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domingo, 12 de octubre de 2008

Ganadores del concurso de microrrelatos de verano

Una vez recontados los votos emitidos de forma legal, sin posibilidad de manipulación, y con el convencimiento de que ningún concursante se ha votado a sí mismo siquiera una vez, el Jurado del Concurso de Microrrelatos de Verano, compuesto por doña María Pía Viñes de Garitonandía, enóloga, don Humberto Larios Molinero, corista, don Serafín Al Wein, sefardí, y doña Leonor Lopremier, linotipista, y actuando quien suscribe en calidad de secretario, hace constar y así lo dicta para que conste:
1.- Que el relato intitulado DISYUNTIVA, presentado bajo el seudónimo de NICO SANGRADOR, del Barrio Tres Cantos, se ha alzado con la mayoría de los votos emitidos desde distintas computadoras hasta alcanzar la escalofriante cifra del 43 por 100 de los votos.
2.- Que el relato presentado con el título 6 DE JULIO y firmado por EPI, del Barrio Sésamo, se lleva el segundo premio al haber conseguido el 30% de los votos.
3.- Que al relato llamado EL NEGOCIADOR, escrito por una tal ASCEN AÑORBE, del Barrio Bajero, le ha correspondido el accésit al registrar el 16 por 100 de las pulsaciones emitidas por la comunidad internacional de la sociedad global de la información y sociedad global de la comunicación, vulgo internet.
4.- El contenido de los relatos ganadores y de los sustanciosos premios se pueden encontrar en acta anterior. El Jurado se limita a publicar la foto del ganador, don Nicolás Sangrador (autor que se escondía tras el falso nombre de Nico Sangrador), posando ante la foto motivo del concurso. "No me lo esperaba –ha declarado a ERP– y no tengo ni idea de quién me ha podido votar, pero estoy así de contento".
5.- La fecha de la gala de entrega de premios se anunciará con suficiente antelación, una vez que el Jurado pueda confirmar la presencia de don Onofre García Valderrama para amenizar la velada, quien de momento y debido a su apretadísima agenda no está disponible.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Concurso de microrrelatos de verano: la votación

Cerramos la estación y con ella el concurso de microrrelatos del verano 'Una imagen y cien palabras'. Entre los miles de originales recibidos en este rincón, el jurado ha seleccionado los seis finalistas, de los que saldrán los ganadores por votación popular y que recibirán los siguientes trofeos:

Primer premio: un gremiseo tallado con incrustaciones acrílicas e iniciales del autor bordadas al emplaste brumínico, obra original del artista don Acisclo Soteras junior.
Segundo premio: un vale canjeable por el 0'12 del euríbor en el FMI a fecha de Nochebuena de los corrientes.
Accésit: denegadit.

La foto que debía inspirar el microrrelato era ésta:
Y los seis microrrelatos finalistas son los que siguen (numerados por orden de recepción), para que el respetable juzgue y vote en conciencia en la casillica correspondiente de más abajo.

