miércoles, 21 de marzo de 2007

Ya es primavera en el campus pamplonés

Con un frío que pela. Con nevadas a ratos. Cuando cayó la gorda anterior, a finales de enero, en plenos exámenes cuatrimestrales, mi amigo y colega Alberto (un murcianico de cine, que me consta que me lee aunque agazapado tras el nombre de algún antepasado bíblico) me dijo: "¿Por qué no haces una foto del campus nevado y la publicas en la web de la Facultad?" Y yo le contesté: "Eso, y la titulamos exámenes en blanco". Claro que no lo hice, porque imaginad la gracia que le hubiera hecho la ídem a la legión de estudiantes al borde de un ataque de nervios.

Pero aquella borrasca tenía sentido, en sí misma, porque estábamos en pleno invierno. Desde entonces, todo este tiempo ha parecido primavera. Y justo cuando llega la que la sangre altera, vuelve a llover blanco. Hemos pasado un día que alternaba el cielo azul que encendía la nieve para iluminar a nuestro olivo bonsai -que preside la explanada- a "fuertes rachas de viento racheado" (que dirían los ínclitos hombres del tiempo), con ventisca y guarnición. De locos.

Esta misma tarde adelantaba a dos alumnas, de Bibliotecas a Ciencias Sociales, en el momento en que arreciaba la nevada vespertina. Encorvadas para protegerse de la que estaba cayendo, se decían: "En agosto nevará".

Un vicerrector y un saxofonista, indefensos ante la nevada vespertina en el campus.

Y no me he reído, que conste. Entre otras cosas, porque no creo que lo dijeran en broma. Sobre esto del calentamiento global, del cambio climático, ya he escrito algo y ahora no me apetece insistir en un tema que tiene responsables, vaya si los tiene: otra legión de próceres egoístas hijosdelagrán que se llenan la saca al grito de el que venga detrás, que arree.

Pero bueno, ahora que me lo pienso mejor, vamos a hablar del tema. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático fue adoptada en Nueva York el 9 de mayo de 1992 y permite, entre otras cosas (tiro de Wikipedia), reforzar la conciencia pública, a escala mundial, de los problemas relacionados con el cambio climático. Objetivo: Lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático y en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurando que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitiendo que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.
Y ahora, las risas: los países que se adhieren a la Convención son (y que cada cual subraye el/los que más carcajadas le provoque/n): Alemania, Australia, Austria, Bielorrusia, Bélgica, Bulgaria, Canadá, República Checa, Dinamarca, Eslovaquia, España, Estados Unidos de América, Estonia, Federación Rusa, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Rumanía, Suecia, Suiza, Turquía y Ucrania.

El próximo 9 de mayo (a ver si me acuerdo, y si no me lo recordáis) la Convención cumplirá quince años. Y lo hemos de celebrar esquiando en el Caribe. Con dos.

domingo, 18 de marzo de 2007

Queridas niñas:

Ahora mismo no recuerdo si os llegué a dar las gracias lo suficiente, como bien merecíais, por aquellos entrañables dibujos que me regalábais en tal día como el de mañana de cuando vuestros tiempos de... guardería. Todavía me emociono al verlos. Se me saltan las lágrimas. Echo el moco. Es más: los saco a contemplar cada Día del Padre, año tras año, año tras año, año tras año, para emocionarme al recordar esos tiempos remotos en los que tanto me queríais. Sí, ya sé que ahora también, y sé que cuando erais estudiantes no teníais dinero, y que ahora que estáis forradas no tenéis tiempo.
No pasa nada. Mañana volveré a sacar los dibujos y emocionarme. Un beso de éste vuestro padre, que como siempre sólo espera de vosotras el cariño que me dais con tanta generosidad.
Os quiere,
Mambrú

sábado, 17 de marzo de 2007

Una habilitación con vistas

El edificio Rambla de la Universitat Pompeu Fabra está donde dice, en La Rambla barcelonesa. Un lugar inmejorable en el corazón de la preciosa capital catalana. Su Auditorio, luminoso, tiene unos ventanales por los que entra la luz y la distracción; la vista se va, sin querer, del escenario interno al externo, donde se ve y se siente el pálpito de tan cosmopolita ciudad.

En este escenario (el interno) se celebran los ejercicios para la Habilitación a Profesor Titular de Periodismo, esas kafkianas pruebas de las que ya os hablé cuando escribí sobre el ladrillo de Ramón.

