nos consideran de su familia. Es un hotel que sobre todo es, cómo diría, acogedor, confortable, de tintes clásicos pero en el siglo XXI (escribo esto desde mi habitación gracias al wifi. Bueno, echadle un vistazo).

...carne...

Óscar, Carolina, Norma, Óscar y Armando. Cenamos en El Quincho, la parrillada del Club Centenario, aprovechando que al día siguiente era feriado. ¡Santo Dios, cómo comen carne estos paraguayos! (...bueeeno, y sus invitados). Y los cortes, a lo grande: en mi vida he masticado tanto.

...pescado...

Emigdio y Marcos están a punto de servirnos el surubí, un pescado delicioso del que repetimos y repetimos en nuestras estancias paraguayas. Tan feo como sabroso. Que se puede preparar de mil maneras; pero a Armando y a mí nos suele gustar a la parrilla, con verduras y papas. Marcos, una vez, hasta se inventó el 'surubí a la española', surrealismo total, a base de una salsa como que de pimiento y tomate. Pero bueno: está bueno.

...y pescado

Y, de postre, un mal trago, porque esto empieza a no tener gracia. Los que recuerden a los hombres de negro que me vigilan sabrán que me hizo gracia. Pero que la cosa va en serio, tú. Han pasado la información a su mandamal y, éste, a su Army, glups. Puede que ya me hayan localizado con sus satélites. Armando dice que, por si acaso, no se vuelve a alojar en ningún hotel conmigo. Por si los obuses.

jueves, 1 de marzo de 2007

Los héroes del Paraguay

El 1 de marzo es festivo (feriado) en el Paraguay. Celebran el Día de los Héroes. Un día triste. Un día, en 1870, en que a punto estuvieron de desaparecer como país, después de ser derrotados, aniquilados, en la Guerra de la Triple Alianza. Argentina, Brasil y Uruguay arrasaron el país en una confrontación que había durado algo más de cinco años y que terminó, el 1 de marzo de 1870, con la batalla de Cerro Corá. Cuentan que las últimas palabras del Mariscal López, antes de recibir el definitivo disparo, fueron "Muero con mi patria", en alusión a lo que él pensaba que iba a ocurrir: que los tres vencedores se repartirían lo que quedaba de su país. El panorama tras su muerte y la de sus últimos soldados (409 inválidos, ancianos y niños, frente a 4.500 enemigos bien pertrechados) era desolador: un Paraguay en una auténtica ruina, económica y demográfica. La figura del mariscal sigue siendo, hoy, controvertida: héroe nacional o descerebrado suicida que arrastra a un pueblo hasta el abismo del nunca retorno.

No quiero, ni debo, hacer política. Dejo al mariscal descansando en paz, mientras una banda militar no me deja descansar en paz a las 6:53 (a.m.) porque desfila delante de mi hotel hasta el Panteón para rendir honores a los héroes de la patria.

No hablaré de ellos, de los héroes... aunque sí. Son héroes, fiesta nacional, y debo rendirme a su memoria porque a ella se rinden mis amigos de este trozo terrenal. Estos amigos -que son con los bolivianos los únicos que no ven el mar en este continente, pero que tienen dos ríos, el Paraná y el Paraguay, obsesión del tráfico comercial internacional- que saben que arrastran una condena milenaria por un delito que cometieron sus ancestros, nuestros ancestros: la ambición, la destrucción. País que hoy, por no tener, no tiene ni raíces indígenas por esa matanza indescriptible de 1865-1870. Repoblados. Maldita Historia.

A portada hemos traído hoy a los héroes paraguayos de hoy, -que son todos, menos los miles que viven del aparato del Estado y no quieren ni educación ni progreso, porque sería su parásita muerte-. Hemos retratado a 'Picho' Cañiza, del interior, que se gana la vida en Asunción arrastrando mercancías por el mercado. Un trabajador incansable al que no le adorna ningún mérito especial. Solo trabajador. Como (casi) todos los demás. Paraguay tiene más héroes de los que se imagina, pero están dormidos.

lunes, 26 de febrero de 2007

Yo también tengo un Óscar

Y de oro de verdad, no como esos rebañados que hace un rato han entregado en la loca academia de Hollywood. El mío es de oro y de carne y hueso. Lo conocí en noviembre de 2005, cuando empecé a venir a su Paraguay para echarles una mano en el diario Última Hora, del que entonces era redactor jefe. A los pocos meses, primavera del 2006, ya era el mandamás.