Nº 1. DISYUNTIVA, por Nico Sangrador
Al fin el tren empezaba a moverse. Parecía imposible que lo hubiera conseguido, tan fácil, tan rápido. No hacía ni dos días estaba a punto de ser encarcelado por algún delito sin fundamento, y ahora, estaba saliendo del país hacia un destino mejor. A sus ochenta y pico años, el pobre párroco estaba tan emocionado que apenas podía sostener el billete entre sus temblorosas manos.
En ese momento le vinieron a la cabeza los cientos de feligreses que dejaba atrás, a merced del mal. No lo dudó ni un momento. Se levantó de su asiento y se bajó del tren.
Nº 2. CUESTIÓN DE TIEMPO, por Henry Morton Robinson
Hay decisiones que comprometen a la vez el futuro y el pasado. Yo dispuse de 48 horas para tomar la mía: dos días de dudas y penumbra que me tuvieron asomado a la vez al precipicio de un futuro incierto, novedoso, sólo a ratos prometedor, y a los recuerdos de una vida que había sido en realidad una vocación que me trascendía y que en los momentos de mayor lucidez tornaba insignificantes y escasas todas mis vacilaciones. Cuando volví a ajustarme el alzacuellos tuve la certeza de que había acertado. Más aún: supe que alguien me había empujado muy suavemente hacia el acierto. Todo lo demás ya no me importa. Creo que recuperar la sonrisa será sólo una cuestión de tiempo.
Nº 3. EL NEGOCIADOR, por Ascen Añorbe
Pasarán kilómetros pero seguirá sin entender por qué esa madre no dejó que ayudara a su hijo. Él, que lleva tantos años de negociador, unas veces con éxito y otras no, nunca se había enfrentado a una madre que le dijera llorando, como ella lo hizo: “Déjele que le maten, padre, déjele que le maten”. Y claro que le mataron, con el mono puesto, cuando amagó con asomar por la trasera de la sucursal. Le absolvió en su charco de sangre y, cuando se iba impotente para la estación, escuchó que la madre decía “gracias, Dios mío”.
Nº 4. SIGILO, por Marina García de Galdeano
Nunca me había pesado el sigilo sacramental hasta que aquel hombre de mirada esquiva y acento extanjero se asomó a la penumbra vespertina del confesionario y me susurró con prisa los detalles del crimen. Cuando revelé a la policía dónde estaba el cadáver, todas las sospechas se precipitaron sobre mí: al fin y al cabo, nuestra familia acumulaba décadas de animadversión y agravios contra la víctima. Era improbable que el secreto de confesión sirviera de coartada. Al menos el juez me ha concedido el privilegio de cumplir la condena en una cárcel lejana y pequeña. Estoy viajando hacia allí. Tengo algo de miedo, pero creo que debería estar contento.
Nº 5. SIN TÍTULO, por Caravinagre
Sé que ese hombre siempre lleva dos cosas en la maleta, únicas e imprescindibles. Nunca fallan. Y no se ha desprendido de ellas desde que tenía 13 años ni lo hará hasta que le den tierra y vaya con Dios.
Nº 6. 6 DE JULIO, por Epi
El aire se me hizo más irrespirable y mi sensación de asfixia se agudizó al cruzar hacia los andenes. En quince minutos salida con destino Pamplona. Caminé cansado hacia el tren inmerso en el bullicioso y alegre ajetreo del andén número 4.
El txupinazo había llegado hasta Madrid. Alcancé mi vagón abriéndome paso entre tanto navarro impaciente. Asiento con ventanilla. Por fin pude sentarme molesto por cuanto me rodeaba. Enfrente una cara diferente, equilibrada, distante de todos, aparentemente también ajena a lo que le rodeaba. Oí el clic. Era un japonés y me había sacado una foto. A mis años.
Y a continuación, a votar el preferido teniendo en cuenta que:
1.- El plazo finaliza a medianoche del sábado 11 de octubre.
2.- Solo se puede votar una vez desde el mismo ordenador (trampas, las justas).

miércoles, 2 de julio de 2008

Una imagen y cien palabras

Clic a la foto para ampliarla en ventana independiente.

Esta imagen la grabé al caer abril, en uno de tantos regresos a casa. A mí me sugiere demasiadas cosas y por eso no las voy a escribir. No conozco al protagonista pero no pude resistirme a guardármelo para siempre.

Tengo mis dudas sobre si esta iniciativa va a tener eco, pero de verdad me encantaría. Me encantaría que los lectores del rincón recreasen una historia basada en la foto: un microrrelato que, como Pedro de Miguel en su día definió en El Mundo, es un arte pigmeo. No sé, estoy pensando en un máximo de cien palabras. El primero, por romper el hielo, seguro que tiene premio. Y al resto (si llegan) los votaremos entre todos. No hay límite por autor.