Ay, Ramón, Ramón. El jueves por la tarde me fui con él para allá, para acompañarle en la exposición que tenía que hacer ante los siete miembros del docto tribunal el viernes por la mañana. Él dice que yo iba de hincha (seguidor, entusiasta, fanático, forofo, fan, incondicional, partidiario). De hooligan, vamos, para hacerle la ola. Pero no. Yo de lo que iba era de carabina, tercera acepción, pero de cañones recortados, para vigilar que ni uno de los Siete Magníficos amagara siquiera con meterle mano.

Pero no hizo falta. Ni quité el seguro. Mi Ramón, más brillante que el arroz, resumió en 45 intensos minutos los méritos que le aplastan como investigador y docente del Periodismo desde hace quince años. Vamos, que perdió el tiempo hablando de lo obvio, que hubiera bastado con que alguien del tribunal nos preguntara a cualquiera de los miles de profesionales que le conocemos y admiramos si el morrosko sirve o qué.

Yo me lo pasé en grande, buceando en ese mundo academicista de loca academia que me fascina por su complicada inutilidad burocrática, o sea, que pierde más tiempo en lo accesorio (los trámites) que en lo fundamental (la investigación). Un mundo de corrillos y camarillas. Pero ya sabéis, ya os dije, que cuando le hago este tipo de reflexiones él siempre me contesta: “Es lo que hay”.

Ramón no se lo pasó tan bien. Han sido muchos meses de trabajo, mucha tensión para, al final, soltar en un ratico toda una vida. Volvimos ayer por la tarde, y él parecía como esa gaseosa a la que le quitas el tapón tras agitarla: fffssshhhhhhhh. A ver si se recupera pronto. A ver qué dicen los Siete Sabios. Esperemos que no sean de esos que se fijan más en si el nudo es Windsor o si la voz del candidato es contundente; de esos que confunden la seguridad en uno mismo con la prepotencia. Fueron ellos los que le pedían pruebas de su capacidad. Y él se las dio con creces.

Como no pase, palabrita, voy a ir a alguna clase de cualquiera de ellos para descubrir en qué consiste la genialidad.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Gafes (colaterales) del oficio

Bueno, bueno, bueno. Ayer tuvo tanto éxito entre mis millones de seguidores lo de los errores achacables a los periodistas, que hoy vamos a seguir con las meteduras de pata de los periódicos (con o sin intervención de los periodistas) y de otras publicaciones impresas. Como también alguien pedía pruebas testificales, voy a hacer un ciberesfuerzo para plasmarlos acá.
(Si usted es nuevo en este rincón, le recomiendo que primero lea lo publicado ayer para meterse en situación).
Vamos allá:

Queda claro, ¿no? Es fundamental limpiar el nombre de los desaparecidos.

Vamos a ver, señor gerente: si hubiera ido a clase el día que tocaba Resabiados en el Máster de Recursos Humanos se habría enterado de que a los linotipistas se les comunica su despido cuando han cumplido su jornada, no antes.

A mí no me parece caro. Cuarenta kilos por una casa con un ascensor de tres dormitorios es bastante asequible para ser tan señorial. (Y lo que fardas con las visitas, qué).

Pero bueno, ¿estos a quién ofrecen sus servicios, al propietario o al jetas?

Es lo que tiene eso de aplicarle el topiquillo test al entrevistado: que se desmadra y le sale el guarro suicida gastronómico que lleva dentro. Por algo es sincero.

Pues eso. Que me desgañito con mis alumnos para meterles en el coco que, en una publicación impresa, aunque parezca baladí, hay que cuidar hasta el mínimo detalle, hasta el último signo de puntuación. Y ellos me preguntan: "¿De verdad es tan importante una coma aquí que allá?". Y yo les contesto, deprimido, que tengo la casa hecha un desastre desde que dicté el anuncio clasificado por teléfono al comercial del periódico, dando por sentado que puntuaría como Dios manda. Pero mi anuncio salió publicado así:
SE NECESITA EMPLEADA DEL HOGAR INÚTIL. PRESENTARSE SIN REFERENCIAS.
Y ya se sabe que lo escrito va a Misa.

martes, 13 de marzo de 2007

Gafes del oficio

Es buen día para repasar a esos seres que haberlos haylos. A esos pobres que, se empeñen como se empeñen, las cosas les salen torcidas y provocan el yuyu en todos a cuantos rodean. Esta mañana, por aquello del martes y 13, una emisora invitaba a sus oyentes a contar historias de amigos y conocidos a los que el gafe les acompañara allá por donde pisaran. Y han contado historias desternillantes. Tan, tan buenas, que a la fuerza deben ser verdad porque es imposible inventárselas.