Con Óscar Ayala da gusto trabajar. Cuando llegamos -el 'amos' es porque siempre voy con Armando, mi alter ego brasileiro- teníamos cierto y justificado miedo: no solo no éramos los primeros asesores, sino que nuestros antecesores habían pasado como un ciclón, arrasándolo todo y dejando al periódico al borde de la muerte, del cierre. Por eso, ¿por qué tendrían que confiar en nosotros? Bueno, pues lo hicieron, y con Óscar a la cabeza. Total, que llevamos casi año y medio viniendo todos los meses y la cosa, ahora, es de orgullo. Hemos ayudado -humildemente- a que ÚH se consolide como el quality paper del país y a que haya abierto un portal de noticias en internet que es punto de encuentro internacional para toda la comunidad paraguaya.

Dentro del plan de trabajo, propusimos a la empresa que Óscar fuera unos días a España, para conocer el funcionamiento de diarios similares al suyo, que estuviera en algunas clases de la Facultad, que hablara con profesores... Y así lo hicimos: en noviembre del año pasado estuvo diez días con nosotros. Tuvo tiempo de estar en El Correo de Bilbao, en el Diario de Navarra, asistir a clase, ¡dar alguna! y, por supuesto, pasárnoslo en grande.

Ana, Óscar y Eneko, en San Sebastián. Noviembre de 2006.

Aprovechamos el fin de semana para subir a Jaca y enseñarle los Pirineos, Candanchú, Astún, la frontera francoespañola. Y el domingo, a San Sebastián: en mala hora le hablé de los pintxos donostiarras; se los quería comer toooooodos. Como en Pamplona, donde le descubrimos el jamón en 'escombros' del Señorío de Sarría, los huevos con jamón de La Servi, el jamón con jamón de donde fuera...

Se nos fue feliz. Hecho un pernil.

sábado, 24 de febrero de 2007

Jerrea móvil

Así lo tengo memorizado en el Nokia. Bueno, sin tilde. Javier vuelve a ser noticia por sus genialidades: la SND le ha dado su máximo premio por uno de sus últimos hijitos gráficos, El Economista, diario español que se dedica a la información sobre lo evidente que delata su cabecera. Quienes gusten del universo gráfico en la comunicación pueden asomarse aquí para comprobar lo justo de la decisión del jurado de los considerados 'premios pulitzer' del diseño periodístico internacional.

Hace un par de años, o tres, tuve la suerte de ayudarle en el proyecto del rediseño del Diario de Noticias de Navarra, que también se llevó el premio al diario mejor diseñado de Europa. Bueno, eso de que 'le ayudé' me hace sentir el ratón del chiste que os conté hace unos días. Con lo que me gusta el diseño, cualquiera se atreve a agarrar el tipómetro con Javier Errea mirando... ("¿la Times? ¿en serio me dices que vas a usar la Times?").

Con este recio navarro vengo coincidiendo, si la memoria no me falla, desde 1998, primero en la fcom y después, también, en el mundo de la consultoría. Javier estaba conmigo, o yo con él, durante los famosos sucesos de Venezuela a los que aludí a proposito del comentario sobre MAJ que hice también hace poco. En esa época íbamos a menudo a echar una mano en los periódicos de la Cadena Capriles. Nos alojábamos en un hotel con encanto, en las afueras de Caracas, rodeados de naturaleza, a los pies del Ávila. Cuando llegábamos, mi obsesión era deshacer la maleta a toda pastilla y bajar a la piscina, cervecita en mano, a ronronear. ¿Y Javier? Ya se había calzado las adidas y preguntaba en recepción si había circuito para hacer unos kilometricos y desentumecer sus fibrosos músculos. Como veréis, el chico corre que se las pela.

Y no para. Javier necesita hacer doce cosas a la vez para sentirse vivo. Para mí que el término hiperactivo se queda corto con él. Mayormente duerme en los aviones; como buen atleta, es un experto en eschuchar el pistoletazo de salida de la tripulación ("armen puertas y rampas") y lanzarse en plancha sobre tres asientos libres para sobar hasta destino. Como un crío, bonico.

Un verano, después de sus vacaciones, nos apareció por la Consultora con una rapada del uno. Por lo visto, se había picado con uno de sus mil hermanos a ver quién se lo dejaba más corto. El caso es competir. Y estaba tan majo, tan bombilla, que no resistí la tentación de inmortalizarlo.

Ahora va por su cuenta, se ha metido a empresario, a erreaconsultores, con gente y todo a su cargo. Está feliz, lo sé, porque los fosforitos, los pistachos y naranjas chillones rodean todo lo que toca. Se ha pegado un diseño corporativo de su estudio en un verde tan gritón que se necesitan gafas de sol para leer su teléfono. Pero, qué carajo, a él le gusta. Yo me empezaré a preocupar por su salud mental cuando vea que le van, o que comienzan a molarle, las tramas grises.

jueves, 22 de febrero de 2007

Melaspiro

Como se puede apreciar, también allí estamos controlados. Es mi sino.