viernes, 25 de abril de 2008

Día Internacional del Libro

Más allá del Quijote (que siempre queda como bien citar el 23 de abril), si un cliente quiere una obra de Quevedo, o de Lope, o de Galdós, o de Unamuno, habrá que pedirla a la editorial porque será difícil, por no decir imposible, encontrar buenas obras de la historia de la literatura en esas estanterías de los grandes almacenes, atiborradas como están con ejemplares de una presunta novela que la multinacional del marketing se ha empeñado en vender al peso aunque sea mala y escrita con zafiedad.
Queda la esperanza, eso sí, de que pasado un tiempo alguien se atreva a resucitar a los grandes clásicos con una fórmula que propongo desde ya: traducir sus obras a la jerga actual. Porque también esta semana hemos sabido de las diez palabras más utilizadas coloquialmente por los españoles y entre las que no podía faltar, por supuesto, fistro, piltrafilla, malquedas, canijo, friki, petardo o pasmarote.
Por eso, a vuelapluma, se me ocurre ayudar a la venta de los buenos libros adaptando sus títulos a los tiempos que corren. Por ejemplo:
En vez de CIEN AÑOS DE SOLEDAD, MOGOLLÓN COLGAOS.
En vez de MADAME BOBARY, TIPA LELA.
En vez de LOS HERMANOS KARAMAZOV, COMANDO DEL ESTE.
En vez de LA DIVINA COMEDIA, LA FRIKI ENROLLADA.
En vez de CUMBRES BORRASCOSAS, LA QUE VA A CAER, TÍO.
En vez de EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, LLEGAS TARDE, TRONCO.
En vez de EL VIEJO Y EL MAR, EL CARROZA EN CHALUPA.
En vez de GUERRA Y PAZ, A QUE TE DOY.
En vez de LA VIDA ES SUEÑO, ESTOY REVENTAO.
En vez de LA REGENTA, MI VIEJA.
Y, bueno, así podríamos seguir hasta el infinito, pero me reservo las ideas por si alguna editorial se anima y me contrata para ayudarle con las nuevas colecciones.

Sanseacabó Nº 23, semana 17 de 2008, emitido por 98.3 Radio

sábado, 1 de marzo de 2008

Un muerto en el ascensor

Mi abuelo Miguel ya ha pasado a la Historia, sobre todo por su prolífica contribución al mundo del Derecho. Rector de la Universidad de Zaragoza, profesor, investigador, político, periodista… cien años imposibles de resumir aquí. Pero por lo que es improbable que mi abuelo Miguel pase a ser conocido por próximas generaciones es por su faceta de novelista.

Miguel Sancho Izquierdo escribió una sola novela en su vida: Un muerto en el ascensor. Y como el título es transparente, evitaré detalles sobre sus influencias simenonescas propias de la época. No, si escribir, lo que se dice escribir, escribía muy bien. El problema era más hondo: que, como buen sabio autista, era incapaz de describir una realidad medianamente creíble.

Así que desde su atalaya, daltónica en lo social, llegó a provocar esta situación: el inspector Gerard Hagger detiene por fin al autor del asesinato descubierto en el ascensor. Se trata de un vagabundo harapiento, un muerto de hambre que ha pasado su vida en el arroyo; un desecho, vamos. En el interrogatorio, Hagger no puede reprimir la pregunta de por qué lo hizo, ya que la víctima tenía todas sus pertenencias. Y el presunto le responde con esta pregunta reflexiva:
–¿Conoce usted, inspector, la obra de Ibsen ‘Espectros’?
Y ahí se acabó la magia y el futuro literario del autor.

Para lo que sí sirvió esta vena del yayo fue para contagiar la pasión por la lectura y escritura a sus descendientes. Cuando sus nueve hijos eran infantes en batería, organizaba concursos de cuentos entre ellos. En una de esas ediciones, el zagal Paco escribió uno con la adolescente coctelera mental de Simenon+papá y que más o menos decía en su arranque:
–Cocaína –dijo el inspector Scott nada más oler el paquete sospechoso.
Dejó el original en su cuarto, el de los chicos, y se fue a sus cosas.
En la velada literaria del desenlace, sus hermanos pequeños Facundo y José Luis comenzaron la lectura del relato que habían escrito al alimón:
–Tabaco –dijo el inspector Granard cuando olió la bolsa.
Mi padre saltó, claro, con toda su adrenalina:
–¡¡Me habéis copiado, me habéis copiado!!
A lo que los dos chavalines acusados respondieron, con calma:
–Pero qué dices, si no se parecen en nada…

Esta tradición de juegos florales traspasó la generación y llegó a la nuestra. Un verano de hace mucho, tanto que lo tengo en nebulosa, nuestros padres y tíos organizaron un concurso de relatos entre los tropecientos primos. Del mío no me acuerdo pero me lo imagino: piratas o capitanes truenos. Lo que sí recuerdo, o mejor dicho sé porque ha sobrevivido a los años, es la escena del lejano oeste relatada por mi hermano Ángel: el salvapueblos atraviesa la calle principal hacia el Saloon, despistado, cuando un pistolero sale por su espalda y a punto está de cargárselo, de no ser por un ciudadano que, atento, dispara y mata al malo. El héroe, sorprendido, se da la vuelta y comprende que ese desconocido le acaba de salvar la vida. Y el diálogo que se produce entre ambos es:
–Gracias.
–De nada.
Todo esto y mucho más ha resucitado hoy en un encuentro sanchesco, tan imprescindible.