Lo del gaferío está incrustado en nuestra cultura tribual. En todas las culturas. Hay casos en los que llega a la tragedia, como ocurre en una secuencia, durísima, de Masters and commanders, que creo que esta noche la vuelven a echar (qué listos los de la tele, en martes y 13, alimentando la cosa).

En mi profesión, el periodismo, he conocido a pocos con ese marchamo social. Y hago este matiz del marchamo porque, a fuer de sincero, debería decir que he conocido a un puñado, si es que hay que juzgarlos por sus resultados, por la de proyectos que han mandado a hacer puñetas. Claro que, por ese rasero, hasta yo me puedo incluir.

Gafe, lo que se dice gafe, sólo conocí a uno, pero más por lo que contaban de él que por lo que yo viví. Era uno de mis primeros jefes y se le conocía por "el innombrable" porque, decían, pronunciar su nombre traía consecuencias. Y contaban historias, leyendas negras sobre él. Personalmente, lo más tétrico que le oí narrar, con infinita candidez, es que una noche se había cenado el cuenco de arroz y carne del perro, sin darse cuenta. "Pero estaba bueno".

Luego tenemos a los periodistas que, tarde o temprano, metemos la pata. O sea, todos. Y, si no, a ver quién tira la primera piedra. Alrededor de estos esporádicos cojos ya escribí hace tiempo en este mismo rincón, y no voy a volver a repetir lo que de diferente tiene una equivocación jocosa de otra de mala leche. Con el periodismo no se juega. De hecho, también recordé por entonces auténticas muestras de mala pata, en la que una serie de endiabladas coincidencias traen un resultado perverso y sin que haya posibilidad de encontrar culpable.

Pero seamos amables en tal día como hoy y riámonos sin mayores pretensiones con este puñado de textos que me ha hecho llegar un querido colega cazaerratas y que aquí expongo. A lo mejor más de uno ya los conoce, porque son de los que no dejan de rondar la red, pozo inagotable de saludables carcajadas:
  • Dos individuos propinaron una paliza de nacionalidad colombiana (...)
  • Tiene daños cerebrales en el hígado, intestinos, vejiga y pérdida de visión
  • Una fractura, en el dedo derecho del pie pequeño, le impide jugar
  • (...) la acusación particular pedía un año de cáncer y una indemnización (...)
  • Hasta 1.150 millones de euros se puede ahorrar al año un comprador madrileño que se preocupe por buscar los mejores precios (...)
  • Condenan a 8 de los 3 acusados por el secuestro de (...)
  • (...) que había en la casa de la víctima. Luego, en el registro efectuado en la casa de esta mujer se hallaron otras 57.000 personas
  • Patricia Gaztañaga, toda una experta en estas lides que celebra 500 años en antena de su programa (...)
  • Seis de cada cuatro canarios creen que el Gobierno (...)
  • Un bebé de 21 años resultó ileso tras caer (...)
  • Se espera que para los referidos eventos lleguen a la provincia unos 600 congresistas, 320 deportistas, 120 voluntarios, 150 dirigentes, 30 árbitros y reúnan unos 25 espectadores
  • La Corporación (...) aprobó sacar a subasta una parcela municipal de 1.500 metros cuadrados (...) por 36.000 euros cuadrados, para que un empresario pueda instalarse
Es un homenaje a mi admirado Eduardo Ruiz de Velasco, toda una vida en Radio Bilbao, quien practicó durante toda una ídem la relajante cetrería tipográfica. Sus dos 'Antología del gazapo' son eso, antológicas, y cazadas a perdigón, sin internetes. Publicadas por Planeta a mediados de los ochenta, no sé por qué no hay reediciones. Yo, mis ejemplares, no los dejo ni a 'sumadre'. Dicen los locutores del Carrusel: "El balón entró como una insolación"; "el césped se encontraba sin hierba". Dice la esquela: "Rogamos una oración por su eterno descenso". Dice el natalicio: "Nuestra enhorabuena a sus numerosísimos padres". Dice el cronista de sucesos: "La violación de un paisano tibetano por una mujer yeti ha dado como resultado, dos años después, el nacimiento de un niño enteramente peludo".