Queridas, queridos, niñas: como diría Hugo, o Fidel, seré breve.

En un ratico comienzo uno de mis mensuales largocircuitos celestiales PNA-MAD-GRU-ASU-EZE-MAD-PNA y la vida da lo que da. Ya os he hablado alguna vez de ellos, pero os lo recuerdo: me voy con mis coleguis paraguayos, que desde Navidad que no los veo. Me gustaría, en serio, que le echarais un calmado vistazo a la web a la que os enlazo porque yo, por lo menos, estoy de lo más orgulloso por cómo nos ha quedado y por lo bien que lo están haciendo.

Me pierdo una esperada reunión fraternal este domingo en Zizur (¡dadle sin piedad a las costillas, a mi salud!), un encuentro de cinco que solo podemos hacer de Pascuas a Ramos. Pero en fin, Serafín, el deber es lo primero. Y si tardo en asomarme por acá será por elementales cuestiones físicas de espacio y tiempo. Bueno, y de Iberia, que a veces... (glups, a que me quitan la tarjeta).

Y a los profesionales que me miran: Good News! O sea, que estamos instalando el sistema de Redacción Good News de Graphic Sistems International. Vamos, que aburrirnos no nos aburrimos. Ya sus contaré, pero... ¡la convergencia de Redacciones es posible y tengo las pruebas! (¿Papel o web? ¡Periodismo!).

Voy a intentar escribiros desde allí, prometido.

viernes, 16 de febrero de 2007

MAJ

Cantando bajo l'alubia. (Foto de Manuel Castells).

Acabamos de darle la comida a MAJ, uno de los grandes todoterreno de mi fcom, que deja la Dirección de Nuestro Tiempo después de ¿18? años en los que ha hecho de todo en esta "espectacular" revista. Hasta barrer. Un puñado de prójimos próximos nos hemos dado la panzada de su menú favorito: alubias con chorizo para empezar y goshua o goxua para terminar (el equipo del chef Juan, "espectacular", como siempre). De aperitivo, y en petí comité, boquerones de Malasia, esa surrealista especialidad inventada por nuestro recordado Manolo y cuya tradición sigue su fantástica familia.

Máikel podría protagonizar 'El periodista tranquilo' (prefiero esta traducción de quiet a la comercial de 'impasible', si es que Graham Greene volviera y retocara su americano título): puede estar apagando varios fuegos (metafóricamente, porque en realidad no hace más que encenderlos a golpe de bic) y ni inmutarse; ni levanta la voz, ni se pone nervioso, ni corre... o sea, que pone de los nervios.

Si quieres ver a lo grande el cartelico que le he regalado, hazle clic.

Excepto en el colegio, donde yo terminaba cuando él empezaba, este tipo siempre ha ido por delante de mí. Por ganarme, me gana hasta a canicas (pelicos blancos), y mira que es difícil. Una vez, yo me quedé en catedrático mientras a él lo hacían rector de la Universidad. Nos pasó en Guayaquil, donde nuestro anfitrión ya no sabía qué currículos adjudicarnos para pavonearse ante sus invitados.

Eran tiempos en los que volábamos juntos para chapucear a cuatro manos por medios latinoamericanos, cuando en la Sala VIP de Barajas le preparaba un martini dabuten, aunque fueran las diez de la mañana, que es un poner, porque siempre -digo- él manda y yo obedezco. Ahora, los destinos nos llevan por distintas rutas: mientras él se broncea por el Caribe, servidor anda por el mismo continente pero tierra adentro.

Pero siempre sabemos el uno del otro. Cuando, en abril de 2002, me pilló en Caracas el intento de golpe de Estado para derrocar a Hugo Chávez, recibí un montón de correos electrónicos, todos preocupándose por mi situación personal. Bueno, todos no; el de Miguel Ángel ocupaba una sola línea: "Espero que cuando vuelvas escribas algo para NT". Hala, a correr. (Aunque, por supuesto, cumplí el encargo y me vengué con una crónica que parece la historia interminable).