En la portería, Leticia; defensas: Magdalena, Ángel, Marga y Mapi; media: Javier, Álvaro y Linda; al ataque: Maialen, Pacotto y Lejana.

lunes, 11 de febrero de 2008

Yes, we canon digital

Ahora mismo, cuando me pongo a escribir, este vídeo de apoyo al candidato Barack Obama y colgado en YouTube hace diez días ha sido visto más de tres millones de veces. Ahora mismo también, la recogida de firmas contra el abusivo e injusto canon digital se acerca a los tres millones. Relaciono estos dos datos no por nada sino porque me ha venido así, a botepronto, a la mente. El vídeo de los demócratas estadounidenses me parece de una calidad superior, con un mensaje integrado y repleto de armonía entre el fondo y las formas. Mira que hay otras cosas que no me gustan de los gringos, pero ante ésta, por lo menos, me quito el sombrero.

Estaba claro que, en plena moda de ponerles banda sonora a las campañas electores, los españoles no íbamos a ser menos. Primero fue a ritmo de lolailos y/o bachatas lamentables y de vergüenza ajena, de lo que ya hablé en este Sanseacabó de la 98.3 Radio. Pero bueno, como para hacer risas tiene un pase por aquello del sempiterno celtiberia show. Lo que pasa es que luego la cosa ya se está poniendo seria, quién sabe si por envidia de Obama, y los nuestros se han puesto manos a la obra, con estrategias escénicas que parecen diseñadas por dos tontos muy tontos.

Que a estas alturas de la película el PSOE saque de su fondo de armario a los artistas rancios de siempre deja atónito. ¿Y quiénes salen? Pues la gran mayoría de los capitanes de la organización SGAE que trincan del fondo público y de los contribuyentes a punta de impuestos injustos y bendecidos por el Gobierno, que les da también venga de subvenciones para que sus cerebros creativos no cesen de enseñarnos a los ignorantes por dónde se va a la Cultura. Y a mí, como es de imaginar, me importa como que poco quién apoya a unos o a otros y cómo se lo montan. Pero cuando me huelo la manipulación, de unos o de otros, se me encienden las alarmas. Secuestrar a la Cultura como patrimonio partidista me da escalofríos.

Bueno, a lo que íbamos: que los artistas antes llamados jóvenes promesas han grabado un vídeo de apoyo al candidato Zapatero (en plan Gila del estilo alguien ha matado a alguien) para disparar a los del PP. Bueno, allá ellos. Pero es que el texto elegido está basado, según verán en los rótulos, en el poema Defensa de la alegría de Mario Benedetti al que, por supuesto, le han metido la tijera, las costuras, los bajos y cuantos zurcidos han sido necesarios para quedar digno de desfilar en la Pasarela Moncloa. Por ejemplo, es curioso que entre los versos suprimidos estén defender la alegría "del escándalo", "de las academias" (¡ja,ja,ja!), "de los canallas de la retórica" o "de las dulces infamias". Para compensar, alehop, nace este tranquilizante verso que nunca escribió Benedetti: "Defender la alegría de los graves diagnósticos y de las escopetas". Joer, y luego van y dicen que son los otros los que asustan.

Pero en fin: vayamos con el vídeo y luego repasamos la letra:



Dice la letra de estos faros del optimismo y el buen rollito:
Defender la alegría como una trinchera
Defenderla del caos y de las pesadillas
De la ajada miseria y de los miserables
De las ausencias breves y de las definitivas
Defender la alegría como un atributo
Defenderla del pasmo y de las anestesias
De los pocos neutrales y los muchos neutrones
De los graves diagnósticos y de las escopetas
Defender la alegría como un estandarte
Defenderla del rayo y la melancolía
Y como bien está que hagas versos, pero no odas, yo propongo la alternativa que me hubiera parecido más honesta por su parte, y ya puestos a destrozar a Benedetti:
Defender la sangría es nuestra trinchera
Defenderla con canon pero sin calderilla
De la carcajada nos hacemos responsables
De las audiencias legales y de las preventivas
Defender la sangría como un tributo
Defenderla del pasmo de las audiencias
De los muchos legales y los pocos gorrones
De los grandes atónitos y de las pataletas
Defender la sangría como un baluarte
Defenderla, qué rayos, que esto es vida.
¡Ah! Y lo del gestito de la ceja me niego a comentarlo, que se me saltan los puntos.

domingo, 23 de diciembre de 2007

I Concurso de Respuestas Pacotto: el fallo

Acaba de venir el motorista (qué uniforme, qué correajes, qué guapo) con el sobre lacrado que me tenía que entregar en mano y con órdenes de no marcharse hasta que yo firmara el recibí con el irrecurrible Fallo del Jurado del I Concurso de Respuestas Pacotto.