Y, como se trata de reírnos, algunos profes ya recopilamos desde hace años algunas joyas con las que algunos de nuestros alumnos, de vez en cuando, nos regalan en sus reportajes de prácticas. Yo, personalmente, tengo predilección por la profunda reflexión sociológica que se esconde tras este arranque informativo: "La mayoría de los conductores prefiere aparcar su coche cerca del lugar al que se dirigen". [¿Estaré yo entre el 4,3% que prefiere dejarlo en el quinto cogno?].

domingo, 11 de marzo de 2007

Pues anda que tú


Me voy a callar un rato, no tres minutos, un rato, por respeto y recuerdo a 191 personas que dejaron de vivir hoy hace tres años porque una cuadrilla de enfermos, invocando a llamados redentores de ese dios que es imposible que exista si es que niega la pluralidad y la libertad, los asesinó.

Me voy a callar un rato, porque como afortunadamente viajo y conozco mundo, sé lo que es la miseria, la incultura, la necesidad, la ausencia de futuro inmediato. Sé lo que es que un pueblo sufra, de verdad, que sufra. Que mendigue. Y me acuerdo de ellos, y me callo, cuando veo que un pueblo como éste, con todos los patrimonios necesarios para progresar y ayudar a los desheredados de la Tierra, se concentra en escuchar a dirigentes impresentables, de todo color y condición, capaces de sacarse los ojos por un puñado de votos, por un egoísmo extremo, por aprovechar los hechos en beneficio propio y no en beneficio de la sociedad. El diálogo que les cuadra es:
-¿Qué ha ocurrido?
-Algo que nos beneficia.

Me da miedo, y tristeza, contemplar este panorama de bienestar al que acuden esos desheredados con toda la esperanza en sus ojos. Y sí, vienen a un país donde es más fácil llegar a final de mes, pero es un país que entierra a 191 personas que no han vivido, y concentra su esfuerzo no en que no vuelva a pasar, sino en aprovechar de forma torticera su muerte. Capaces de mezclar el Chaos con el caos por ese puñado de votos.

Me quedo con la Justicia, en la que creo y creo que está haciendo lo que debe. Pero me entran lágrimas cuando veo, un día tras otro, que este pueblo, el mío, el de ellos, no tiene una pizca de políticos que se lo merezcan.

Me voy a callar un rato. Voy a rogar en silencio por ellos, por todos ellos. Por todos ellos.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Día de premios

Hoy ha sido día de premios en mi Universidad. Aunque es 7 de marzo y la Iglesia recuerda a Perpetua y Felicidad, Sátiro, Revocato, Saturnino, Secúndulo, Julián, Eubulo, (mártires); Teofilacto, Gaudioso, Pablo, (obispos); Pablo el simple; Teresa Margarita del S. C., (virgen), en la Facultad de Comunicación hemos colado de rondón a nuestro patrono, San Francisco de Sales, al que por santoral le toca el 24 de enero, fecha en la que, por calendario académico -exámenes-, cualquiera se atreve a celebrar.

En fcom entregamos este día el Premio Brajnovic, que anualmente se concede a un profesional de la comunicación cuya trayectoria haya destacado por una sólida defensa de la dignidad de las personas y los valores humanos de libertad, tolerancia y solidaridad. Este año, el premio se le ha otorgado al cineasta polaco Krzysztof Zanussi, quien, en su discurso de agradecimiento, ha dicho cosas muy interesantes acerca de la libertad y de la cultura. Muy, muy interesantes.

A la par, (mismo día, misma hora, misma Universidad), en la Facultad de Derecho se entregaba el octavo premio que esta Universidad creó en memoria de mi padre, que se fue por las buenas el 27 de octubre de 1995.

Mi padre era, es, Francisco de Asís Sancho Rebullida. Cuando él comenzaba a estudiar Derecho, en Zaragoza, el profesor pasaba lista y, llegado su turno, dijo: "Fernando Sánchez Rebolledo" y un buen amigo suyo, sentado a su vera, dijo en voz alta: "Ni una".

Eso de equivocarse con él sería impensable que volviera a ocurrir. Es un reconocido maestro de generaciones de juristas y yo no soy yo, desde siempre, porque soy 'el hijo de Francisco Sancho Rebullida'. Qué honor. Ha enseñado a todo el espectro ideológico imaginable de profesionales del Derecho, a miles de ellos... y hoy es el día en que sigo esperando oír a uno solo, directa o indirectamente, hablar mal de él (la oreja la tengo mojada -empapada- de 'maestro', 'sabio', 'paciente', 'tolerante', 'justo', 'honrado'... Gracias, aita, por predicar con el ejemplo).