Como ya es costumbre, el infatigable José Antonio Vidal-Quadras le ha escrito una oda en prosa, o una prosa rimada, o yo-qué-sé, que ha leído a la hora de los cafeses y que aquí reproduzco (porque, entre otras cosas, me ahorra decirle más cosicas):
No soy nadie en NT para hacer este brindis, pero como Mari Carmen manda mucho no tengo más remedio que obedecer. Y lo hago muy a gusto, porque es un gran amigo, y porque siempre le agradeceré, entre otras muchas cosas, que me concediera asilo político en ese refugio de perdiz, donde soy feliz.
Primero pensé en hacer una poesía ripiosa, y empecé a apuntar palabras que riman con Jimeno, ilustre apellido en la historia de Navarra, con su raigambre de más abolengo en Corella, pero enseguida pensé que no estamos para ji- jí, ja-já, de modo que me limitaré a esas palabras.
La primera que rima con Jimeno es BUENO: Jimeno es bueno, como persona, como periodista, o como señala Mari Carmen es muy bueno mandando, lo mejor que ha conocido, y todos sabemos que también es muy bueno como padre, como marido. Bueno… y para hacer costilladas disfrazándose, como dice María Luisa.
Luego, la palabra LLENO: el despacho de Jimeno, completamente lleno, y su programa, lleno.
o VENENO: en Jimeno no hay veneno.
y TERRENO: seguro en su terreno, Jimeno, ¡un todo terreno!
AMENO: porque además de escribir mucho bien, Jimeno es ameno.
Y va sin FRENO: Corre con los niños al Cole; vuelve, se va a otro congreso a Canarias, o le invitan a otra mesa redonda en Barcelona. Se va al Departamento, o a otro tribunal de tesis; con uno de los críos a la piscina, vuelve; “hasta el lunes, que me voy a la Repu” o a Ecuador, o a las quimbambas; hoy reunión de padres, recoge a María Luisa, comida con los de Navarra 07, con Pablo al dentista… ¡Qué DESENFRENO! Pero Jimeno, SERENO.
Y en contenidos de NT –en su SENO– nada de RELLENO, y siempre, por supuesto, AJENO a lo OBSCENO, y buenas firmas de ESTRENO o antiguas firmas como Collar, del EOCENO o del PLEISTOCENO.
Esto de que dejes la dirección –¡qué contrariedad, qué gran error, qué disparate, qué trastorno–, como Sonsoles y los demás, yo también me APENO, Jimeno. Eso nos ha caído como un TRUENO, como un BARRENO. Pero seguirás aquí, escampará, capearemos el temporal, y lucirás Jimeno como el arco iris, como el ARCO BALENO.
Y penúltima palabra, PLENO: La Redacción en pleno, el pleno de sus amigos –incluídos los ausentes– le decimos, ¡eres el mejor, Jimeno!
La última palabra la cedo a Paco Gómez, que desde México escribió este “mail”. Paco decía “quita o cambia lo que te parezca”, pero no he cambiado nada. Dice Paco:
Querido José Antonio:
¿Qué ocurre en la Facultad? Cuando estaba todavía intentando digerir la marcha de Marisol, me encuentro de sopetón con la noticia de que MAJ traspasa los trastos de NT y nos deja a miles de lectores en pleno desamparo intelectual, desorientados, huérfanos de ideas, mustios hasta decir basta, ayunos de sus terceras páginas, preguntándonos qué hemos hecho para merecer esta paliza, qué va a ser de nosotros, y cómo aguantará COJUNA tamaño terremoto, en lugares tan remotos como Australia o el D.F mexicano.
¿Qué pasa, repito? Que alguien averigüe si en el calendario chino éste es el Año de la Sabandija Ponzoñosa o algo similar.
Y mientras lo averigua, me consolaré pensando en lo mucho que saldrán ganando con la mayor dedicación de MAJ el Departamento de Proyectos, las asignaturas a su cargo y el Malofiej. Y, sobre todo, en que cuanto más tiempo consagre a las labores de consultoría, más probable es que nos veamos por aquí.
Será para mí un motivo indescriptible de alegría. Ante todo, porque le debo, entre otras muchas cosas, la cordial acogida que siempre me prestó en NT, y su delicada amistad. Y además, porque, aunque por modestia trata siempre de ocultarlo, nadie ignora que MAJ es un muchacho excelente.
Tan excelente tan excelente tan excelente, que se impone lo recordemos cantando, sin esperar a que llegue su santo.
Así que, José Antonio, por favor, toma la batuta, carraspea lo estrictamente indispensable para aclarar el garganchón, brinda al homenajeado la actuación coral con un simple gesto discreto y elegante....
... y arranca decidido así:
(a la de una, a la de dos, a la de tres: ¡¡¡VA!!!)

ESÚN MUCHACHO XCELENTE
esún muchacho xcelente
ESÚN MUCHACHO XCELENTE
YYYYYYYYY SIEM PRE LO SERÁÁÁÁÁÁÁÁÁ
Como diría mi pariente, "bien está que hagas versos, pero no odas...".