El acta está firmada por el secretario del Jurado, Don Naumencio García del Segura, políglota de la Catedral de Murcia y adjunto al Instituto Navarro Semántico de Estudios Narrativos Sobre Actores Tórridos de Hoy (INSENSATO, por sus iniciales), cuya signatura precede a cuatro huellas digitales entintadas, que presupongo pertenecen como rúbrica al resto de los doctos miembros del implacable tribunal.

Y recuerden: los concursantes debían contestar a esta pregunta tan precisa que un periodista donostiarra le hizo al escritor Rafael Sánchez Ferlosio:
–¿Por qué fue una flaqueza teórica de Marx la de ser tan progresista como los liberales, recogiendo acríticamente su productivismo que, reforzado por el progresismo hegeliano de la Historia Universal como epifanía, generó la noción de la liberación de las fuerzas productivas?
Señoras, señores, sin más dilatación paso a transcribir el veredicto del Jurado:
Sábado, 22 de diciembre de 2007. Reunidos en la tasca-bar-cafetería 'El palomino', los integrantes del Jurado del Primer Concurso de Respuestas Pacotto han resuelto otorgar los siguientes premios:

ANÓMINO DIJO:
–No quiera usted manipular mis palabras. Los liberales ya no son progresistas. Ahora son neocapitalistas. O sea, fachas. Y no dije “flaqueza” teórica, sino “sutileza” teórica. Parecido, pero no lo mismo. Y las fuerzas productivas son ahora inmigrantes. Porque el proletariado se ha vuelto internacional. Por fin, internacional de verdad. No como antes. Vaya, que no tiene usted razón.

MEDALLA DE BRONCE al ubicuo anómino (sic), por sus matizaciones plenas de sentido contra las opresoras súper estructuras informativas, verdaderas ideas-fuerza del malestar cultural que arrastra Occidente. El Jurado tiene especialmente en cuenta que, en la antesala del violento choque de civilizaciones neo-con, un referente innominado de la estirpe obrera tradicional salte del andamio, sustituya la paleta por la palestra, y se convierta en referente de la nueva vanguardia que socava las arcaizantes rémoras del capitalismo depredador, esa nueva forma de totalitarismo carrefouriano.
El premio consiste en la asistencia con todos los gastos pagados a la IV Jornada “Revolución y Caviar: tributo a los caídos por la Cultura altruista”, que tendrá lugar en la mansión de Ana Belén y Víctor Manuel en La Moraleja. Allí, entre beluga y gintoneo antibush, Suso de Toro, Miguel Bosé y Pilar Bardem departirán sobre el tema: “El intelectual español indignado y pesebrero, ¿nace o se hace?”.
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ALFONSO VARA MIGUEL DIJO:
–Vamos a ver... Me gustaría aclarar que cuando yo hablo de una supuesta flaqueza teórica de Marx me estoy refiriendo únicamente al manifiesto fetichismo social por la producción imperante, resultado de una dominación siempre violenta e intrinsecamente ligada a la naturaleza del maquinismo postindustrial. Por cierto, ¿de qué medio ha dicho usted que viene?


MEDALLA DE PLATA al ilustrísimo Don Alfonso Vara Miguel, que se presentó al concurso bajo el seudónimo melódico de “ven, ven a mis clases de Economía/que siempre recordarás lo que valía/un crédito en la Universidad/te lo juro de verdad/ du-dúa, aha, du-dúa”.
El Jurado ha valorado su cantidad ingente de adverbios terminados en “-mente”, sabiduría moderna hecha neo-simbolismo entre los cenáculos sociales del post-marxismo. Así mismo, el Jurado ha valorado su meritoria conciliación lacaniana (ese “fetichismo” cabalgando a horcajadas del párrafo) de las dos grandes ramas intelectuales inherentes a la lucha de clases moderna.
El premio consiste en una cassette del Arrieros Somos (versión anplajed) del simpar Onofre García Valderrama comprada originalmente en la gasolinera del km.23 de Ciérbanos del Camino. Un incunable, vamos.
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MARIANO DIJO:
–Todo ese asunto está pródigamente admitido y refutado en mi libro “Productividad y Marxismo: una liberación épica”. Con mucho gusto le dedicaré personalmente el que compre.