Ya catedrático de Derecho Civil, y con plaza en Canarias, puso el intermitente y se vino para Pamplona en 1961, en donde se convirtió, sin buscarlo, en una de las vigas maestras en los albores de esta Universidad. Es desde entonces que tenemos, como decía él, un bifrontismo aragonés-navarro. Pero no hagamos historia, que tiempo habrá.

Yo le tengo en la retina todos los días. Y le doy las gracias porque entendió que el Periodismo era mi vocación, que no el Derecho, y me dio carrete. Se casó conmigo y con Ana y se le cayó la baba con las nietas que le dimos; con Paula, con la que se estremeció al verla correr por primera vez y casi llora al decir "igual, igual que su abuela", mi madre, que se nos había adelantado en Reyes del 85; con Berta, con la que se moría de risa por su surrealismo:
-Abuelo, cántame tal canción.
-Cariño, pero es que no me la sé.
-Abuelo, a ver cómo no te la sabes.

Un premio es poco.

martes, 6 de marzo de 2007

El burro y Gabo

El burro soy yo. El burro por delante pa que no sespante. Porque soy el primero en acusarme de haber caído en la tentación de utilizar su maestría en beneficio propio. Cuando escribí aquella crónica sobre lo del intento de golpe de Estado que presencié en Venezuela, abril de 2002, no pude evitar que mis manos teclearan como arranque:
Tres años después, frente al pelotón que le estaba prendiendo, el teniente coronel Hugo Chávez Frías debió recordar aquella fecha gloriosa en la que al jurar como presidente sintió tocar el cielo. Venezuela era entonces (...)
Gabo cumple hoy ochenta años de vida. Muchos de ellos, soportando que periodistas sin demasiado cerebelo -como servidor- fusilaran, si no a sus Buendías, sí a sus construcciones narrativas. Siento haberme aprovechado de sus palabras para mi propio relato, pero bueno, diré en mi descargo que no me quedó mal, que no me arrepiento, que era un homenaje, que me siento menos culpable de lo que deberían sentirse las pléyades de periodistas que llevan demasiados años titulando sus textos, mayormente, daquesta forma:
  • Crónica de una (destitución, crisis, derrota, opa) anunciada
  • El (ministro, presidente, concejal, traidor, tránsfuga) no tiene quien le escriba
  • El (televidente, entrenador, accionista, profesor, jugador, socialismo) en su laberinto
  • (Diez, Veinte, Treinta, Cuarenta, Cincuenta, Sesenta, Setenta, Ochenta, Noventa, Mil) años de soledad
  • El otoño del patriarca (así, a palo seco, para aplicar a cualquier mandamás al que se le apaga -o apagan- su estrella)
  • Relato de un (prófugo) (pena de tránsfugo, otra vez)
  • Memoria de mis (rutas, frutas) tristes
  • El (pacto, perdón, progreso, héroe) en los tiempos de cólera
Y para qué seguir. Estos ejércitos de creativos no es que no supieran hacer ingeniosísimos juegos de palabras con Del amor y otros demonios o Noticia de un secuestro o con cualquier otra, sino que sabían que a sus lectores les costaría reconocer esa obra, reconocer su creatividad de periodista ilustrado.

Yo descubrí Cien años de soledad en mi adolescencia devoralibros, cuando no tenía ni pajorela idea -ni me importaba- quién era el autor. No me la enseñaron en Literatura -qué tiempos-, sino que fue mi tía Julia quien me la presentó, algo que nunca podré pagarle. Esa montaña de páginas me separó el antes del después.

Durante muchísimo tiempo -como una especie de reencuentro con él, conmigo- me propuse, y conseguí, hacerme una revisión literaria periódica, que consistía en volver a leer esa su mi obra maestra cada dos años. Ahora llevo cuatro o cinco que no lo hago y hoy, aunque solo sea para felicitar a ese endiablado y adorado maestro, me prometo rescatar mi sobada edición de los Cien de la estantería y sumergirme en el mágico mundo que me regaló hace tantos años. No necesito una nueva edición revisada. Para revisor, servidor.

viernes, 2 de marzo de 2007

Gastronomía y algo más

Ya estoy en la cuenta atrás para regresar. Me espera un viaje de campeonato: salgo el sábado a las 6 de la mañana (las 10 en España) y llegaré a casa como a las 6 de la tarde... ¡del domingo! Vaya meneo. Entre otras cosas, me pierdo el cumple de Eneko (¡felicidades, compadre!). Me pierdo, fundamentalmente, sus estupendas meriendas de cumpleaños. Así que, para consolarme, os dejo algunas migajas de lo que han sido estos días gastroparaguayos.

Tragos...

Hilarión nos prepara un traguito "para relajar, que los señores han tenido un día duro". Es uno de nuestros amigos, de nuestros imprescindibles habitantes del Hotel Chaco. Para mí que, con tanto tiempo como llevamos viniendo por acá, nos consideran de su familia. Es un hotel que sobre todo es, cómo diría, acogedor, confortable, de tintes clásicos pero en el siglo XXI (escribo esto desde mi habitación gracias al wifi. Bueno, echadle un vistazo).

...carne...

Óscar, Carolina, Norma, Óscar y Armando. Cenamos en El Quincho, la parrillada del Club Centenario, aprovechando que al día siguiente era feriado. ¡Santo Dios, cómo comen carne estos paraguayos! (...bueeeno, y sus invitados). Y los cortes, a lo grande: en mi vida he masticado tanto.

...pescado...

Emigdio y Marcos están a punto de servirnos el surubí, un pescado delicioso del que repetimos y repetimos en nuestras estancias paraguayas. Tan feo como sabroso. Que se puede preparar de mil maneras; pero a Armando y a mí nos suele gustar a la parrilla, con verduras y papas. Marcos, una vez, hasta se inventó el 'surubí a la española', surrealismo total, a base de una salsa como que de pimiento y tomate. Pero bueno: está bueno.

...y pescado

Y, de postre, un mal trago, porque esto empieza a no tener gracia. Los que recuerden a los hombres de negro que me vigilan sabrán que me hizo gracia. Pero que la cosa va en serio, tú. Han pasado la información a su mandamal y, éste, a su Army, glups. Puede que ya me hayan localizado con sus satélites. Armando dice que, por si acaso, no se vuelve a alojar en ningún hotel conmigo. Por si los obuses.

jueves, 1 de marzo de 2007

Los héroes del Paraguay

El 1 de marzo es festivo (feriado) en el Paraguay. Celebran el Día de los Héroes. Un día triste. Un día, en 1870, en que a punto estuvieron de desaparecer como país, después de ser derrotados, aniquilados, en la Guerra de la Triple Alianza. Argentina, Brasil y Uruguay arrasaron el país en una confrontación que había durado algo más de cinco años y que terminó, el 1 de marzo de 1870, con la batalla de Cerro Corá. Cuentan que las últimas palabras del Mariscal López, antes de recibir el definitivo disparo, fueron "Muero con mi patria", en alusión a lo que él pensaba que iba a ocurrir: que los tres vencedores se repartirían lo que quedaba de su país. El panorama tras su muerte y la de sus últimos soldados (409 inválidos, ancianos y niños, frente a 4.500 enemigos bien pertrechados) era desolador: un Paraguay en una auténtica ruina, económica y demográfica. La figura del mariscal sigue siendo, hoy, controvertida: héroe nacional o descerebrado suicida que arrastra a un pueblo hasta el abismo del nunca retorno.

No quiero, ni debo, hacer política. Dejo al mariscal descansando en paz, mientras una banda militar no me deja descansar en paz a las 6:53 (a.m.) porque desfila delante de mi hotel hasta el Panteón para rendir honores a los héroes de la patria.

No hablaré de ellos, de los héroes... aunque sí. Son héroes, fiesta nacional, y debo rendirme a su memoria porque a ella se rinden mis amigos de este trozo terrenal. Estos amigos -que son con los bolivianos los únicos que no ven el mar en este continente, pero que tienen dos ríos, el Paraná y el Paraguay, obsesión del tráfico comercial internacional- que saben que arrastran una condena milenaria por un delito que cometieron sus ancestros, nuestros ancestros: la ambición, la destrucción. País que hoy, por no tener, no tiene ni raíces indígenas por esa matanza indescriptible de 1865-1870. Repoblados. Maldita Historia.

A portada hemos traído hoy a los héroes paraguayos de hoy, -que son todos, menos los miles que viven del aparato del Estado y no quieren ni educación ni progreso, porque sería su parásita muerte-. Hemos retratado a 'Picho' Cañiza, del interior, que se gana la vida en Asunción arrastrando mercancías por el mercado. Un trabajador incansable al que no le adorna ningún mérito especial. Solo trabajador. Como (casi) todos los demás. Paraguay tiene más héroes de los que se imagina, pero están dormidos.