CARMELO DIJO:
–Claro, sí, Marx. Aquellas reflexiones, toda una época, fueron la semilla de muchas ideas fértiles, de un modo portentoso. Y fueron el primer paso, ineludible, de la actual era de la información. Se han redefinido así las fuentes de sentido, como atributo cultural. La soberanía se difumina en la red global, y la reconstrucción de la identidad colectiva se articula en esquemas defensivos, que bregan entre la seguridad de los valores e instituciones tradicionales, todavía anhelados, y los flujos no identificados de creación de poder en el espacio atemporal, fuente fragmentaria de nuevos modos de opresión y discriminación. Dicho escuetamente: la cosa no está nada clara.

MEDALLA DE ORO al bicéfalo Mariano-Carmelo que ha puesto de relieve, con su demediación práctica, la doble faceta del hombre moderno hiper-industrial: atrapado entre la sumisión post-burguesa de la sociedad del entretenimiento y la rebeldía aporética de las infinidades de espejos quijotescos contemporáneos.
El premio consiste en un audio-libro de diez CDs para el coche con una lectura dramatizada de “El capital”, en versión de un reputado locutante que despierta a las audiencias en la inigualable radio que todos conocemos: “Eeeessseee Capitallll, de nuestro buen amigo, Carlos, Marx…”. O, bien, la colección bastante completa y ya pegada de los cromos de la Liga 07-08, incluido taco de repes para poder descambiar.
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Enhorabuena a todos los ganadores y a todos los concursantes, que están invitados a la gran fiesta de entrega de premios que tendrá lugar, D.m., el sábado 30 de febrero a las 19:23 en el Salón de Actos de la Obra Social de la SGAE con entrada, por supuesto, gratuita. (Ahora que lo pienso, Teddy Gratuista, jaja).

domingo, 9 de diciembre de 2007

I Concurso de Respuestas Pacotto

En el Sanseacabó de esta semana hemos hablado del informe PISA, destacando que los alumnos navarros en particular y españoles en general, todos quinceañeros, están por debajo de la media europea en lo que a lectura comprensiva se refiere. [Un diario de Navarra nos aclaraba en portada que lectura comprensiva es "la comprensión de los textos que se leen". Gracias, majos.]

Mi tesis al respecto: que los jóvenes andan fatal en lectura comprensiva porque no leen periódicos; pero que, si los leen, a veces es peor porque ni los periodistas entienden lo que escriben. Por ejemplo, esta misma semana pudimos leer (que no entender) este titular en la portada de un importante diario catalán: Escuchas policiales detectaron abortos de ocho meses. Hala, a correr.

Pero ese estilo de titulación es pecata minuta si lo comparamos con otras joyas periodísticas que se intuyen insuperables. Por ejemplo, allí incluí, con la imprescindible ayuda de Ramón, la preguntita que un periodista le soltó al escritor Rafael Sánchez Ferlosio en una entrevista publicada por un diario vasco en su edición del 26 de mayo de 2003.

Pues bien: animado por iniciativas como las que ya han tenido mis amigos Nahum y Ander, lanzo el I Concurso de Respuestas Pacotto, con sabrosos premios si es que hay suficiente participación. Como todos habrán comprendido, se trata de responder lo más inspiradamente posible a la citada pregunta que, recuerden, le hizo un periodista al escritor Sánchez Ferlosio:
¿Por qué fue una flaqueza teórica de Marx la de ser tan progresista como los liberales, recogiendo acríticamente su productivismo que, reforzado por el progresismo hegeliano de la Historia Universal como epifanía, generó la noción de la liberación de las fuerzas productivas?
Mucho ánimo y suerte a todos, valientes. ¡Ah! Y podéis enviar cuantas respuestas se os ocurran, por supuesto (pero una por comentario, para facilitar la labor del jurado). Y muchas gracias a Txema por ayudarme a ilustrar la pregunta de marras.

lunes, 9 de abril de 2007

La soledad no es esto

El lluvioso Domingo de Resurrección ha dejado paso a un Lunes de Pascua pacífico y sereno en el que hasta el camposanto en el que me encuentro está desierto de almas en cuerpo. Al atardecer, con el sol poniéndose, la resurrección es extraña en esta nada habitada. Estamos dos gatos (literalmente) y yo en medio de este crepúsculo. En tan desconcertante inmensidad me han venido a la mente los versos de María Ascensión Gasque Gracia (Calanda, 1854; Calatayud, 1900) en los que dejó escrito:
En la vereda sombría de un camino
cansado de pisadas extrañas
reposa, serena, mi alma.
El quejido de una rama
despierta a mi sueño,
que quemado florecía
en el suelo de una jaula.
Caminantes que pasaron
rieron al ver mi huerto
de flores gastadas
por el viento.
Llamé al agua despistada
que viniera a mojar
los pétalos de mis entrañas;
pero el agua pasó
y se fue a otras almas.
Lloré su ausencia
viendo mis rosales morir...
y mis lágrimas
los hicieron revivir.
Hoy, mis lágrimas se han vuelto de tristes a divertidas cuando en esa inmensidad del tú a tú, descansando junto a su hijo, le he recordado a Ángel la foto más divertida que tengo con él, en la Nochevieja de vete a saber qué año noventa. Te la dejo aquí, para que nos riamos todos.

viernes, 6 de abril de 2007

Calanda rompe la hora

Desde toda la vida, pero especialmente entre 1990 y 2005 en que lo hicimos de forma ininterrumpida, vamos cada Semana Santa a Calanda, la cuna bajoaragonesa de mis abuelos (maternos y paternos) y de mi madre. El año pasado faltamos por cuestiones laborales y éste por personales. Pero mi mente está esta mañana con ellos, con todos los calandinos, con toda mi familia y amigos.

Aunque no lo parezca, familia y amigos estamos en ese océano de túnicas y tambores, en 2005.

Allí, cuando el reloj del Ayuntamiento da la primera de sus doce campanadas de mediodía del Viernes Santo, se ‘rompe la hora’. En ese preciso momento, el sonido atronador y rítmico de miles de tambores y bombos (de 0 a 120 decibelios en un segundo) inunda la villa desde entonces y hasta las dos de la tarde del Sábado Santo.

Nadie sabe a ciencia cierta el origen de esta tradición. Las explicaciones sobre su origen van desde las puramente terrenales hasta las que añaden componentes espirituales y religiosos. Según las primeras, los bajoaragoneses conmemoran su salvación de la morisma en el año 1127, gracias al aviso que sobre su llegada hicieron los pastores, a golpe de pandero y de colina a colina, hasta llegar el sonido al pueblo, con tiempo suficiente para que sus habitantes se pusieran a salvo. El hecho de que estuvieran en ese momento en la iglesia, celebrando la Pascua, explicaría que cada Semana Santa se celebre con el toque salvador de los pastores.

Otra versión, transmitida de padres a hijos, se inclina por una lectura más piadosa de la tradición y habla de una tan respetuosa como sonora conmemoración de la muerte de Jesucristo, recordando con el estruendo de los tambores el mismo ruido que envolvió la colina del Calvario (Gólgota) en el momento de expirar el Hijo de Dios, con una sucesión de terremotos, desprendimiento de rocas y la rasgadura del velo del templo. Probablemente, la realidad se componga de fragmentos de ambas versiones.

:: BUÑUEL Y CALANDA ::

El 22 de febrero de 1900 nacía en Calanda un aragonés fundamental: Luis Buñuel. Gracias a las labores de difusión del genial cineasta, la tradición de centrar la celebración de la Semana Santa con un multitudinario toque de tambores y bombos es conocida en todo el mundo. Prueba de ello fue el protagonismo que los tambores de Calanda tuvieron en la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y que fueron vistos y admirados por cientos de millones de personas en todo el mundo. La magia de esta tradición también quedó patente en la Gala del Centenario del Cine Español, en octubre de 1996.

El aura y el sonido de los tambores de Calanda han sido recogidos en multitud de muestras artísticas y populares. Los toques se escuchan en gran cantidad de bandas sonoras, y no sólo en las películas de Buñuel. Los documentales sobre esta liturgia se emiten año tras año por todas las cadenas de televisión y son numerosos los equipos que desde los países más impensables acuden a grabar cada Semana Santa.

Gracias al potochof, en 1996 "coincidimos" con Luis Buñuel.

En su libro de memorias ('Mi último suspiro', Plaza&Janés, 1982), Luis Buñuel dejó plasmadas algunas emociones íntimas y reflexiones personales sobre los tambores de su tierra natal:

...Es una ceremonia colectiva impresionante, cargada de una extraña emoción, que yo escuché por primera vez desde la cuna, a los dos meses de edad. Después, participé en ella en varias ocasiones (...), dando a conocer estos tambores a numerosos amigos que quedaron tan impresionados como yo. En 1980, durante mi último viaje a España, se reunió a varios invitados en un castillo medieval cercano a Madrid y se les ofreció la sorpresa de una alborada de tambores venidos especialmente de Calanda. (...) Todos dijeron haberse sentido conmovidos sin saber por qué. Cinco confesaron que incluso habían llorado.
Ignoro qué es lo que provoca esta emoción, comparable a la que a veces nace de la música. Sin duda se debe a las pulsaciones de un ritmo secreto que nos llega del exterior, produciéndonos un estremecimiento físico, exento de toda razón. (...) Yo utilicé ese redoble profundo e inolvidable en varias películas, especialmente en 'La Edad de Oro' y 'Nazarín' (...).
Los tambores, fenómeno asombroso, arrollador, cósmico, que roza el inconsciente colectivo, hace temblar el suelo bajo nuestros pies".
Como despedida de este melancólico recuerdo, os dejo con un toque de 2005. La espléndida cuadrilla está formada por un puñado de nosotros, ay.

martes, 6 de marzo de 2007

El burro y Gabo

El burro soy yo. El burro por delante pa que no sespante. Porque soy el primero en acusarme de haber caído en la tentación de utilizar su maestría en beneficio propio. Cuando escribí aquella crónica sobre lo del intento de golpe de Estado que presencié en Venezuela, abril de 2002, no pude evitar que mis manos teclearan como arranque:
Tres años después, frente al pelotón que le estaba prendiendo, el teniente coronel Hugo Chávez Frías debió recordar aquella fecha gloriosa en la que al jurar como presidente sintió tocar el cielo. Venezuela era entonces (...)
Gabo cumple hoy ochenta años de vida. Muchos de ellos, soportando que periodistas sin demasiado cerebelo -como servidor- fusilaran, si no a sus Buendías, sí a sus construcciones narrativas. Siento haberme aprovechado de sus palabras para mi propio relato, pero bueno, diré en mi descargo que no me quedó mal, que no me arrepiento, que era un homenaje, que me siento menos culpable de lo que deberían sentirse las pléyades de periodistas que llevan demasiados años titulando sus textos, mayormente, daquesta forma:
  • Crónica de una (destitución, crisis, derrota, opa) anunciada
  • El (ministro, presidente, concejal, traidor, tránsfuga) no tiene quien le escriba
  • El (televidente, entrenador, accionista, profesor, jugador, socialismo) en su laberinto
  • (Diez, Veinte, Treinta, Cuarenta, Cincuenta, Sesenta, Setenta, Ochenta, Noventa, Mil) años de soledad
  • El otoño del patriarca (así, a palo seco, para aplicar a cualquier mandamás al que se le apaga -o apagan- su estrella)
  • Relato de un (prófugo) (pena de tránsfugo, otra vez)
  • Memoria de mis (rutas, frutas) tristes
  • El (pacto, perdón, progreso, héroe) en los tiempos de cólera
Y para qué seguir. Estos ejércitos de creativos no es que no supieran hacer ingeniosísimos juegos de palabras con Del amor y otros demonios o Noticia de un secuestro o con cualquier otra, sino que sabían que a sus lectores les costaría reconocer esa obra, reconocer su creatividad de periodista ilustrado.

Yo descubrí Cien años de soledad en mi adolescencia devoralibros, cuando no tenía ni pajorela idea -ni me importaba- quién era el autor. No me la enseñaron en Literatura -qué tiempos-, sino que fue mi tía Julia quien me la presentó, algo que nunca podré pagarle. Esa montaña de páginas me separó el antes del después.

Durante muchísimo tiempo -como una especie de reencuentro con él, conmigo- me propuse, y conseguí, hacerme una revisión literaria periódica, que consistía en volver a leer esa su mi obra maestra cada dos años. Ahora llevo cuatro o cinco que no lo hago y hoy, aunque solo sea para felicitar a ese endiablado y adorado maestro, me prometo rescatar mi sobada edición de los Cien de la estantería y sumergirme en el mágico mundo que me regaló hace tantos años. No necesito una nueva edición revisada. Para revisor, servidor.